Los logros de DACA y DAPA, y su futuro próximo a las elecciones presidenciales 2016

Los logros de DACA y DAPA, y su futuro próximo a las elecciones presidenciales 2016

David Guzmán Fonseca- El 15 de junio de 2012, el presidente Barack Obama hizo oficial una de las decisiones más importantes en materia migratoria. Ese día, delineó el plan que pretendía brindar alternativas a los miles de inmigrantes que habían ingresado a los Estados Unidos siendo menores de edad. A través de ese proyecto, el Gobierno de Obama intentó cumplir con sus promesas de campaña, así como responder a las falencias de un sistema migratorio que no se había podido reformar a través de la acción del legislativo. La Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) estipulaba que todos aquellos menores de 31 años a la fecha del anuncio, y que hubieran llegado a los Estados Unidos antes de cumplir los 16 años, podrían formalizar su situación legal. Así mismo, les permitía obtener un permiso para trabajar y una licencia de conducir, y de esa forma evitarían ser objeto de deportación.

De acuerdo con datos de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de los Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés), desde la fecha de su anuncio y hasta septiembre de 2015, se recibieron un total de 787,855 solicitudes de inmigrantes que calificaban para ser cobijados por DACA; de estas, fueron aprobadas 699,832. Lo anterior quiere decir que el nivel de aceptación dentro del programa es cercano al 89%. De dicho número, el 78% lo componen personas de México (546,253), seguido de lejos por ciudadanos de El Salvador (25,215), Guatemala (17,306), Honduras (16,435) y Corea del Sur (8,487). Los estados de la Unión que presentan mayor número de aplicaciones son California, Texas, Illinois, Nueva York y Florida.

Según un estudio efectuado por el Centro Nacional de Ley Migratoria, el Centro para el Progreso Americano y el profesor Tom K. Wong de la Universidad de California, en San Diego, los efectos económicos del DACA sobre sus beneficiarios son innegables. De acuerdo con la encuesta realizada, DACA ha permitido aumentar 45% el salario promedio de aquellos que han recibido este alivio.

La encuesta señala también que el 76% de quienes respondieron se encuentra empleado, así como el 69% de ellos reporta haberse movido a un trabajo con un mayor salario, y el 57% reporta haber encontrado una ocupación que respondía más a sus niveles de educación y capacidad. Igualmente, el 92% de los encuestados ha considerado que, gracias al programa, ha accedido a oportunidades de estudio que antes no podía considerar.

Sin embargo, y a pesar de los logros que hasta ahora ha traído el programa, este no ha contado con el apoyo de todos los sectores políticos. El Partido Republicano y su ala más conservadora han dejado claro que se oponen, así como lo han hecho a la ampliación del programa y al proyecto que busca otorgar estatus legal migratorio a los padres indocumentados de hijos estadounidenses (DAPA: Deferred Action for Parents of Americans, o Acción Diferida para Padres de Estadounidenses).

Ambas medidas fueron impugnadas por 26 estados y, en febrero de 2015, el juez de Texas, Andrew Hanen, dictó que el presidente había actuado más allá de sus competencias y que tales medidas no eran constitucionales. En la actualidad se espera que las acciones ejecutivas del presidente Obama sean discutidas por la Corte Suprema de los Estados Unidos, a fin de que esta decida finalmente el futuro de los millones de inmigrantes indocumentados que han quedado en el limbo jurídico.

El futuro del DACA, la posibilidad del DAPA y el espaldarazo que han obtenido miles de jóvenes indocumentados en los Estados Unidos se vislumbrará en jaque, según sean los resultados que arrojen las próximas elecciones presidenciales estadounidenses a finales de 2016. Del lado republicano, gran parte pero no todos los candidatos han dicho que, en caso de llegar a la presidencia, derogarían el DAPA e iniciarían políticas de deportaciones masivas mucho más amplias.

Esto significaría, entonces, que todos aquellos ciudadanos naturalizados gracias a DACA que han conseguido iniciar su educación y han aumentado sus ingresos, quedarían de nuevo bajo la amenaza de ser deportados y separados de sus familias. De esta forma, en la batalla por conquistar la Casa Blanca, el futuro de una posible reforma migratoria, así como la estabilidad de aproximadamente un millón de jóvenes cobijados por las medidas del presidente Obama, han quedado en medio del fuego.

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