Continúan los desalojos en Brasil previo a Río 2016

Continúan los desalojos en Brasil previo a Río 2016

Mario Vallejo- Más allá del plano futbolístico, la Copa del Mundo de Brasil 2014 mantuvo al mundo expectante por algunos aspectos relativos a su organización, tales como la ampliación de infraestructuras y la construcción de nuevos inmuebles y, sobre todo, la reubicación de las familias de los vecindarios pobres que estorbaban. De cara a las Olimpiadas de 2016, continúa la pesadilla de miles de familias. El Gobierno brasileño divulgó en un informe que se ha reubicado a 22,059 familias desde 2009 hasta la fecha por la construcción de estadios para el Mundial y las Olimpiadas. Los barrios pobres y las favelas, donde viven miles de personas, son las más afectadas, y según estos habitantes y sus defensores, no se han realizado las reubicaciones de la forma en la que se debería. Los pobladores han exigido que en caso de no aceptar la reubicación en la zona que el Gobierno les ofrece (la cual podría encontrarse hasta a 60 km de su barrio original), se les indemnice con 2,200 dólares, un porcentaje mínimo del valor real de las propiedades y las viviendas que han sido y serán demolidas.

Muchas de las familias han recibido orden de desalojo, puesto que las zonas han sido catalogadas como riesgosas. Tal es el caso de la favela de Vila Autódromo, donde desde 2009 han sido desalojadas cerca de 450 familias, pero algunas se resisten a abandonar su propiedad. Siguen viviendo entre escombros, sin servicios regulares de luz y agua. Están dispuestos a negociar con el Gobierno, pero declaran que no aceptarán los términos actuales, bajo los cuales ya se ha marchado el 90% de los residentes de este barrio.

El Gobierno brasileño, por su parte, ha declarado que muchas de esas casas están construidas sin los permisos adecuados, puesto que la zona es “de protección del medio ambiente”. Sin embargo, según los residentes, el Gobierno tiene prevista la construcción de lujosos hoteles en el terreno para alojar a los visitantes de los Juegos Olímpicos.

Cerca del 80% de los desalojos desde 2009 se ha producido con motivo de la Copa del Mundo y de los Juegos, eventos que buena parte de la población no aprueba, puesto que para su organización se han descuidado prioridades como el combate contra el hambre y la pobreza. En junio de 2014 (mes del inicio del Mundial), el 60% de los brasileños respondieron en una masiva encuesta que la organización de dicho evento era mala para el país, mientras que el 72% de la misma muestra dijo que estaba insatisfecho con el rumbo que llevaba el gigante país sudamericano, pese al potencial económico que tiene.

Durante la Copa Confederaciones de 2013 comenzaron las protestas en las calles por la situación del país y las políticas del Gobierno. Lamentablemente, la violencia tuvo un rol protagónico e hizo que en un momento dado la idoneidad de Brasil como sede se pusiera en duda.

Pese a que las protestas han disminuido, la opinión de la población no ha variado y exige que se produzca un cambio en el país. Los brasileños ya no siguen a su selección nacional de la forma en que lo hacían en 1950, cuando el país también hospedó la Copa Mundial, y ahora exigen que la prioridad sean los problemas reales del país y que exista transparencia a la hora de manejar los fondos públicos, especialmente para los eventos deportivos. Lo que se sospecha es que, después de las Olimpiadas, cuando comience la resaca de las fiestas, Brasil, tras todo lo que ha pasado en los últimos seis años, deberá enfrentar una dura etapa.

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