Atípica jornada electoral en Arizona

Atípica jornada electoral en Arizona

Mario Vallejo- El proceso electoral para la elección del próximo presidente de Estados Unidos tuvo su momento más tenso el 22 de marzo en Arizona, cuando varios obstáculos impidieron el desarrollo de una votación normal, y entre los sufragantes se levantó la sospecha de que se hubieran producido algunas irregularidades. Largas filas y pocas papeletas marcaron el rumbo de esa jornada anormal, y el descontento en Arizona se hizo evidente luego de que muchas personas manifestaran que las largas filas duraron hasta cinco horas, solo para que muchos ciudadanos recibieran la desconcertante noticia de que no aparecían como inscritos.

El número de centros de votación en el condado de Maricopa se redujo a tres cuartos con relación al proceso anterior. A las 7 p. m., momento de cierre de los centros, había todavía una gran cantidad de personas esperando para ser parte del proceso; fue necesaria una prórroga de tres horas para poder atender a una mayor cantidad de votantes.

Entre las largas filas comenzaban a oírse comentarios alusivos a la desorganización, y muchos han asegurado que no era accidental, sino que más bien se trataba de un intento por violar el derecho ciudadano de ejercer el sufragio. Pese a que muchas personas decidieron abandonar las filas y regresar a casa, los más persistentes permanecieron, sin importar sus impedimentos físicos, estado de embarazo, edad o simplemente la molestia de las interminables horas de espera.

La gran excusa que las autoridades electorales locales dieron para reducir los centros de votación en un 70% fue la de que se hizo para ahorrar dinero, señalando, por ejemplo, a que cada vez más personas optan por votar por correo. Sin embargo, grupos de derechos civiles aseguran que el verdadero motivo fue suprimir el voto de las minorías, ya que las filas más largas se encontraban en los lugares poblados principalmente por estos grupos.

Debido a su larga historia de discriminación contra las minorías como los hispanos, los afroamericanos y los indígenas de Estados Unidos, anteriormente el estado de Arizona, al igual que otros estados del sur y el oeste del país, necesitaba una aprobatoria federal para ejecutar una reducción tan grande de centros electorales. Pero en 2013, la Corte Suprema federal votó para anular la sección de la Ley de Derecho al Voto de 1965 que obligaba a esta aprobatoria, y como resultado, muchos estados que previamente necesitaban el permiso del Gobierno federal para modificar sus leyes electorales empezaron a hacer cambios muy radicales –por ejemplo, varios estados sureños ahora obligan a los ciudadanos a presentar una identificación oficial para poder votar–. Al final, los que se han visto afectados por estos cambios han sido, sobre todo, los pobres y las minorías, ya que en muchas ocasiones tienen que viajar muy lejos o pagar bastante dinero para obtener estas identificaciones y cumplir con los nuevos requisitos.

Todo esto ha encendido la alarma entre los medios de comunicación y los ciudadanos que temen que estos impedimentos se repitan en las elecciones generales.

El alcalde de Phoenix, Greg Stanton, se mostró molesto por la medida de ahorrar dinero en un lugar que concentra tantas personas, y solicitó que se evaluara este fracaso en el proceso para evitar un problema de mayor escala.

Bernie Sanders reacciona

El senador y candidato presidencial Bernie Sanders no dudó en definir lo acontecido en Arizona como “una desgracia”, puesto que la democracia en Estados Unidos es una de sus principales cartas de presentación.

Sanders explicó que hacer esperar cinco horas para ejercer el sufragio no tiene justificación, e invitó a otros estados de la Unión a aprender de esta prueba fallida que ha provocado serias críticas ante lo que muchos ya califican de “supresión del voto”.

Otras figuras del quehacer político también expresaron su malestar con este asunto, y lamentaron que cientos de personas regresaran decepcionadas a sus hogares, sintiendo que se les había robado el derecho de votar.

Resultados

La exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, se proclamó como la ganadora del Partido Demócrata en Arizona, superando al senador Bernie Sanders. Por el lado de los republicanos, el ganador fue el empresario Donald Trump, que con el 46% de los votos logró una victoria aplastante contra su más cercano adversario, Ted Cruz, quien logró un 21%. Trump se dirigió a Arizona, reforzando su promesa de luchar contra la inmigración ilegal.

¿Supresión del voto en Arizona?

Las opiniones se dividen en dos: una que asegura que todo fue el resultado de una mala estrategia para ahorrar dinero, tal como se informó de forma oficial, y sobra quien afirma que todo es parte de una supresión del sufragio que se extenderá hasta las elecciones generales en noviembre.

Algunos elementos que han hecho dudar a las personas son las interminables filas y la lentitud del proceso. También se denunció que varios ciudadanos que estaban registrados anteriormente como demócratas no pudieron ejercer su derecho al voto.

Es posible que todo quede en meras hipótesis, que de cara a las elecciones de noviembre se resuelvan estos problemas. Pero la opinión de los ciudadanos es bastante pesimista, pues en algunas encuestas alcanza más del 90% entre los que aseguran que la elección estuvo manipulada, y varios expertos han asegurado que estos problemas serán mayores cuando llegue el momento de elegir al próximo presidente del país.

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