Bernie Sanders: el candidato ‘socialista’

Bernie Sanders: el candidato ‘socialista’

Zandra Beaumont- Bernard Sanders es el candidato sorpresa del Partido Demócrata; su carrera hacia la nominación como candidato presidencial de Estados Unidos ha sido catalogada por muchos de quijotesca. Aunque ha arrastrado a miles de seguidores en sus mítines y en las redes sociales, nadie sabe quién es realmente este político autodenominado “socialdemócrata” que anhela “cambios reales” para la sociedad estadounidense. Sanders es un neoyorquino, nacido en 1941 en el seno de una familia judía de inmigrantes polacos que se asentó en el corazón de Brooklyn. Su padre era vendedor de pinturas y su madre, ama de casa. No obstante, los problemas financieros siempre reinaron en la familia Sanders, recuerda Larry, hermano mayor de Bernie, en una entrevista a la radio pública de Vermont. Crecer en un ambiente donde escaseaba el dinero llevó a Sanders a aprender conceptos básicos sobre justicia social, igualdad y solidaridad.

Bernie se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad de Chicago, donde se involucró en diversos movimientos de derechos civiles, además de manifestarse en contra de la Guerra de Vietnam. Asimismo, Sanders sentía fascinación por Eugene V. Debs, fundador del Partido Socialista de los Estados Unidos y candidato a la presidencia de Estados Unidos en cinco ocasiones. Debs ha influido enormemente en la formación de ideales socialistas y en la retórica de Sanders.

A mediados de los años sesenta, Sanders se radicaba en Vermont, donde daba sus primeros pasos en la palestra política. Luego de varios intentos fallidos por obtener el cargo de senador y luego de gobernador del estado, en 1981 logró ganar las elecciones como candidato independiente a la alcaldía de Burlington.

Los cuatro mandatos como alcalde de Burlington le otorgaron el reconocimiento que requería para presentar su candidatura para servir ante la Cámara de Representantes por el estado de Vermont. Es así como en 1990 obtuvo la victoria que lo llevaría a Washington DC, y se convirtió en el primer miembro de la Cámara de Estados Unidos en no estar asociado con los Demócratas o Republicanos en más de 40 años. En el 2006, Bernie Sanders se lanzó como candidato para el Senado, obteniendo más de dos veces el número de votos que su oponente, y fue reelegido en el 2012 con el 71% de los votos.

Durante su carrera en Washington, Sanders ha presionado por obtener un sistema de salud con cobertura universal para todos los estadounidenses. Es considerado un progresista por ser una voz persistente en temas socioeconómicos, como la educación superior gratuita y el aumento significativo del salario mínimo nacional a 15 dólares por hora. Al mismo tiempo, aboga por una expansión de los beneficios suministrados por la Seguridad Social y por poner en práctica leyes de protección del medioambiente, y ha sido aplaudido por votar en contra de la guerra de Irak en 2003.

En abril de este año, el tenaz senador de 74 años anunció oficialmente su candidatura presidencial por el Partido Demócrata, invocando una “revolución política”. Desde entonces, ha logrado movilizar a miles de personas que lo ovacionan en todos sus mítines a lo largo del país, especialmente un sector más joven del electorado. Algunos expertos consideran sus objetivos inalcanzables, pero las políticas de Sanders han tocado una fibra sensible en la arena política estadounidense, y aunque a veces se lo subestima, el candidato se ha convertido en el principal rival de la ex primera dama y exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, en miras hacia las primarias.

A pesar de declararse “socialdemócrata” en un país donde dicho término es recibido con gran rechazo por buena parte de la sociedad, Sanders precisó en una entrevista al The New York Times: “No soy un liberal de izquierdas, soy un progresista que sobre todo se centra en la clase media y trabajadora, semejante al sistema socialista que ha funcionado en Europa”. Es precisamente en este nicho donde espera captar más votos: en la clase trabajadora con ideas políticas heterogéneas, pero perjudicada por la crisis y que se siente desfavorecida en la recuperación económica.

