La tensa relación entre Obama y Netanyahu

La tensa relación entre Obama y Netanyahu

David Guzmán Fonseca-­ Las relaciones entre los Estados Unidos e Israel se remontan al momento en que las recién creadas Naciones Unidas declararon en 1947 que se debía promover la creación del Estado de Israel, basado en la repartición de tierras de Palestina, que hasta entonces se encontraban bajo el control del Reino Unido. Estados Unidos fue uno de los primeros países en reconocer el Estado de Israel y desde entonces se ha mantenido como uno de los mayores soportes financieros y políticos para su defensa. Sin embargo, las relaciones entre ambos países han pasado por momentos difíciles en el último año, particularmente como resultado de las diferencias entre el presidente estadounidense Barack Obama y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Estas diferencias han surgido, entre muchas otras razones, por los acercamientos del gobierno de Obama a Irán, con el fin de proponer un tratado que prevenga la proliferación o creación de armas nucleares en este país.

Una muestra de las tensas relaciones entre ambos mandatarios se vivió en marzo de 2015, cuando Netanyahu habló ante los medios frente al Congreso de los Estados Unidos, en una comparecencia que no había sido concertada con la Casa Blanca y en la que el primer ministro de Israel criticó el acuerdo nuclear negociado por Obama. Esto generó una serie de críticas por parte del Partido Demócrata, que amenazó con boicotear el discurso del primer ministro israelí.

Así, el discurso del líder político israelí se convirtió en una pieza más de las diferencias partidistas en los Estados Unidos, puesto que sus críticas estaban de acuerdo con los cuestionamientos del Partido Republicano, que se había mostrado reacio a aceptar las negociaciones con Irán y que buscaba influir en la opinión pública contra las mismas.

Israel critica el tratado porque entiende que permite a Irán continuar con sus intenciones de construir armas nucleares que afectan a su seguridad, considerando que el tratado alcanzado entre varias potencias mundiales y la república islámica no va a disminuir las capacidades de Irán para desarrollar material nuclear y posiblemente atacar a Israel.

Sin embargo, las diferencias entre ambos líderes políticos van más allá de sus posiciones con respecto a Irán y son en parte el resultado de diferentes formas de ver y entender el mundo.

Por su parte, Obama tomó la presidencia en un momento histórico en el que Estados Unidos se enfrentaba a los fracasos de una política exterior basada en las campañas militares de Afganistán e Iraq. Esto lo llevó a recapacitar sobre el papel del militarismo y a creer en una política en la que la diplomacia debía jugar un rol fundamental. Muestra de esto son los acercamientos con Cuba y el tratado con Irán.

Por el otro lado, Netanyahu se ha comprometido con una política militarizada, como resultado de su complicada ubicación geopolítica, con numerosos enemigos en sus fronteras, entre ellos Irán. Debido a este enfoque, una solución a los problemas con Irán que no implique una acción militar no es factible.

No obstante, en la última reunión entre ambos mandatarios el pasado 9 de noviembre en Estados Unidos, los ánimos parecían mucho menos tensos. Durante la reunión, el líder israelí sugirió que seguía considerando la posibilidad de una salida al conflicto con Palestina que reconociera un Estado palestino. Sin embargo, no se trató la posibilidad de que se reiniciaran las conversaciones entre ambas partes, después de haber fracasado en abril de 2014.

Para muchos, las reuniones del pasado lunes 9 de noviembre fueron ante todo transaccionales, puesto que en ellas se discutió el plan de ayuda militar de Estados Unidos a Israel para el periodo posterior al 2017. Según datos revelados por algunas fuentes cercanas al Gobierno israelí, se buscaba un incremento de la ayuda financiera anual de 3 billones de dólares a 5 billones de dólares a partir de 2017.

Esta solicitud de una mayor cantidad de recursos no solo puede verse como una razón para que Netanyahu haya cambiado su tono y retórica, sino también como la prueba de que el Gobierno de Israel ya considera que ir en contra del tratado nuclear con Irán no tiene viabilidad. En ese orden de ideas, Israel busca posicionarse como el encargado de iniciar acciones militares en caso de que Irán no cumpla con las obligaciones del acuerdo.

Así, las relaciones entre Obama y Netanyahu han estado marcadas por claras diferencias ideológicas, que en ciertos momentos han amenazado la histórica y fuerte alianza entre los Estados Unidos e Israel. Sin embargo, en un momento en que el acuerdo entre varias potencias con Irán no tiene vuelta atrás, Israel –y particularmente su primer ministro– ha tomado una posición con la que trataría de sacar lo mejor de un tratado que jamás le convenció. El éxito del acuerdo nuclear aún está por ver, pero desde ahora Israel se está preparando para el peor escenario.

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