Cumbre de París, la guerra mundial por el medio ambiente

Cumbre de París, la guerra mundial por el medio ambiente

Mario Vallejo- La semana pasada, París recibió a 150 jefes de Estado y de Gobierno para buscar juntos un acuerdo para reducir las emisiones de gases que provocan el conocido efecto invernadero, el factor responsable del calentamiento global. El mayor obstáculo ha sido siempre el interés económico de algunos países que se benefician del uso de combustibles fósiles; sin embargo, hoy en día los efectos son tan evidentes y las proyecciones tan desalentadoras que estos países (por ejemplo, Estados Unidos y China) también han decidido poner manos a la obra. La cumbre, que arrancó el 30 de noviembre y se extenderá hasta el 11 de diciembre, tiene como objetivo tocar puntos específicos para solucionar la problemática del cambio climático y encontrar un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto, el cual desde su aprobación en 1997 no ha logrado disminuir las emisiones de gases.

En ese primer acuerdo no quedaron vinculados China ni Estados Unidos, dos de los principales contaminantes. Además, se habían realizado 20 reuniones similares a la de París buscando el mismo objetivo sin ningún éxito, porque para obtenerlo se necesitaba a China y Estados Unidos. Ahora ambos países han dado pasos importantes para ayudar a solucionar el problema, presentando sus propios planes para disminuir las emisiones. Sin embargo, se han mostrado reticentes ante una potencial revisión al alza anual de los aportes financieros a los que cada país se compromete, así como la idea de que el acuerdo sea jurídicamente vinculante.

Algunas regiones han hecho compromisos mucho mayores. Europa negocia como un bloque y promete disminuir sus emisiones al menos un 30% para 2030 en relación a 1990. Entre 1990 y 2012 se logró una reducción de 17.9%, y es por ello que el continente representa el 10% de las emisiones a nivel mundial, pero con la promesa viva de que la cifra será cada vez menor.

Sin embargo, la cuestión económica, como siempre, está en el centro del debate. Países como India se mantienen firmes en la postura de que los países con mayores emisiones y capacidad económica deben cargar con la mayor parte de los gastos y realizar los esfuerzos.

La reunión de 2009 en Copenhague también giró alrededor del tema económico. En aquel entonces se prometió por parte de los países más pujantes recaudar 100,000 millones de dólares anuales para ayudar a los países más pobres a reducir sus emisiones. Se espera que en esta edición el tema vuelva a surgir, especialmente tomando en cuenta la postura de India.

Otro tema importante de la cumbre es cómo reducir la contaminación producida por la industria agrícola, así como la deforestación. En 1997, con el Protocolo de Kioto, estos temas se habían dejado de lado; actualmente representan el 24% de las emisiones globales.

Además, miles de asentamientos indígenas dependen al 100% del bosque para su subsistencia. Se estima que cerca de 1,000 millones de personas viven del bosque y que ven amenazada su vida por las explotaciones petroleras, la deforestación y los tratamientos del suelo. En el mundo se pierden anualmente 12 millones de hectáreas de bosque a causa de la deforestación.

El presidente de la cumbre y ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, ha pedido a los países que se acelere el proceso de negociación. Pese a los altibajos de la reunión, es importante destacar la relevancia que se le ha dado al tema ambiental en la agenda de los gobernantes, puesto que en el primer día se reunieron 150 mandatarios de otros tantos países, dejando claro que el compromiso es real. La magnitud de la cumbre de París es tan amplia que prácticamente asegura que se logrará obtener un cambio real. La parte más difícil ya se superó; era lograr el compromiso de los mayores emisores de gases, que sin duda serán los aliados más importantes en la lucha por proteger el medioambiente.

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