La nuevas caras y las viejas ideas del partido Republicano: Marco Rubio y Paul Ryan

La nuevas caras y las viejas ideas del partido Republicano: Marco Rubio y Paul Ryan

David Guzmán Fonseca- En lo que se refiere al Partido Republicano de los Estados Unidos, no hacen falta las voces que reflejen los ideales más conservadores del partido. Sin embargo, en una sociedad cada vez más liberal como la estadounidense, es casi sorprendente encontrar a líderes jóvenes que buscan seguir con las banderas conservadoras, incluso siendo más conservadores que políticos con experiencia. Dos de los líderes políticos más jóvenes e importantes del partido enmarcan las esperanzas de los republicanos; uno es el candidato favorito a la nominación presidencial republicana, el Senador Marco Rubio de Florida, y el otro, el recién elegido presidente de la Cámara de Representantes, el congresista Paul Ryan de Wisconsin. La plataforma política del Partido Republicano actualmente puede resumirse en una adherencia a ideales religiosos mayoritariamente cristianos, la búsqueda de un Gobierno pequeño que no intervenga en el sector privado, una política fiscal balanceada, la reducción de los impuestos (primordialmente a los más ricos, quienes generan dinero y trabajo) y la oposición casi unánime a la reforma migratoria. Según esto, se puede entender que estén en contra del aborto, el matrimonio entre parejas del mismo sexo e incluso (por parte de algunos) la participación de otras religiones que no sigan las tradiciones judeocristianas.

Asimismo se explica el porqué se opone a que el Gobierno intente proveer cobertura en salud, ya que considera que esto debe conseguirse a través del mercado y que se convierte en un obstáculo para la iniciativa privada. Los dos líderes republicanos se han mostrado completamente en contra de Obamacare, o la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Affordable Care Act), un programa del Gobierno de Barack Obama que crea subsidios para que las personas sin ingresos suficientes puedan acceder a seguros de salud, financiado por el Gobierno federal. Tanto Rubio como Ryan han llamado a que la ley sea retractada, y ambos consideran que la mejor forma de provisión de salud es que los individuos paguen por seguros o pólizas de salud a agentes privados que provean los servicios.

En el tema migratorio, la posición del Partido Republicano se ha enfocado en condenar a los inmigrantes indocumentados. Las razones son múltiples; en primera instancia consideran que están violando las leyes y que esto debe llevar a un castigo: la deportación. Sin embargo, otros analistas sugieren que la razón principal es la oposición dentro de las bases demográficas del partido, en especial del sector más conservador (el Partido del Té o Tea Party).

De acuerdo con datos del Centro de Investigaciones Pew, las bases políticas del partido son en un 90% blancas, y en ciertas regiones del sur de los Estados Unidos (donde el Tea Party tiene mayor fuerza), estos porcentajes pueden ser mayores. Dentro del sector más conservador del partido existe miedo hacia los inmigrantes, que para muchos está motivado por la idea de que estos llegan a quitarles sus trabajos y a potencialmente alterar el orden social en el que los blancos poseen un rol principal.

Durante el principio de sus carreras en el Congreso, los dos nuevos líderes políticos republicanos se mostraban un poco menos conservadores con respecto a la inmigración. Sin embargo, los dos han ido modificando sus posturas. En el caso de Rubio, el cambio se ha notado conforme se acercan las primarias republicanas, en las cuales los votantes del ala más conservadora del partido serán sumamente importantes.

En 2013, Rubio fue uno de los congresistas que formaron parte de la Banda de los Ocho, un grupo de cuatro parlamentarios de cada partido que se unió para crear una ley de reforma migratoria. Esta nueva ley creaba un mecanismo para que los indocumentados pudieran legalizar su situación, pero también creaba provisiones para aumentar la seguridad en la frontera e imponía multas a quienes estuviesen en los Estados Unidos de forma ilegal.

De todos modos, y a pesar de que el proyecto de ley fue aprobado en el Senado, no fue ni siquiera presentado en la Cámara de Representantes. Las críticas provenientes de los políticos más conservadores en la Cámara han hecho que desde que comenzó su campaña presidencial se haya retractado en su posición. Actualmente dice que apoya la idea del sector conservador, que piensa que antes de poder hablar de una reforma migratoria deben asegurarse las fronteras y que, además, una reforma migratoria implicaría una amnistía.

Por su parte, Ryan creía en la necesidad de una reforma migratoria para solucionar el problema de los indocumentados, así como en la de acelerar el proceso para la legalización de menores hijos de indocumentados. Pero la presión del sector conservador del Tea Party, que estuvo detrás de su elección como representante, ha llevado a que, una vez fue elegido a finales de octubre de 2015, declarara que no iba a permitir que una reforma migratoria se discutiera mientras el presidente Obama siguiera en el poder.

De esta forma, dos de los líderes más prometedores dentro del Partido Republicano han llegado a posiciones políticas de suma importancia a pesar de su corta experiencia. Esto implica que dentro de las filas del partido se está dando un cambio generacional importante, pero al mismo tiempo muestra que los ideales de los nuevos líderes están siendo coaptados por los sectores ultraconservadores del partido que los pusieron en el poder. Así, aunque el Partido Republicano parece irse modernizando con nuevas caras, las ideas nuevas que pueden volverlo más atractivo a otros grupos siguen siendo limitadas por sectores que aún temen el cambio.

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