Exigen renuncia del alcalde de Chicago ante encubrimiento autoritario

Exigen renuncia del alcalde de Chicago ante encubrimiento autoritario

Iralee Acosta- En los últimos meses, mucho se ha mencionado que Chicago se ha tornado una ciudad sumamente insegura tanto para sus habitantes como para el turismo. Sin embargo, si bien la delincuencia va en aumento, curiosamente no son los maleantes a quienes más parecen temer los ciudadanos, sino a la policía. Varios agentes policiacos se han visto involucrados en asesinatos de personas pertenecientes a minorías, especialmente de raza afroamericana. De alrededor de 70 casos, solamente en dos de ellos se ha responsabilizado a los policías. No obstante, pese a que el Departamento de Policía de Chicago ha tratado de demostrar que los responsables de dichos homicidios son los propios fallecidos, lo único que se ha probado hasta el momento es que se deben a un posible abuso de autoridad.

Uno de los casos más sonados ocurrió en enero de 2011, cuando Darius Pinex murió baleado en manos de dos policías. En su momento, los agentes declararon que habían realizado los disparos atendiendo a un reporte en su radio en el que se describía un auto con las mismas características que el de Pinex. Asimismo, agregaron que en dicho informe se mencionaba que el conductor del vehículo estaba huyendo luego de haberse estado involucrado en un tiroteo y que, por ende, estaba armado y era peligroso.

En su momento, cuando la familia de Pinex interpuso la demanda correspondiente, los abogados defensores de los dos policías, Gildardo Sierra y Raúl Masquerano, aseguraron a la parte acusatoria que no existía la grabación del reporte al que hacían mención los agentes. Sin embargo, recientemente se dio a conocer la existencia de tal grabación.

Al enterarse de esto, el juez federal Edmond Chang manifestó que los abogados defensores realizaron mala praxis al ocultar dicha información. Además, luego de escuchar el audio el citado juez declaró que, si bien en la grabación policial se describía un vehículo similar al de Pinex, en ningún momento se mencionó que este fuera requerido por otro tiroteo o que su conductor estuviera armado, por lo que anuló el veredicto de aquel momento en el que los policías fueron declarados inocentes y se reabrirá el caso.

Otro caso muy conocido se presentó en 2014, cuando el oficial Jason Van Dyke mató de 16 tiros a un adolescente afroamericano de nombre Laquan McDonald. Pese a que el joven poseía un arma blanca, un video de lo ocurrido muestra que este se alejaba cada vez más del policía (por lo que no representaba peligro alguno), además de que de la mayoría de los disparos se realizaron cuando McDonald estaba ya en el suelo.

No es solamente este hecho lo que ha originado el descontento del pueblo, sino que dicha grabación se divulgó más de un año después de que ocurriera el asesinato. ¿Y quién está detrás de este bloqueo de información? Presuntamente, ni más ni menos que el propio alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, y la procuradora del condado de Cook, Anita Álvarez. ¿El motivo? Emanuel estaba en plena candidatura para su reelección, por lo que no le convenía que, al salir el video a la luz, se armara un zafarrancho de tal magnitud que pudiera dañar su imagen y afectar al resultado de las votaciones.

El alcalde de Chicago ha dejado claro ya en diversas ocasiones que hace lo posible por ocultar información pública, siempre que esta representa un daño para su reputación, del mismo modo que evade conferencias de prensa en las que las preguntas se tornan difíciles de responder. Y es que no se necesita ser adivino para percatarse del porqué de su manera de actuar; basta con saber que la seguridad en Chicago y la confianza por parte de los ciudadanos hacia el Departamento de Policía no han mejorado, más bien han disminuido durante el mandato de Emanuel.

Lo anterior ha ocasionado que los civiles soliciten que el alcalde dimita de su cargo y, del mismo modo, los legisladores de Illinois están evaluando las medidas necesarias para destituirlo. Precisamente, en diciembre pasado un grupo de personas marchó por la avenida Michigan de la ciudad en protesta. Mientras contaban cada uno de los 16 balazos que Laquan McDonald había recibido, pedían la renuncia de Rahm Emanuel al grito de: “Sin justicia, no habrá paz”.

Ante la presión, el alcalde de Chicago anunció en diciembre de 2015 nuevas reformas policiales que incluyen “más tiempo y distancia”, con el fin de que una situación tensa “tienda menos a la confrontación y más a la conversación”. Supuestamente, todos los agentes deberán contar con tasers y hacer uso de ellos como primera y, en lo posible, única opción. Sin embargo, los ciudadanos parecen no estar convencidos y ya no quieren solamente palabras, sino hechos que las respalden.

Definitivamente, Emanuel tendrá que realizar una ardua labor de convencimiento no solo con la gente de Chicago, sino con las autoridades. Si quiere permanecer en el cargo, deberá demostrar que entiende y apoya el descontento del pueblo y su tristeza ante lo ocurrido, así como probar verdaderamente que el Departamento de Policía será realmente reformado. Chicago ya no acepta más inseguridad, exige tranquilidad por parte de quien trabaja para brindarla.

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