El precandidato se ha distinguido por rechazar a los grandes donantes a las campañas políticas; en lugar de estos, la clave del empuje económico de Sanders son las pequeñas donaciones que recibe a través de Internet y en sobres en sus eventos de campaña. Según The Washington Post, entre julio y septiembre, Sanders ha participado en siete eventos para recaudar fondos, mientras que Hillary Clinton participó en 58. Sin embargo, recaudó 26 millones de dólares menos que Hillary Clinton, quien lo había hecho por medio de 1.3 millones de donaciones de 650,000 personas. De igual modo, el senador independiente superó la barrera del millón de donaciones más rápido que Obama en sus campañas para las elecciones de 2008 y 2012, de acuerdo a datos oficiales de la Comisión Federal de Elecciones.

Por otro lado, uno de los grandes desafíos que Sanders enfrenta durante su campaña electoral es darse a conocer entre los latinos, lo cual no será tarea fácil. De los precandidatos demócratas a la presidencia, solamente Hillary Clinton es ampliamente conocida entre la comunidad latina: solo un 2% dice no saber quién es. El 35% de los latinos dice desconocer a Bernie Sanders, según una encuesta realizada por The Wall Street Journal, NBC y Telemundo.

En consecuencia, Bernie contrató a destacados activistas como miembros de su equipo de campaña, con el propósito de crear nexos entre el candidato y los latinos, quienes representan un porcentaje del electorado decisivo para el ala demócrata. El activista mexicano César Vargas, abogado y fundador de una organización llamada Dream Action Coalition, expresó que la estrategia para acercarse a los latinos consistirá en trabajar en su plataforma sobre inmigración, ley sanitaria y educación gratuita. Asimismo, Sanders cuenta en su equipo con la activista de inmigración Erika Andiola, una de las cofundadoras de la Dream Action Coalition en Arizona, cuya labor es asegurarse de que el mensaje de Sanders sea escuchado por los hispanos. De la misma forma, otro de sus colaboradores es Arturo Carmona, quien se ha dedicado a defender a los inmigrantes y se ha opuesto a las deportaciones a través de la organización Presente.org. Ahora se destaca como director político para la comunidad hispana en la región suroeste del país.

El senador de Vermont indicó que quiere centrarse en “problemas reales” que aquejan a la sociedad estadounidense, y reiteró su apoyo a una reforma migratoria integral que incluya un camino a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes sin autorización. También lamentó que el 36% de los jóvenes hispanos estén desempleados. “He estado trabajando en diversas formas dentro del movimiento de los derechos civiles de nuestro país toda mi vida adulta y seré un fuerte aliado de la comunidad hispana como presidente”, señaló. Al tiempo que destacó que su objetivo es unir a las personas “hispanas, afroamericanas, blancas, etcétera, para enfrentar juntos los serios problemas que nos afectan por igual”.

Sanders ha ganado terreno en las encuestas en los últimos meses; es así como en los sondeos más recientes realizados por ABC News y The Washington Post, Clinton cuenta con una aprobación del 59%, mientras que Sanders le sigue con el 35% entre el electorado demócrata (a pesar de que Martin O’Malley, exgobernador de Maryland y también aspirante presidencial, se encuentra en último lugar en los sondeos con el 1% de apoyo, aún participa en la contienda demócrata). Se estima que conforme se acerque la fecha para las primarias, aumentará la popularidad de Bernie; por consiguiente conseguirá una mejor posición en las encuestas. Una de las tácticas que ha favorecido enormemente a Sanders en su campaña es el uso de redes sociales. Es el candidato demócrata con más seguidores en Facebook, con 2.6 millones, y cuenta con un millón de seguidores en Twitter.

El atractivo de Bernie Sanders radica en la búsqueda de un terreno común para todos los estadounidenses y en la oportunidad que su campaña ofrece a los demócratas desilusionados ante los desaciertos que presenta la nación, a través de un discurso inusual en la alta política norteamericana, incluso entre las filas demócratas. Además, se ha mostrado muy crítico con la subordinación de los grupos políticos a los intereses de las grandes empresas, lo que se ha convertido en una fórmula que le ha servido para atraer multitudes en tan poco tiempo. No será hasta dentro de pocos meses cuando se podrá ver el desenlace de esta carrera a la Casa Blanca, cuando se efectúen las primarias para nominar al aspirante que representará al Partido Demócrata frente al aún incógnito candidato republicano en las elecciones presidenciales en el otoño de 2016.

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