Deportaciones masivas de familias en Estados Unidos

Deportaciones masivas de familias en Estados Unidos

Mario Vallejo- La situación para los migrantes centroamericanos indocumentados en Estados Unidos ha encontrado su punto más tenso en muchos años. Hace varias semanas, el diario estadounidense The Washington Post advirtió de las redadas venideras para buscar y deportar a migrantes que hayan llegado a Estados Unidos de manera irregular. Solo el primer fin de semana de 2016, se procesó y se deportó a 18 mujeres y 29 menores de edad de origen hondureño y guatemalteco, los cuales ya se encuentran en sus países, mientras en el norte las redadas continúan. Al día de hoy, más de un centenar de individuos han sido capturados. El miedo ante estos operativos ha alcanzado el punto en el que las personas evitan centros comerciales, optan por faltar a sus trabajos y mantienen a sus niños en casa. El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos emitió en 2014 una lista de criterios a valorar a la hora de realizar deportaciones. Según la lista, el principal criterio es que una persona represente una amenaza a la seguridad nacional: por ejemplo, los delincuentes y terroristas. Cualquier violación que supere los 90 días de penalización será motivo de deportación, así como no atender un aviso previo.

En noviembre de 2014, la administración del presidente Barack Obama parecía estar del lado de los migrantes que huían de la violencia de sus países de origen cuando anunció una acción ejecutiva para proteger de la deportación a los indocumentados pacíficos que no hubieran cometido ningún delito, asegurando que se buscaba deportar a “felones, no familias”. Sin embargo, ciertos grupos, entre ellos los que llegaron a partir de mayo de 2014 y que perdieron sus casos de asilo, no quedaron protegidos, y ahora son estos los que se encuentran en la mira de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos), siendo mujeres y niños centroamericanos los principales detenidos. Muchas de estas personas aseguran que les han dado una sentencia de muerte.

Jeh Johnson, el secretario del Departamento de Seguridad Nacional, defendió estas medidas, aseverando: “Nuestras fronteras no están abiertas a la migración ilegal”, a lo que añadió que las redadas van a seguir. Muchos han interpretado este mensaje como una advertencia con el fin de disuadir a las mujeres y niños centroamericanos que piensan cruzar la frontera ilegalmente este año.

Honduras, al ser un puente entre Sudamérica y Norteamérica, es el país del que proceden miles de personas que buscan escaparse de la violencia del narcotráfico. En El Salvador, el terror de las maras, y en Guatemala, la violencia en la zona fronteriza con México han provocado la huida masiva de familias y niños sin acompañamiento hacia el norte.

La primera dama de Honduras, Ana García de Hernández, ha expresado conmiseración con los afectados: "Son momentos muy emotivos para las familias, porque muchos de los niños ya asistían a la escuela y a raíz de estas redadas fueron arrancados de lo que ellos consideraban sus hogares para ser retornados". A su vez aseguró que, de la mano del presidente Juan Orlando Hernández, se está trabajando para evitar las deportaciones masivas.

Por su parte, el Gobierno salvadoreño difundió una serie de precauciones que se deben tener a la hora de lidiar con los agentes, informando a sus compatriotas que los oficiales de ICE “deben mostrarle una orden firmada por un juez para poder ingresar a su casa; si no la tienen, usted no tiene obligación de abrir la puerta”. Las mismas recomendaciones invitan a los salvadoreños a mantener la calma y presentar sus documentos, y en caso de no tenerlos, exigir que se contacte con su abogado o el consulado de El Salvador más cercano. Los consulados de estos tres países se encuentran en estado de emergencia y disponibles en todo momento para atender estos problemas.

Las organizaciones que defienden los derechos de los migrantes han realizado fuertes campañas incitando a los indocumentados a conocer sus derechos, e incluso han difundido los lugares donde se realizarán las redadas.

La situación es la más incómoda en mucho tiempo, y ya muy cerca del proceso electoral podría ser algo que cambiara el rumbo de la elección, puesto que los migrantes habilitados para votar lo van a tener en cuenta en las urnas. Ya sea que estos se presenten a votar o se abstengan, estas redadas no van a ayudar al Partido Demócrata a la hora de contar los votos. Tal vez la candidata demócrata Hillary Clinton estuviera pensando en eso cuando, en un comunicado el lunes, pidió al presidente detenerlas: “Nuestros esfuerzos para aplicar la ley de inmigración deben ser apropiados y humanos, es por eso que las redadas que se están llevando a cabo en las comunidades inmigrantes deben de parar”.

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