Los votantes latinos luchan por sus derechos en Yakima, Washington

Los votantes latinos luchan por sus derechos en Yakima, Washington

David Guzmán Fonseca- En el Valle de Yakima, estado de Washington, ubicado al noroeste de los Estados Unidos, se cultiva cerca del 77% del lúpulo producido en el país. Más allá de la importancia de esta planta en la fabricación de la cerveza que la mayor parte de nosotros consumimos, el valle y la ciudad de Yakima apenas si sobresalían en las noticias. Pero hoy se han convertido en un epicentro de la lucha por el derecho al voto y por la representación de los grupos minoritarios, en este caso de los latinos. La ciudad de Yakima, que cuenta con una población menor a los 100 mil habitantes, era hasta hace cuatro años un asentamiento típico del noroeste estadounidense, enfocado en la agricultura, y con la presencia histórica de un grupo indígena que aún habita la zona y del cual hereda su nombre. Pero en el año 2012, la quietud y la estabilidad de esa urbe se estremecieron, particularmente en el sistema político, debido a que la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) demandó a la ciudad por lo que consideraba un sistema electoral discriminatorio contra los grupos minoritarios, en particular, contra la población latina. Aseguraba que este sistema debilitaba y limitaba la capacidad de estos habitantes para escoger a los candidatos de su preferencia.

Los resultados del censo de 2010 mostraron que casi la mitad de la población de Yakima es latina (41%), pero hasta 2015 ningún latino había sido elegido para el Concejo Municipal o la Alcaldía. De acuerdo con la demanda impuesta por ACLU, el sistema comicial de Yakima, que está basado en un sistema de elección por electorado total, quebranta la Segunda Sección de la Ley de Derecho al Voto de 1965. Esta ley fue creada para responder a las demandas de promoción y protección del voto de los grupos minoritarios que encontraban obstáculos para elegir y ser elegidos.

En particular, la Segunda Sección prohíbe la aplicación de prácticas o procedimientos discriminatorios con base en la raza o la pertenencia a alguno de los grupos de minorías lingüísticas. Gran parte de los casos referentes a esta sección se relacionan con la impugnación de los sistemas de elección por electorado total, aunque también contemplan cualquier forma discriminatoria en las prácticas, estándares de votación o procedimientos que resultan en trabas o negativas para el derecho al voto.

Pero, ¿qué se esconde detrás del sistema de elección por electorado total, y cómo afecta a los latinos? En el sistema de elección por electorado total, los miembros de un Concejo Municipal son elegidos por la mayoría de los votantes en toda la ciudad, sin hacer una distinción por zonas. Lo interesante es que en este tipo de sistema electoral, cada sufragante tiene un número de votos igual al número de puestos disponibles. Es decir, si hay siete puestos al Concejo disponibles, cada votante puede elegir a siete candidatos. Lo problemático de esto es que, en teoría, tal como sucedía en Yakima, los votantes blancos sufragaban por candidatos blancos que incluso no vivían dentro de sus mismos distritos, por lo que muchas veces elegían a delegados para otros distritos que no representaban a quienes vivían en esas zonas de la ciudad.

Este tipo de sistema debilita el poder político de ciertos grupos, en particular, de los grupos minoritarios étnicos y raciales que, aunque como en el caso de Yakima, representan cerca de la mitad de la población, no tienen el poder de un grupo mayoritario para escoger y ser representados por alguien de su interés. Del mismo modo, como algunos de estos grupos se concentran en ciertas áreas de la ciudad y no pueden elegir al candidato de su preferencia, sus zonas de residencia y sus necesidades tienden a tener poca representación e importancia dentro de las decisiones del Concejo Municipal.

Así, tras dos años de litigio y tomando en consideración los efectos de este tipo de mecanismo para elegir a los concejales, en 2014 el juez de la Corte de Distrito, Thomas Rice, dictaminó que el sistema electoral de Yakima efectivamente “sofoca rutinariamente” las preferencias y las posibilidades electorales de los latinos. A pesar de la decisión adversa de la Corte, el Concejo de Yakima decidió contrademandar y defender el proceso de elección, y esperaban que la Corte Suprema de Estados Unidos decidiera favorablemente un caso similar en Texas. La lucha se prolongó y los costos del litigio aumentaron por encima del millón de dólares.

Sin embargo, la decisión de la Corte Suprema de defender la elección por distrito en el caso de Texas, en abril de 2016, así como el cambio en algunos miembros del Concejo de Yakima, llevaron a que este desestimara continuar con el pleito, dos años después de que el juez de distrito decidiera a favor de proteger los derechos de los votantes latinos. Los resultados del cambio son evidentes: en las elecciones al Concejo efectuadas en noviembre de 2015, tres mujeres latinas resultaron ganadoras para representar a sus distritos.

A pesar del logro histórico, la lucha por los derechos civiles de los latinos en Yakima es apenas un pequeño paso en la larga travesía que queda por recorrer. Las trabas para la inclusión de los latinos en los Estados Unidos todavía son muchas. Por ejemplo, en el mismo estado de Washington, hubo un proyecto de ley a nivel estatal para modificar el sistema de elección a uno por distrito que quedó archivado en el Senado Estatal bajo el control de los republicanos, después de que había pasado en la Cámara con un amplio apoyo del Partido Demócrata.

Como ya se ha vuelto recurrente en el panorama político estadounidense, los latinos y la lucha por sus derechos se encuentran otra vez en medio de la polarización partidista.

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