Los jóvenes indocumentados también pueden obtener becas universitarias

Los jóvenes indocumentados también pueden obtener becas universitarias

Iralee Acosta- Para muchos resulta increíble que aún en esta época no exista equidad para todos los estudiantes que luchan por el sueño de completar una carrera. En este caso concreto, nos referimos a los alumnos indocumentados, pues, todavía hoy, les resulta difícil matricularse en la universidad. ¿El motivo? A la falta de comprobantes que acrediten su estatus migratorio se le une la carencia de recursos para pagar la colegiatura. De acuerdo con la página de Asistencia Financiera Federal Estudiantil (FAFSA, por sus siglas en inglés), los estudiantes indocumentados (incluyendo los dreamers, o los elegibles para DACA) no tienen derecho a obtener esta ayuda de parte del Gobierno federal. En muchos de los casos, los alumnos se ven obligados a recurrir a préstamos monetarios que deberán pagar cuando hayan concluido sus estudios (o bien, los hayan abandonado). Sin embargo, aun cuando estos estudiantes indocumentados logren completar la universidad, un gran número de ellos con estatus de indocumentados no podrá conseguir un empleo debido a su estatus migratorio en el país.

Afortunadamente, 20 de los 50 estados ofrecen ya programas y becas estatales y/o privados que permiten que aquellos que anhelan estudiar una carrera universitaria puedan hacerlo. Evidentemente, cada apoyo cuenta con distintos requisitos para que un estudiante pueda optar a una ayuda, como haber cursado la escuela secundaria superior (high school) u obtenido el Graduate Equivalency Diploma —o GED— en Estados Unidos. Otros requisitos comunes son planear convertirse en ciudadano estadounidense de manera permanente o tener una nota media mínima aceptable (2.5, 3.0 o 3.5, dependiendo de cada caso), entre otros.

Cabe resaltar que Oregón y Washington figuran dentro de la lista de estados que permiten a los estudiantes indocumentados pagar in-state tuition, o una matrícula menor que se les permite a los estudiantes que eligen una universidad en el mismo estado de donde provienen. Aunque con esto la educación no se torna gratuita, el costo de la matrícula universitaria se reduce considerablemente, pues equivale al de cualquier otro residente del estado.

Un ejemplo de esto son las tres leyes aprobadas por los legisladores de Oregón en los últimos años, dirigidas a hacer la educación superior más accesible para todos:

  • HB 2787 (2013), también conocida como equidad de matrícula: Esta ley permite que todos los estudiantes con derecho a hacerlo paguen la colegiatura estatal en siete de las universidades públicas de Oregón.
  • SB 932 (2015): Esta ley autoriza a que todos los estudiantes que reúnan las condiciones sean considerados para la Beca de Oportunidad de Oregón, un subsidio financiado por el estado.
  • SB 81 (2015), conocida como Promesa de Oregón: Esta ley libera a los estudiantes que se considere aptos de pagar la matrícula en los colegios comunitarios.

Es necesario mencionar que Washington no solamente permite a los estudiantes indocumentados pagar una matrícula estatal, además les proporciona ayuda financiera.

Por otra parte, existen subsidios un poco más exclusivos, como el Fondo de Becas para Hispanos, destinado a ciudadanos, residentes permanentes legales, asilados, refugiados, dreamers con Acción Diferida y cubanos o haitianos que emigran a Estados Unidos bajo la regla de pie seco, pie mojado; así como el Fondo Nacional de Becas (TheDream.Us), que se enfoca en los dreamers.

Además, los estudiantes indocumentados que quieran informarse sobre otras becas disponibles para ellos en cada estado, así como sobre sus requisitos, pueden hacerlo en la página o aplicación móvil DREAMer’s Roadmap (dreamersroadmap.com). Este sitio es gratuito y cuenta también con una modalidad para donar y, de este modo, apoyar a la causa.

“Este país tiene una situación muy grave. Tiene 5.5 millones de personas, entre 16 y 24 años, que quedan fuera de universidades y trabajo. Es una generación gigante que tiene muchos grupos, y mientras muchos vivimos en la autopista, ellos están en la vía de servicio”, señala Ric Elias, fundador de Golden Door Scholars, un programa que desde 2013 ha otorgado alrededor de 15 becas por año.

Elias confía en “crear en los becarios una actitud de firmar una promesa”, de modo que, a través de este compromiso emocional, cuando logren sus metas en la vida, ellos mismos ayuden a otros que se encuentren en la misma situación.

Así como Golden Door Scholars, existen muchas instituciones y personas que se preocupan por el futuro de nuestros jóvenes, independientemente de su procedencia o situación en este país. “El éxito de los 45 becarios que hemos tenido nos ha dado ánimo para redoblar nuestros esfuerzos y ayudar aún más a los jóvenes de talento excepcional que se quedan atrás por las normas actuales y por la burocracia”, indicó Elias, y agregó: “Este no es un asunto político: es un asunto de derechos humanos”.

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