Una historia de miedo a los refugiados en los EE.UU.

Una historia de miedo a los refugiados en los EE.UU.

David Guzmán Fonseca-­ El plan de varios países del mundo de reubicar a millones de desplazados por la violencia en Siria ha sido recibido con varios niveles de aceptación dentro de la población local. La situación se ha polarizado aún más como consecuencia de los ataques del pasado 13 de noviembre en París, Francia, donde murieron 130 personas y otras cientos resultaron heridas. El programa del presidente estadounidense Barack Obama de reubicar alrededor de 10,000 nuevos refugiados sirios este año y 20,000 a partir del próximo año, así como de aumentar a partir de 2016 el número de refugiados recibidos a nivel mundial a 85,000 y a 100,000 en el año 2017, ha generado un sinnúmero de críticas dentro del Partido Republicano. Asimismo, estas críticas han desencadenado una retórica dentro de las filas de este partido y han revelado un sentimiento antimigratorio que hasta ahora se había centrado en los inmigrantes latinoamericanos.

Sin embargo, que la opinión pública se muestre en contra de recibir refugiados sirios no es un fenómeno sin precedentes, sino que se ha observado en periodos anteriores. Además, los temores hacia los refugiados e inmigrantes de otros países no solo se limitan a quienes huyen del conflicto en el Oriente Medio y a quienes migran de América Latina; históricamente, la opinión pública estadounidense ha sido reacia a aceptar a personas de varias regiones del mundo.

Nos podemos remontar a los años treinta, cuando comenzó el éxodo masivo de judíos desde Europa hacia otras partes del mundo, como consecuencia del surgimiento del nazismo y el fascismo en varios países. En este periodo, de acuerdo con encuestas reveladas por el diario The Washington Post, citando la cuenta de Twitter @HistoricalOpinion, en julio de 1938, alrededor de un 67% de los encuestados creía que no se debía permitir que refugiados de Alemania, Austria y otros países ingresaran a los Estados Unidos. En enero de 1939, un 61% de los encuestados consideraba que no se debía permitir el ingreso de niños refugiados a los Estados Unidos (incluso sin sus padres).

De acuerdo con The Washington Post, en aquella época los argumentos bajo los cuales se rechazaba a estos inmigrantes estaban basados en razones religiosas, económicas y políticas. En ese entonces, se consideraba que entre los refugiados podrían filtrarse comunistas y anarquistas, que amenazaban los empleos de los nacionales, y que se aprovechaban de los sistemas de salud y educación en detrimento de aquellos que habían nacido en los Estados Unidos. ¿Suena similar a la retórica que se utiliza actualmente en contra de los refugiados e inmigrantes?

Esa retórica, que han utilizado actualmente candidatos a la presidencia por el Partido Republicano, así como 20 gobernadores estatales del mismo partido que han rechazado la idea de recibir refugiados, es peligrosamente similar a la utilizada con respecto a los desplazados durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el discurso que se utiliza en la actualidad incluye además el uso del miedo y el terror como mecanismo para influir en la opinión pública. Muchos de estos líderes han sugerido que entre los refugiados podrían colarse terroristas islamistas que atentarán contra los Estados Unidos y su gente.

La verdad es que la negativa de aceptar refugiados sirios está llena de múltiples argumentos sin base. Estos argumentos, no obstante, han sido capaces de aprovecharse del miedo prevalente en la sociedad, especialmente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y se han ratificado por los recientes ataques en París.

Primero, de acuerdo con la publicación The Economist, desde el 11 de septiembre de 2001 se han aceptado 750,000 refugiados, y de todos ellos ninguno ha sido arrestado por terrorismo nacional. Asimismo, un análisis de Buzzfeed revela que gran parte de los extremistas dentro de los Estados Unidos son personas nacidas en el país. Por tanto, el asumir que los refugiados son potencialmente terroristas es históricamente erróneo.

Segundo, de acuerdo con los lineamientos de las Naciones Unidas para los refugiados, gran parte de las personas que entrarían en los Estados Unidos bajo este estatus migratorio serían menores de edad y mujeres que se encuentran en condiciones de sumo peligro.

Tercero, afirmar que los atacantes de París son refugiados sirios no es correcto. De acuerdo con la información que se ha hecho pública hasta ahora, gran parte de los terroristas eran nacionales de alguno de los países de la Unión Europea. Hasta ahora, solo se ha encontrado un pasaporte sirio, pero no es completamente definitivo que se trate de uno de los refugiados recibidos en Europa desde el éxodo masivo que comenzó a principios de este año como consecuencia de la guerra civil que se vive en Siria.

De esta forma, hemos podido ver que los Estados Unidos y algunos de sus líderes han sido históricamente adversos a la inmigración y a la aceptación de refugiados de diferentes partes del mundo. La retórica que se utiliza actualmente en contra de los inmigrantes indocumentados, así como de los posibles refugiados sirios, se ha observado en el pasado. La diferencia es que en lugar de justificarse por el miedo al comunismo y al anarquismo, es el miedo al terrorismo que ahora invade a la opinión pública. Desafortunadamente, esto ha provocado que los miles de sirios que necesitan ayuda sean víctimas del terrorismo dos veces, pues primero los pone en una situación precaria, y segundo hace que se les atribuya una mala imagen que no se merecen.

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