“Estados Unidos ha sido traicionado y está siendo amenazado”. Recapitulación del quinto debate republicano

“Estados Unidos ha sido traicionado y está siendo amenazado”. Recapitulación del quinto debate republicano

Iralee Acosta- El pasado martes, 15 de diciembre, el partido derechista llevó a cabo su último debate de este año, mientras que a los demócratas les tocó el sábado. Los temas principales que se trataron fueron la seguridad nacional por la amenaza de Dáesh —ISIS, por su siglas en inglés— y el mismísimo Donald Trump. Anteriormente, el magnate había anunciado que si el Partido Republicano no lo trataba de manera justa, se postularía como candidato independiente. Esta noticia causó revuelo entre los conservadores, pues si el multimillonario llevaba a cabo dichos planes, eso supondría el triunfo del Partido Demócrata en las elecciones 2016. Sin embargo, en esta ocasión Trump sorprendió con la noticia de que, si pierde las votaciones internas, finalmente no se lanzará de manera autónoma, sino que apoyará al aspirante republicano que resulte elegido. Expresó además que se encuentra muy contento en su partido y que se siente satisfecho por el apoyo que ha recibido al mantenerse en la cima en las encuestas. Evidentemente, la noticia causó alivio entre los conservadores, si bien eso no significa que lo consideren el candidato indicado para representar a su partido.

Este fue el primer debate republicano luego de los ataques terroristas en París y California, situación que ha logrado cambiar el tono de la campaña 2016 y que, por ende, llevó a que el Estado Islámico se convirtiera en el tema principal de la noche.

Jeb Bush declaró: “Estados Unidos debe destruir al Dáesh antes de este que nos destruya a nosotros”, pues para todos los conservadores, Dáesh representa una amenaza existencial para el país. Ben Carson también comentó en su momento: “La guerra que estamos luchando en contra de los yihadistas islámicos radicales debemos ganarla. Nuestra misma existencia depende de eso”.

Y si esto se tornaba opaco, lo fue aún más el debate preliminar, en el que Rick Santorum señaló que hemos entrado a la Tercera Guerra Mundial. Del mismo modo, Lindsay Graham declaró que estamos en combate. “No están tratando de robarte tu auto. Están tratando de matarnos a todos”, manifestó el senador de Carolina del Sur.

En cuanto a este tema, Marco Rubio advirtió que “el presidente no nos ha mantenido a salvo”. Por su parte, Chris Christie agregó que “Estados Unidos ha sido traicionado” por el liderazgo de Barack Obama y Hillary Clinton, y dijo consternado: “Piensa en las madres que llevarán a esos niños mañana en la mañana a la parada del autobús y se preguntarán si sus hijos regresarán en ese autobús sanos y salvos”. Esta podría ser la tabla de salvación del gobernador de Nueva Jersey para subir en las encuestas de un solo dígito en las que se ha estancado, al mostrar sus capacidades y experiencia como exfiscal antiterrorismo.

Ted Cruz y Marco Rubio finalmente se mostraron sin tapujos, dejando clara su rivalidad directa, lo que logró posicionarlos en un buen lugar. En esta ocasión, ambos aspirantes se acusaron mutuamente de obstruir la seguridad nacional con sus proyectos. El senador por Florida acusó al senador texano de haber votado en el Congreso para limitar la vigilancia de datos utilizados por las agencias de inteligencia para rastrear a posibles terroristas.

Cruz, quien ascendió a la cúspide de acuerdo con una encuesta del Des Moines Register/Bloomberg, negó que su rival directo tuviera la razón y, para contratacar, acusó a Rubio de favorecer un proyecto para ley de amnistía. Pero este no se dejó intimidar y dijo que el senador por Texas había apoyado en 2013 una ruta para legalizar el estatus de los inmigrantes, lo que para muchos conservadores es considerado amnistía y, por ende, indeseable. Por su parte, Cruz se defendió diciendo que nunca ha apoyado la legalización y que no piensa apoyarla.

En cuanto a los refugiados musulmanes, Cruz manifestó que debe suspenderse la entrada al país de inmigrantes provenientes de territorios controlados por Dáesh y/o Al Qaeda, por lo menos, durante tres años. Además, en cuanto al tema de inmigración en general, bromeó: “Construiremos un muro que funcione y haremos que Donald Trump lo pague”.

Por otro lado, Christie sugirió pausar la llegada de refugiados sirios, puesto que “el Gobierno no tiene un plan eficiente para revisar su historial”, situación que, según el gobernador, podría acarrear consecuencias graves para el país.

Jeb Bush esta vez consiguió convertirse en el favorito del establishment (clase dirigente), logrando vencer a Trump o, por lo menos, empatarlo. El exgobernador de Florida aseguró que el magnate no podrá obtener la silla presidencial por medio de insultos. “Donald, saben, es genial para los comentarios ingeniosos, pero es un caos como candidato. Y sería un caos como presidente. Él no sería el comandante en jefe que necesitamos para que nuestro país sea un lugar seguro”, advirtió Bush.

En respuesta, y según su costumbre, Trump se burló de su rival, haciendo mención a su poco éxito en las encuestas, pues pese a sus esfuerzos por avanzar, cuenta con apenas el 3% de la aprobación pública. Este debate podría representar para Bush una oportunidad prometedora de competir con los grandes, pues nadie había logrado, hasta el momento, vencer al magnate antinmigrante en un debate.

Trump afirmó que el país está fuera de control y que se deben cerrar las puertas a los musulmanes inmigrantes. El multimillonario ya se oponía a la inmigración ilegal antes del ataque de San Bernardino, y ahora, aún con más énfasis, afirma: “No estamos hablando de aislamiento, estamos hablando de seguridad. No estamos hablando de religión, estamos hablando de seguridad”. Asimismo, reiteró que, de llegar a la Casa Blanca, todos los musulmanes extranjeros que vinieron al país durante el mandato de Obama se marcharán: “Se irán. Están fuera”, garantizó.

Por su parte, Jeb Bush planteó que se tiene que asegurar la frontera, de manera que sea más fácil entrar legalmente que ilegalmente, aunque no comparte la metodología de Trump para llevar esta propuesta a cabo.

Cruz señaló que todos comprenden la propuesta del multimillonario, y aseguró que la legislación que él mismo propuso para frenar la llegada de musulmanes con antecedentes de haber estado vinculados al Estado Islámico está más enfocada en la amenaza actual que es el terrorismo por parte de los extremistas. Haciendo referencia al abuelo de Franklin D. Roosevelt, Cruz dijo: “Todos los ladrones de caballos son demócratas, pero no todos los demócratas son ladrones de caballos”, asegurando que hay millones de musulmanes pacíficos alrededor del mundo, por lo que esta “no es una guerra contra la fe, es una guerra contra las ideologías políticas y teocráticas que quieren asesinarnos”.

Finalmente, queda claro que cada uno de los candidatos hizo su mejor esfuerzo por definirse como el comandante en jefe ideal y más capacitado. Todos mostraron sus dotes en cuanto a salvar la nación se refiere, no solamente de los ataques terroristas y guerras extranjeras, sino de cualquier factor que pudiera amenazar la seguridad de Estados Unidos y sus habitantes.

Dicho así, es difícil declarar algún ganador, pues todos se adhieren a una misma ideología que solo difiere, por muy poco, en cuanto a la forma de implementar sus planes y, por supuesto, deja claro que cuesta trabajo ponerse de acuerdo en lo referente a quién debería de ser el aspirante nominado. Sin embargo, queda tiempo aún para que los conservadores decidan el próximo año cuál de ellos es el ideal y por qué merece ocupar la silla presidencial.

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