Se aprueba el matrimonio gay en Colombia

Se aprueba el matrimonio gay en Colombia

Mario Vallejo- Colombia se unió a la creciente lista de países que han aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo –también denominado matrimonio igualitario– tras una larga lucha y con la permanente confrontación entre posturas laicas y creencias religiosas (en particular la cristiana, tanto católica como protestante). Apenas un año atrás el matrimonio entre personas del mismo sexo parecía un camino sin salida en aquel país. El Gobierno respaldaba la medida, pero el Congreso no cedía en su posición, al mostrarse en contra de uno de los temas que más polémicas sigue generando en este aún incipiente siglo.

Finalmente, en una decisión histórica, el pasado 7 de abril se aprobó de manera constitucional el matrimonio gay por la vía civil, estableciendo que ni jueces ni notarios podrán negarse a formalizar este tipo de unión.

La lucha, que finalizó el jueves pasado, comenzó en 2011, cuando se reconoció la unión que formaban dos personas del mismo sexo como una familia; sin embargo, las parejas homosexuales seguían sin disfrutar de los mismos derechos que las heterosexuales, y constituían lo que se dio en llamar una unión solemne y no un matrimonio civil en sentido estricto, algo que generaba conflictos de discriminación.

El veredicto de la Corte Constitucional de Colombia se tomó con seis votos a favor y tres en contra. La comunidad gay celebró en las calles un resultado que va más allá del matrimonio; la nueva ley garantiza el cumplimiento de sus derechos como seres humanos y abre la puerta hacia la igualdad.

Muchas personas, como el senador colombiano Armando Benedetti, quien ha luchado por más de una década proponiendo proyectos para la igualdad, también celebraron la aprobación, pero a la vez mostraron su decepción ante la lentitud del Congreso a la hora pronunciarse a favor de la medida.

En 2011 se dio un plazo de dos años para que las parejas homosexuales formalizaran sus  uniones, algo que simplemente se dejó fuera de agenda y, a decisión de jueces y notarios, si realizarlas. Que en 2015 se aprobara la adopción por parte de parejas del mismo sexo y que el matrimonio entre estas aún estuviera en discusión era para muchos algo carente de lógica. Ahora con este gran cambio la Corte parece estar de acuerdo, argumentando que “las parejas homosexuales sí son víctimas de la violación de su derecho a la igualdad cuando se les impide casarse en los mismos términos en los que lo hacen parejas conformadas por hombre y mujer”.

Luego de que se diera a conocer la noticia, los opositores y la Iglesia aseguraron que harán todo lo posible para revocar este fallo de la Corte, para que se prohíba nuevamente la unión de dos personas del mismo sexo y que se los incluya dentro del término de familia, manifestando que dicho término debería reservarse para la unión entre un hombre y una mujer exclusivamente. Algunos representantes de la Iglesia han ido más allá al comparar la situación de Colombia con Sodoma y Gomorra.

Algunas de las autoridades aseguran que se violó la Constitución, puesto que la Corte Constitucional no cuenta con el respaldo del Congreso o con la petición de la mayor parte del pueblo que, según se dice, no aprueba este fallo. Al parecer la ciudadanía se haya dividida, y al menos en un 55% dice estar en contra de este tipo de uniones.

Sin embargo, la comunidad invita a oficializar las uniones y a vivirlas públicamente, con la plena seguridad de que se respetarán los derechos, y que, tal como se respetan las creencias religiosas, políticas o de otra índole, también se respetará la condición sexual.

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