Perdura la desigualdad económica en Estados Unidos

Perdura la desigualdad económica en Estados Unidos

Cristina Jácome­- Cuando el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y su esposa, Priscilla Chan, anunciaron el nacimiento de su hija Max, la noticia fue acompañada con otro gran anuncio: la pareja donará el 99% de sus acciones de Facebook (el valor actual es de 45,000 millones de dólares) para causas filantrópicas durante las próximas décadas. Según la revista Forbes, Zuckerberg es uno de los empresarios más jóvenes (tiene 31 años) y ricos de los Estados Unidos. Actualmente, el valor neto de la fortuna del fundador de Facebook es de 46.5 mil millones de dólares. Esta no ha sido la primera vez que Zuckerberg ha donado su dinero con fines filantrópicos. En el 2010, el empresario firmó, junto a multimillonarios como Bill Gates y Warren Buffet, el llamado The Giving Pledge (‘El compromiso de dar’). Este es un compromiso de los más adinerados del mundo a destinar más de la mitad de su riqueza para fines filantrópicos durante su vida o en su testamento.

Si bien es cierto que estos y otros magnates tienen un inmenso potencial para ayudar, las preguntas que muchos se hacen es: ¿Cómo llegaron a tener tanto dinero? ¿Será que han trabajado muy duro y se lo merecen? ¿Será que heredaron esta riqueza? ¿O será que el sistema así lo permite?

El senador Bernie Sanders, candidato a presidente de Estados Unidos, citó una estadística en un discurso en Georgetown University, según la cual, hoy en día, el 0.1% de las familias estadounidenses más ricas disfrutan de tanta riqueza como el 90% más pobre del país conjuntamente. Si es presidente, Sanders ha incluido en su agenda la promesa de que los más ricos deberán pagar más impuestos para que el país se convierta en un lugar más equitativo para todos.

Pero no solo Bernie Sanders habla de la desigualdad económica que existe en los Estados Unidos. Thomas Piketty, en su libro El capital en el siglo XXI, explora la riqueza y analiza los salarios de varios países del mundo, incluyendo los de los Estados Unidos. Después de una investigación de 15 años, él y su equipo presentan datos sobre la distribución de los ingresos en estos países, demostrando que la desigualdad a nivel mundial ha aumentado de forma alarmante en las últimas tres décadas, y que pronto se volverá mucho peor si no se toman medidas drásticas.

En uno de sus gráficos, Piketty explica que hubo dos ocasiones en que la línea de los ingresos más altos en Estados Unidos subió a los niveles pico de desigualdad: la primera vez en 1928, antes de la caída de la bolsa de 1929, y la segunda, antes de la crisis financiera del 2008. “A mi manera de ver, no existe ninguna duda de que el aumento de la desigualdad en los Estados Unidos contribuyó a la inestabilidad financiera de la nación”, asegura Piketty.

Pero sí hubo una época en la cual hubo más igualdad y prosperidad. En 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, se desarrolló un periodo de crecimiento económico y bienestar general que llevó a Estados Unidos a emerger como la superpotencia más influyente del mundo. Los estadounidenses se encontraron con grandes montos de dinero, y el resultado fue el consumo y gasto masivo. Un número de personas cada vez mayor disfrutaba de salarios más altos, casas más grandes y mejores escuelas.

Como resultado del auge económico de la postguerra, el 60% de la población estadounidense había llegado a obtener un estándar de vida de clase media (en la mitad de los años cincuenta). No solo creció la clase media, sino que surgió una clase trabajadora ascendente. Además, las posibilidades educativas eran mayores y la proporción de jóvenes graduados de escuelas secundarias y universidades incrementó más que en el resto del mundo.

En el gráfico de Piketty, durante los años 1945 a 1960, se ve que la desigualdad no es tan dramática como en 1928 y 2008. Entonces la pregunta es: ¿Cómo volver a una sociedad económicamente más igualitaria? Sanders citó en su presentación una frase del presidente Franklin Delano Roosevelt, quien dijo hace más de 70 años: “La verdadera libertad debe incluir la seguridad económica”. Es decir, el Gobierno debe garantizar a sus ciudadanos el bien material para proteger verdaderamente su libertad.

El Gobierno tiene que cumplir su rol, y los más ricos, como Mark Zuckerberg, pueden contribuir con su riqueza, pero lo más importante es que se estudien los factores que en el pasado ayudaron a que la desigualdad disminuyera y la sociedad prosperara.

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