Después del Chapo, ¿quién?

Después del Chapo, ¿quién?

Iralee Acosta‐ El Gobierno mexicano ha dado un duro golpe al narcotráfico con la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, alias el Chapo, el narcotraficante más buscado no solo en México, sino a nivel internacional. ¿Y ahora qué sigue? ¿Disminuirá con eso el tráfico de estupefacientes? Según el mismo Chapo, aun con su muerte nada cambiaría, lo cual resulta sumamente lógico, tomando en cuenta que existe una larga lista de narcos tanto en México como en el resto del mundo. De acuerdo con la Administración para el Control de Drogas estadounidense —DEA, por sus siglas en inglés— y su lista internacional de los más buscados, después de Guzmán Loera, quien encabeza dicho inventario es María Teresa Osorio de Serna— también conocida como María Teresa Correa, María Teresa De Serna, Iris Conde y/o Gloria Bedoya— una colombiana perseguida por lavado de dinero y por conspiración en el tráfico de cocaína. Y parece ser una mujer muy astuta, pues es muy poco lo que se sabe de ella; incluso la misma DEA se contradice en algunos de los datos que proporciona sobre ella en las fichas de su página de internet, tales como su posible año de nacimiento, rasgos físicos y última dirección conocida.

Al mismo tiempo, existe un tercer personaje buscado por la DEA a nivel mundial. Se trata de John Alexander Thompson, alias Coach, a quien se le acusa de distribución de heroína. Este narcotraficante es de raza negra, y se desconoce si procede de África o de alguna región caribeña; lo que sí se sabe es que ha rondado por varias áreas de Estados Unidos e incluso se ha desplazado hasta Holanda, sin que pueda ser capturado.

Otro narcotraficante buscado por la Administración para el Control de Drogas es el famosísimo Rafael Caro Quintero, por quien las autoridades estadounidenses ofrecen una recompensa de hasta cinco millones de dólares. Caro Quintero, el Narco de Narcos, fue uno de los fundadores y líderes del llamado cártel de Guadalajara, junto con Miguel Ángel Félix Gallardo, alias el Padrino, y Ernesto Fonseca Carrillo, alias Don Neto, buscados también por la DEA.

Entre los múltiples delitos que se le imputan a Quintero se encuentran la posesión y distribución de marihuana y cocaína, así como secuestro y el asesinato de Enrique Kiki Camarena, un agente infiltrado de la DEA, en 1985. Este había realizado una investigación tan importante que contribuiría al desmantelamiento del cártel de Quintero, Gallardo y Fonseca, y su muerte desató una lucha entre México y Estados Unidos. El Gobierno estadounidense exigía al mexicano que detuviera a los responsables del crimen, resultando detenidos y apresados los tres narcotraficantes mencionados anteriormente.

No obstante, y tomando por sorpresa a la DEA, Quintero fue liberado por el Gobierno mexicano en 2013, cuando le faltaban todavía 12 años para cumplir su condena. Por su parte, el Padrino sigue preso y, según argumenta su familia, al borde de la muerte; por esta razón, están solicitando a las autoridades que se le traslade del penal de máxima seguridad en el que se encuentra a uno donde pueda recibir la atención médica que necesita. Por otro lado, gracias a su edad, Don Neto consiguió el año pasado permiso para terminar de purgar su condena en casa.

Haciendo un paréntesis, recordemos que este último sería pieza clave para el inicio y expansión del narcotráfico mexicano en la década de los ochenta, junto con su socio Pablo Acosta Villarreal, alias el Pablote o el Zorro de Ojinaga, quien controlara la frontera entre Chihuahua y Texas en aquellos años, convirtiéndose, de este modo, en el eslabón perfecto para que los colombianos —pertenecientes al cártel de Medellín— y los mexicanos comenzaran a distribuir su droga en Estados Unidos.

