¿Qué pretende lograr Obama en su último año?

¿Qué pretende lograr Obama en su último año?

Mario Vallejo- La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó su quinto discurso sobre el Estado de la Unión ante la Cámara de Representantes y el Senado. Pese a que, por ser periodo electoral, la expectativa de lograr cambios es menor, Obama asegura tener bastantes objetivos para su último año de mandato. Las mejoras en el sistema económico y el compromiso de Estados Unidos con el planeta fueron los principales temas del discurso, así como la lucha contra el terrorismo (Obama lanzó un dardo a quienes desconfían de su gestión en ese aspecto, invitándolos a preguntarle a Osama Bin Laden sobre su compromiso), el potencial del país en los avances tecnológicos y la lucha contra las enfermedades.

Fue notable que Obama no mencionara la reforma migratoria que había prometido realizar en años anteriores. La omisión fue especialmente mal recibida en las comunidades afectadas por la nueva ola de redadas y deportaciones de familias centroamericanas. Tampoco hizo mención de los asesinatos de afroestadounidenses desarmados, cometidos por policías, lo cual frustró igualmente a esta comunidad.

El presidente abrió su discurso hablando de la recesión que se dio a raíz de la crisis de las hipotecas subprime y las guerras en Medio Oriente, situaciones que no solo afectaron a Estados Unidos, sino al mundo entero, y cuyas secuelas aún se sienten muy fuertes. Aseguró que actualmente la economía crece en el mejor ritmo desde 1999, la tasa de desempleo es menor y cada vez más jóvenes se gradúan del sistema educativo; además, hay menor dependencia del petróleo extranjero. No obstante, destacó que falta mucho por hacer para que todos los estadounidenses tengan las mismas oportunidades de ser exitosos, en un mundo que cambia cada vez más rápido. Obama invitó a continuar trabajando en el sector económico para generar beneficios y oportunidades a muchas personas, en lugar de que solo algunos vivan “espectacularmente”.

Las cifras respaldan a Barack Obama en materia de desempleo: actualmente 5% se considera un nivel normal en una economía saludable, lejos de 10% que en 2009 representaba el peor nivel en 26 años. Sin embargo, en el crecimiento económico, las cifras no han podido recuperarse tan fácilmente: de un crecimiento promedio de 3%, Estados Unidos ahora supera con muchas dificultades 2%, desde la crisis financiera de la década pasada.

Sobre la misión en Afganistán, Obama dijo: “Hace seis años, casi 180,000 tropas estadounidenses prestaron servicio en Irak y Afganistán. Hoy quedan menos de 15,000. Rendimos homenaje al valor y al sacrificio de todos los hombres y mujeres en esta generación del 11 de septiembre, que han prestado servicio para garantizar nuestra seguridad. Nos sentimos agradecidos y honrados por su servicio”. Esto como una señal de que la crisis, poco a poco y tras mucha lucha, está comenzando a ceder.

Obama también abordó el tema de Cuba en su comparecencia; consideró que el bloqueo no ha conducido a la democracia y que este debía levantarse para poder consolidar el liderazgo estadounidense. También garantizó que trabajaría para cerrar la prisión de Guantánamo, a la que considera innecesaria, y “solo sirve como panfleto de reclutamiento para nuestros enemigos”.

El cuidado del planeta fue una parte importante del discurso del presidente, quien incitó a luchar sin miedo y con inteligencia contra las amenazas que se presenten, todo esto con la unidad que ha llevado a Estados Unidos al lugar en el que se encuentra actualmente.

En dos semanas la Administración de Obama enviará la propuesta al Congreso para el nuevo presupuesto, con lo que el presidente llamó “ideas prácticas”. Al ser la economía el principal aspecto del presidente, es evidente que esta seguirá siendo el pilar de su gestión, y lo veremos en su último año de gobierno. Qué tanto sea capaz de lograr dependerá del apoyo que consiga sacar del Congreso y de los ciudadanos, algo que no le sobra en este momento.

En la tradicional refutación que se le permite al partido de la oposición, la gobernadora republicana de Carolina del Sur Nikki Haley criticó las políticas del presidente, pero también llamó a los miembros de su propio partido a aceptar su parte en “la erosión de la confianza pública” y “resistir” la “tentación” de “seguir la sirena de las voces más furiosas”. La gobernadora confirmó el próximo día que con ese comentario hacía referencia a Donald Trump, quien sigue encabezando las encuestas de las primarias republicanas, y las mismas voces no tardaron en protestar: “Trump debería deportar a Nikki Haley”, tuiteó la comentarista conservadora Ann Coulter, refiriéndose al hecho de que la gobernadora Haley es la hija de inmigrantes indios. Por su parte, Donald Trump criticó a Haley en su modo acostumbrado: “Ella es débil en el tema de la inmigración ilegal, y no tiene ninguna inconveniencia en pedirme contribuciones para su campaña”, dijo en el programa Fox & Friends.

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