Corrupción en Argentina: Menem, Kirchner y los retos para Macri

Corrupción en Argentina: Menem, Kirchner y los retos para Macri

David Guzmán Fonseca- En el país del tango, Evita y el Malbec, la corrupción gubernamental es tan rampante y tan impune como los triunfos de Maradona. Muchos no saben que Argentina era hasta principios del siglo XX la tercera economía más desarrollada del planeta, pero con el paso del tiempo la economía argentina ha perdido su productividad, en lo que muchos califican como la consecuencia de una débil institucionalidad. Igualmente, la dictadura militar entre 1976 y 1984 dejó una cicatriz imborrable en la sociedad argentina. El régimen militar del general Jorge Videla buscó controlar el brote de comunismo en Argentina a cualquier precio, lo que llevó a la desaparición y asesinato de cerca de 30,000 personas, así como a una desorganización económica e institucional sin precedentes.

Una vez la dictadura dejó el poder, se instauraron gobiernos democráticos de transición que intentaron juzgar a aquellos que habían cometido delitos de lesa humanidad y que también buscaron recuperar la economía argentina; uno de estos fue el del peronista Carlos Saúl Menem, quien gobernó entre 1989 y 1999. Durante su mandato, aunque en un principio se buscaba seguir con los juicios a los responsables de la dictadura militar del General Videla, decidió concederles indultos a varios generales involucrados en las violaciones masivas de derechos humanos.

Igualmente, como parte de su estrategia para recuperar la economía del país, Menem decidió privatizar gran parte de las empresas que hasta entonces estaban manejadas por el Gobierno. Aunque esta estrategia había sido promovida por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, como mecanismo para generar crecimiento y reducir la corrupción en países en desarrollo, en el caso argentino solo generó mayor corrupción y fue el desencadenante de crisis económicas.

El presidente Menem y su Gobierno han sido acusados principalmente de haberse beneficiado de las privatizaciones de empresas de ferrocarriles y de servicios de agua potable. Asimismo, el régimen de convertibilidad impuesto por su ministro de Economía Domingo Cavallo, según el cual cada peso argentino tenía el mismo valor de un dólar americano, llevó a una crisis financiera y una insostenibilidad de las finanzas públicas, que tuvo como consecuencia final la gran crisis económica y política argentina de 2001.

Como consecuencia de sus actos, el presidente Menem y varios miembros de su Gobierno han sido investigados en múltiples ocasiones por varios hechos diferentes. Una de estas investigaciones llevó a que en el año 2013 fuera condenado a siete años de prisión por la venta de armas de contrabando a Ecuador y a Croacia en la década de los noventa, cuando sobre ambos países recaía un embargo, al estar envueltos en conflictos armados.

Adicionalmente, el pasado 1 de diciembre se dio a conocer que se le había encontrado culpable de haber pagado sobresueldos a sus funcionarios con fondos que estaban reservados a la Secretaría de Inteligencia del Estado, y su ministro Cavallo fue hallado culpable de un delito relacionado.

Sin embargo, las investigaciones en contra de Menem no terminan ahí. Actualmente está siendo investigado por el encubrimiento de un atentado terrorista en contra de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en julio de 1994. Este atentado, según algunos, fue llevado a cabo por miembros del servicio secreto de Irán bajo el patrocinio del Gobierno de Menem.

Aunque el panorama judicial de Menem no es alentador, puesto que lleva ya dos condenas a sus espaldas, más la investigación pendiente del AMIA, no se espera que en el tiempo cercano pague por sus delitos.

Para empezar, ninguna de las dos condenas ha sido ratificada por el Tribunal Supremo de Argentina. Adicionalmente, al ser Menem un senador de la República, cuenta con fueros que lo protegen de ser encarcelado y los cuales solo le pueden ser retirados por decisión del Congreso o una vez termine su periodo en el 2017. Finalmente, incluso considerando los hipotéticos casos de que pierda su fuero y ambas condenas sean ratificadas por el Tribunal Supremo argentino, debido a la avanzada edad del expresidente, 85 años, tendría el derecho a cumplir sus penas bajo detención domiciliaria.

Muchos esperaban que con la llegada al poder de Néstor Kirchner, y luego de su esposa Cristina Fernández de Kirchner, los casos de corrupción quedarían en el pasado. Si bien es cierto que los programas sociales del Gobierno lograron sacar de la pobreza a los millones de argentinos que habían caído en ella durante la crisis de 2001, lamentablemente la corrupción no terminó con Menem.

Aún son recientes las acusaciones del fiscal argentino Alberto Nisman, quien sugirió que la presidenta Fernández de Kirchner también había participado en el encubrimiento de los ataques al AMIA en 1994. El 18 de enero de 2015, el fiscal Nisman fue encontrado muerto en su residencia, en lo que muchos han considerado un asesinato que buscaba callar las acusaciones en contra de la presidenta argentina.

En este panorama, en el cual la corrupción sigue siendo imperante y preocupante, el pasado 10 de diciembre tomó posesión el nuevo presidente Mauricio Macri, tras vencer al candidato preferido de la presidenta, Daniel Scioli. Sin embargo, incluso antes de que tomara posesión, Macri ya estaba teniendo que enfrentar el que la presidenta saliente hubiera decidido en sus últimos días otorgar cargos y aumentar el gasto público de forma cuestionable.

El nuevo presidente argentino tendrá múltiples retos que afrontar, pero sin duda la corrupción en la política argentina es uno de los más importantes y persistentes retos. Igualmente lo será hacer que la justicia no se quede en sentencias que no se puedan aplicar, porque de poco sirve juzgar a los corruptos si estos encuentran formas de escapar al castigo.

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