Acuerdo de París sobre el cambio climático: ningún país está a salvo ni puede enfrentarlo solo

Acuerdo de París sobre el cambio climático: ningún país está a salvo ni puede enfrentarlo solo

Cristina Jácome- Algunos años atrás parecía casi imposible lograr un acuerdo de orden mundial para controlar el cambio climático. Pero finalmente eso se logró el pasado diciembre de 2015, cuando 195 países aceptaron el Acuerdo de París. De ellos, 175 se reunieron en Nueva York el 22 de abril de 2016 para firmar el convenio, en un evento marcado por una gran determinación política, y que además, supone muchos retos para el futuro. El objetivo de este compromiso es limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2 grados centígrados, quizá incluso a 1.5 grados centígrados, en los próximos años. El acuerdo contribuirá a doblar esfuerzos conjuntos para reducir al mínimo las pérdidas y los perjuicios producidos por el cambio climático. Así también, transmite a los mercados el mensaje firme de que ha llegado la hora de invertir en una economía de bajas emisiones, lo que se puede lograr con la confianza y el apoyo entre países.

La confianza ha comenzado a cimentarse con la firma del acuerdo que, si bien es un gran primer paso, por el momento solo es un acto simbólico. Las tres fases para cumplir con este tratado son: primero, la firma; segundo, la ratificación y, tercero, la entrada en vigor. La ratificación significa que los líderes que ya firmaron el acuerdo van a trabajar en sus respectivos países con el Poder Ejecutivo o el Poder Legislativo para generar un instrumento de aceptación del acuerdo que se presentará al Secretario General de las Naciones Unidas en el siguiente encuentro.

Después de presentado ese instrumento, ¿cuándo entraría en vigor el acuerdo? Cuando por lo menos 55 estados hayan aceptado el Acuerdo de París, pero también cuando se alcance el compromiso del 55% de los emisores de gas a nivel mundial. Según la BBC, alrededor de 15 países, la mayoría pequeñas islas, ya lo ratificaron, y con buena razón, porque algunos territorios insulares, como las Islas Marshall, están a punto de desaparecer por el calentamiento climático. Pero países como China y Estados Unidos, que son dos de los mayores productores de emisiones de gas, no lo han ratificado todavía. El alcance de esta meta estaría más cerca si estos dos países lo refrendaran, ya que son responsables del 36% de la emisiones contaminantes a nivel mundial.

¿Cuál es el verdadero compromiso de estos dos países? El vice primer ministro chino, Zhang Gaoli, quien estuvo en la ceremonia para la firma del Acuerdo de París en representación del presidente Xi Jinping, dijo: “China se puso una meta de reducción de sus emisiones de dióxido de carbono alrededor de 2030. Haremos mayores esfuerzos para alcanzarla antes. Ya hemos incorporado acciones pertinentes para disminuir las emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB en un 18% en los próximos cinco años”. El líder de China comunicó también que finalizarán todos los procedimientos legales domésticamente para poner en práctica su compromiso, esperando que sea antes de la celebración de la Cumbre del G20 planificada para septiembre de este año en la ciudad de Hangzhou.

Por otra parte, el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, indicó que “espera que el país ratifique formalmente el acuerdo en el transcurso de este año”. Para ver si esta promesa es posible, es importante analizar los pasos que ha tomado nuestro país para acercarnos al objetivo de la reducción de gases contaminantes. Por ejemplo, el Congreso pasó un proyecto de presupuesto el pasado diciembre que extiende los créditos fiscales para las compañías de energía solar y eólica.

Además de los créditos fiscales, otro cambio impactante es el plan Clean Power, de la Agencia de Protección del Medio Ambiente estadounidense (EPA), que aspira a reducir las emisiones de carbono de las centrales eléctricas. Desafortunadamente, el plan se encuentra congelado porque la Corte Suprema paralizó su implementación mientras pasa por las Cortes, ya que más de 20 estados dicen que las regulaciones exceden la autoridad de la EPA.

Por ahora no sabemos ni cuándo ni cómo el reto legal en contra del plan Clean Power vaya a terminar. Lo que sí sabemos es que este noviembre las elecciones presidenciales determinarán si el próximo jefe de Estado va a continuar con estos esfuerzos o los anulará. Sabiendo que estamos cerca de la Convención Republicana, y que el presunto nominado será Donald Trump, el tema sobre el cambio climático se tambalea.

Consistentemente en varias entrevistas, Donald Trump ha afirmado que él “no es un creyente” de que los seres humanos estén jugando un rol significativo en el cambio climático. Además, escribió en un tuit que “todos los eventos climáticos son usados por los que mienten sobre el calentamiento global para justificar impuestos más altos…”. Entonces, podemos asumir que en una posible presidencia de Trump, Estados Unidos no continuaría con el Acuerdo de París, y eso afectaría muchísimo los objetivos mundiales.

De manera opuesta, Bernie Sanders y Hillary Clinton creen que el ser humano sí ha propiciado el cambio climático, aunque Sanders hace especial énfasis en la responsabilidad de las corporaciones que se benefician monetariamente mientras destruyen el planeta. Hillary ha dicho que quiere que Estados Unidos sea una superpotencia en energía limpia, y que para ello instalaría más de 500 millones de paneles solares; pero los críticos de Clinton dicen que sus propuestas vienen con algunas reservas, ya que algunos de sus contribuyentes de campaña tienen lazos directos con la industria de combustibles fósiles. El presidente Obama, por su lado, espera ver que el Acuerdo de París tome curso antes de dejar su puesto el próximo enero.

Todo el mundo está a la expectativa de quién va a ser el próximo presidente de Estados Unidos; mientras tanto, este invierno fue el más cálido registrado en el país. En Groenlandia, el segundo pedazo de hielo más grande del planeta (después de la Antártida), ha comenzado prematuramente la temporada de deshielo, que normalmente comienza un mes más tarde. Y como si fuera poco, el hielo se está derritiendo de una manera que solo se ve en los meses de junio, según un reporte especial de The Week.

Con estas claras amenazas de cambio climático, la aprobación del acuerdo confirmaría ante el mundo que los países están seriamente decididos a enfrentar este fenómeno. El hecho de que 195 naciones ya lo firmaron es un pequeño triunfo, pero la ratificación y la implementación deben tener un seguimiento por parte de todos. Como dijo el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon: “el Acuerdo de París moldeará las vidas de las futuras generaciones de una manera profunda pues su futuro está en juego”.

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