El papa Francisco define África como el continente de la esperanza

El papa Francisco define África como el continente de la esperanza

Nuria García Murcia- El Papa Francisco ha visitado Kenia, Uganda y la República Centroafricana en un viaje de seis días de peregrinación en el continente más pobre del planeta. El lunes, el papamóvil paseó descubierto por Bangui, la capital centroafricana azotada por una guerra civil entre cristianos y musulmanes. El conflicto armado que vive el país desde hace dos años ya se ha cobrado la vida de más de 6,000 personas y ha dejado a 1 millón de centroafricanos sin hogar. Mientras los civiles agitaban banderas blancas como símbolo de la paz, la policía patrullaba con rifles AK‐47 sobre sus hombros.

Es la primera vez que el Papa se sumerge en medio de un conflicto armado y lo ha hecho adentrándose en la mezquita central de la ciudad, en la que un grupo de escolares aguardaban su llegada. Durante la ceremonia, Francisco habló sin miedo de la ciudad sagrada de la Meca y se sentó en un sillón al lado del imán. Su discurso fue claro y conciso: “Cristianos y musulmanes son hermanos y hermanas”.

El pasado viernes, el pontífice había aterrizado en Uganda, donde el presidente Yoweri Museveni lo recibió en el Aeropuerto Internacional de Entebbe, flanqueado por un grupo de militares y por bailarines que movían sus caderas al son de los tambores tradicionales. Llegó a Uganda después de una completa visita a Kenia, donde estuvo en los 11 suburbios más pobres del país, urgiendo a mantener apartados a los jóvenes de la corrupción y el radicalismo.

Museveni, veterano líder ugandés que espera ser holgadamente reelegido el próximo año en lo que será su tercera década en el poder, declaró sentirse honrado al poder recibir al papa Francisco. “La compasión del pontífice por los pobres y su franqueza espiritual es un estímulo para todos nosotros", agregó.

Francisco llegó a Uganda con el principal motivo de recordar al grupo de cristianos ugandeses que fueron asesinados en el siglo XIX a manos de guerrilleros locales que deseaban frenar la creciente influencia del cristianismo. Las 45 víctimas, conocidas como los Mártires de Uganda, fueron asesinadas entre 1885 y 1887. Francisco no es el primer pontífice en reconocer a los mártires; en 1964, el papa Pablo VI canonizó a las 22 víctimas católicas.

Para un gran número de africanos, la visita del papa es un milagro. La emoción que ha causado en el continente ha sido remarcada a nivel mundial. Los habitantes se alineaban en las fangosas calles para recibir a Francisco, muchas veces sin alejarse de sus animales y las casas de barro y paja en las que muchos tienen sus comercios de belleza o telefonía. En Kenia, los afortunados en conseguir un hueco en la iglesia de San José entonaban cánticos de alegría para saludar la llegada del pontífice, agitando banderas de papel impresas con su imagen.

El papa ha sido firme en su denuncia de las inhumanas condiciones que muchas personas están obligadas a soportar en África. Conocido como el “obispo de los pobres” por su trabajo en los barrios de chabolas en Buenos Aires cuando aún era arzobispo y cardenal, Francisco ha insistido en la necesidad de que todo el mundo tenga tierra, trabajo y alojamiento. El viernes criticó el hecho de que el mundo crezca sin ser capaz de dar alojamiento a los más vulnerables. En la iglesia de Kangemi, una zona de mucha pobreza en las afueras de Nairobi, Francisco denunció las precarias condiciones en las que la gente de los suburbios está condenada a vivir, afirmando que el agua es un derecho humano al que todo el mundo ha de tener acceso: "Negar a una familia agua bajo cualquier pretexto burocrático es una gran injusticia, especialmente cuando uno obtiene beneficio de esta necesidad".

Además, hizo referencia al daño que la rápida globalización está haciendo al delicado balance ecológico de la Tierra. El pontífice hizo un llamamiento internacional para conseguir una "integración urbana respetuosa" mediante iniciativas concretas y la facilitación de materiales de construcción de calidad para todo el mundo.

También advirtió de que el resultado sería catastrófico si los intereses mundiales no buscan medidas para frenar las emisiones por uso de combustibles fósiles que afectan al calentamiento global, refiriéndose a la cumbre sobre el cambio climático que tendría lugar la próxima semana.

A pesar de todo, el Papa Francisco se refirió a África como “el continente de la esperanza”, y no cabe dudas al contemplar cómo los africanos se han volcado ante su visita. Y es que si hay algo de lo que África no carece, es de una fe inigualable.

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