Rendición de cuentas por tortura después del 9/11

Rendición de cuentas por tortura después del 9/11

Cristina Jácome- Un nuevo reporte de la ONG Human Rights Watch (Vigilia de Derechos Humanos) urge al actual Gobierno de los Estados Unidos para que se investigue a los oficiales del Gobierno de George W. Bush que crearon, autorizaron e implementaron el programa “Técnicas Reforzadas de Interrogación” de la CIA. El reporte sugiere además que la investigación debería incluir, entre otros, al entonces director de la CIA, George Tenet; a la asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice; al vicepresidente, Dick Cheney e incluso al expresidente George W. Bush. Recordemos que seis días después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, el Presidente Bush firmó un memorando que daba a la CIA una autoridad sin precedentes en la lucha contra el terrorismo. Según el memorando, la CIA podía capturar y detener a aquellos individuos que “representaran una seria amenaza constante de violencia o de muerte para los estadounidenses, y que tuvieran intereses o planearan actividades terroristas”. El memorando, de acuerdo con el reporte de Human Rights Watch, nunca hizo referencia a las técnicas de interrogación que se aplicarían a los sospechosos una vez capturados.

Cuando la CIA capturó a Abu Zubaydah —el primer detenido—, en marzo de 2002, el FBI y la CIA comenzaron a discutir acerca de cómo y cuáles eran los métodos de interrogación que debían aplicarse. Según el reporte, el FBI y la CIA tuvieron desacuerdos, pero una vez que la CIA propuso 12 técnicas de interrogación, el FBI se rehusó a participar. Algunas de estas “Técnicas Reforzadas de Interrogación” incluían la privativa de sueño, el walling o el acto de golpear contra un muro al detenido, el confinamiento estrecho, el uso de pañales, el waterboarding o ahogamiento simulado por agua, y en algunos casos, el método conocido como alimentación rectal o hidratación rectal. Aunque los métodos parecían excesivos, para muchos en la administración estaban justificados si servían para prevenir un segundo ataque parecido al del 11 de septiembre.

Este reporte, llamado No More Excuses: A Roadmap to Justice for CIA Torture (No Más Excusas: Un mapa hacia la Justicia por la Tortura de la CIA), evidencia que las prácticas autorizadas no solo se perpetraron, sino que fueron aplicadas con ensañamiento por parte de los agentes de la CIA. Por ejemplo, durante casi una semana, se le privó del sueño a Abu Zubaydah, aun cuando lo máximo permitido eran 48 horas. Gul Rahman, otro detenido, murió de hipotermia en un centro de detención en Afganistán, al ser encadenado durante la noche, casi desnudo, en un piso de concreto.

La muerte de Gul Rahman provocó que la oficina del inspector general de la CIA iniciara una investigación. En ese momento el hecho salió a la luz y los medios de comunicación comenzaron a reportar que el Gobierno de los Estados Unidos estaba abusando de los métodos de interrogación aplicados a sus detenidos. Para contrarrestar esos reportes, el entonces Presidente Bush declaró en televisión que “los Estados Unidos no tortura a sus detenidos”, pero que harían todo lo posible, en el marco de la ley, para obtener la información necesaria con el objetivo de proteger a las personas inocentes y prevenir otro ataque como el del 9/11.

Uno de los detalles más esclarecedores del reporte es la evidencia de que, antes de comenzar a aplicar esas técnicas de interrogación, la CIA buscó garantizar que el Departamento de Justicia Criminal (JDCD) no enjuiciara a ningún miembro del personal que se viera envuelto en el uso de las técnicas mencionadas. El Departamento de Justicia Criminal se rehusó a autorizar dicha garantía y más tarde se aprobaron, con dos memos, las “Técnicas Reforzadas de Interrogación”. Esas prácticas no solo se aplicaron dentro de los Estados Unidos, sino también en los centros de detención secretos de la CIA localizados en varios países del mundo.

El 6 de septiembre de 2006, el Presidente Bush confirmó públicamente la existencia del Programa de Interrogación de la CIA, pero decidió no cerrarlo. El Presidente Obama, en cambio, durante su segundo día de presidencia, firmó una Acción Ejecutiva con la que cerró definitivamente los centros de detención secretos y canceló el uso de las Técnicas Reforzadas de Interrogación.

Resultado de una investigación que duró cinco años, en diciembre de 2014 salió el primer reporte del Comité de Inteligencia del Senado, el cual mostró al mundo un resumen de 500 páginas sobre el programa de tortura de la CIA, con detalles de los aterradores métodos de interrogación y de las muchas faltas que se cometieron después del 9/11.

El Presidente Obama se pronunció de inmediato y dijo que las prácticas de tortura ejecutadas por la CIA no habían ayudado en “los esfuerzos por combatir el terrorismo, ni a los intereses sobre la seguridad nacional”, y que por eso había cancelado los centros de detención y las prácticas interrogativas al principio de su mandato. También dijo que él esperaba que “el reporte ayude a dejar estas técnicas en donde tienen que estar, en el pasado”. De esa manera y muy sutilmente explicó al mundo que no iba a indagar más en el asunto; es decir, que llevar a cabo un enjuiciamiento no está entre sus planes.

Ahora que ha salido a la luz un segundo reporte, estamos a la espera de ver las reacciones que provocará. Si bien es cierto que el Presidente Obama tomó la iniciativa de cerrar el Programa de Interrogación, y se ha declarado en contra de la tortura, durante su gobierno han surgido nuevos problemas de Derechos Humanos. Por ejemplo, la apertura del programa de drones, una metodología contra el extremismo islamista en la cual se planifican ataques para acabar con quienes sean sospechosos de ser militantes.

Pero ¿cuántas vidas inocentes mueren en el proceso y cuáles son las esperanzas de que esto cambie, si el mismo director de la CIA, John Brennan (quien se desempeñó como oficial durante la planificación y puesta en marcha del Programa de Tortura), sigue defendiendo su implementación? De este modo, es probable que la urgencia de Human Rights Watch para investigar la administración de Bush quede solo como un llamado, ya que al parecer, el presente periodo gubernamental tiene las manos atadas.

Los obstáculos en la “identificación para todos los neoyorquinos”

Los obstáculos en la “identificación para todos los neoyorquinos”

¿En qué consistieron los problemas entre Sanders y Clinton?

¿En qué consistieron los problemas entre Sanders y Clinton?