Don Neto es tío de los hermanos Carrillo Fuentes, quienes tras la muerte de Pablo Acosta crearan y lideraran el cártel de Juárez, adversario del cártel de Sinaloa. La cabeza del cártel fronterizo fue durante muchos años el fallecido Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los Cielos, a quien Fonseca enviaría en aquel entonces a reunirse con Acosta para aprender de él y quien, más adelante, así como el Chapo, formaría parte de la lista de los narcos más peligrosos y buscados por la DEA. Al fallecer Amado, su hermano Vicente, el Viceroy, pasaría a tomar el mando; sin embargo, fue apresado en Torreón, Coahuila en 2014 y actualmente Estados Unidos solicita su extradición por los delitos de conspiración, posesión e introducción de cocaína.

Continuando con los más buscados tras la recaída del Chapo se encuentra Ismael el Mayo Zambada, quien después de Guzmán Loera se convirtió en el capo del cártel de Sinaloa con más poder. Según la revista Proceso, y luego de una entrevista realizada a Jack Riley, jefe de operaciones del Mayo: “La organización que formó es la más sólida, porque ha perdurado en la historia del narcotráfico internacional”. Del mismo modo, de acuerdo con las estadísticas de la DEA y que fueron además publicadas por dicha revista mexicana, el cártel de Sinaloa es casi el único exportador del caballo (heroína, también conocida como goma de opio) que se consume en todo Estados Unidos. Otras organizaciones mexicanas, tales como los cárteles del Golfo y de Juárez, siguen introduciendo estupefacientes en el país vecino, pero a sectores más reducidos y en menor cantidad.

Juan José Esparragoza, alias el Azul, socio de Guzmán y de Zambada, es también uno de los narcotraficantes más buscados. Inició su trayectoria en el bajo mundo trabajando para el cártel de Juárez; sin embargo, luego de la muerte de Amado Carrillo, Esparragoza no quiso competir por el liderazgo con Vicente, por lo que prefirió unirse al cártel de Sinaloa. Este capo fue detenido en 1986 y liberado en 1993. Hasta el momento, no ha podido ser capturado de nuevo.

Finalmente, entre los narcotraficantes más importantes de México se encuentra una mujer: Enedina Arellano Félix, alias la Jefa o Narcomami, quien tras la muerte de sus hermanos tomó el mando del cártel de la familia —el cártel de Tijuana—. Se la conoce por ser una mujer discreta, escurridiza e inteligente, pues prefiere trabajar de manera reservada y pacífica, con los menores enfrentamientos posibles. Desde 2008, fue considerada por la DEA “la mujer más poderosa del mundo de las drogas”; aunque, con todo y eso, sigue libre.

Es interesante ver que pese a los esfuerzos de la DEA y las autoridades mexicanas, que realizan investigaciones, operativos continuos y ofrecen jugosas recompensas por información que lleve a la captura de estos narcos, no se logre mucho. Más irónico aún, los propios capos aseguran que, aun capturados o muertos, el narcotráfico no disminuirá, y mucho menos terminará.

Por lo menos, así lo aseguró el Mayo en una entrevista que le hizo el periodista Julio Scherer en 2010, y que el mismo capo solicitó. “Si me atrapan o me matan, nada cambia”, declaró Zambada, quien parece estar muy conectado a su socio, Joaquín Guzmán. En una entrevista que le realizaron el pasado octubre la actriz y productora mexicana Kate del Castillo y el actor y director Sean Penn para la revista Rolling Stone al Chapo, este manifestó: “El narcotráfico ya es una cultura que viene de los antepasados... Y no nada más en México, esto es a nivel mundial”. Asimismo, declaró: “El día que yo no exista, no va a mermar el tráfico de drogas (...) porque día con día habemos (sic) más personas y eso no se va a acabar nunca”.

Desgraciadamente, por lo que podemos ver a nuestro alrededor, estos capos parecen tener mucha razón. El mundo del narcotráfico cada día es más grande, y cada vez más difícil también para las autoridades frenarlo. Todo comenzó generaciones atrás con el comercio de tabaco y alcohol, que en aquel entonces era ilegal, hasta llegar a lo que es ahora: una ola de violencia y de muertes causada por diversos intereses que pasaron de ser económicos a convertirse en políticos y sociales también, y es justamente por esa razón que difícilmente lograrán que desaparezca.

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