Estados Unidos mira para otro lado en la actual crisis de refugiados

Estados Unidos mira para otro lado en la actual crisis de refugiados

Nuria García Murcia- Millones de refugiados han dejado sus casas y toda una vida para encontrar un hogar mejor en Europa. La mayoría vienen de Siria, pero también de otros países afectados por la guerra, como Afganistán, Irak y Somalia, y las Naciones Unidas esperan que unas 130,000 personas huyan de Yemen, donde el conflicto se hace cada vez más insoportable. Las Naciones Unidas ha emitido un comunicado en el que confirma que la actual crisis de refugiados en el Mediterráneo es la peor desde la Segunda Guerra Mundial. La principal preocupación ahora es dónde ubicarlos. Y no todos los países con la capacidad de acoger a los refugiados lo han hecho en igual medida. De los cuatro millones de personas que han dejado Siria, el 50% está en Turquía. Jordania, un país de seis millones de habitantes, ha recibido a 630,000, lo que significa que uno de cada 13 habitantes actuales en Jordania es sirio. Líbano, por su parte, ha absorbido a 1.7 millones de refugiados. Sin embargo, en estos cuatro años de guerra en Siria, Estados Unidos solo ha aceptado a 1,434 refugiados de ese país, Gran Bretaña a 216 y los estados del Golfo a ninguno.

Hasta la fecha, los Estados Unidos han recibido menos del 0.03% del total de refugiados. Un número muy pequeño para un lugar tan grande, y más pequeño todavía si se tiene en cuenta cómo se fundó la nación: como un Estado de inmigrantes que huían de la opresión colonialista. El candidato a la presidencia por el Partido Republicano Lindsey Graham ha llegado a afirmar que si Estados Unidos no cambia su política sobre la recepción de inmigrantes, el país debería derrumbar la Estatua de la Libertad. Ahora, el número máximo de refugiados sirios que están dispuestos a acoger son 70,000, aunque el presidente Obama dice que podría abrir las puertas a otros 10,000 más el próximo año.

En contraste, durante la última gran revolución de refugiados que tuvo lugar al principio de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fue la nación que más judíos aceptó, recibiendo a aproximadamente unos 130,000. Aquellos judíos que emigraron a Estados Unidos son ahora parte indiscutible de la cultura americana. ¿Por qué no repetir aquello cuando la situación de Estados Unidos es todavía más favorable?

La administración estadounidense guarda un inusual silencio sobre el problema, posiblemente temiendo que la llegada de refugiados agite el polémico debate sobre políticas de inmigración que está sobre la mesa. La Casa Blanca debería hacer introspección, prestar atención al verdadero origen del problema y darse cuenta de que gran parte de la responsabilidad de lo que sucede recae sobre ella.

Teniendo en cuenta que esta semana, el presidente Obama ha decidido intervenir formalmente en la guerra siria con alrededor de 50 fuerzas de operaciones especiales, cabe destacar que más de cuatro millones de habitantes del Medio Oriente han perdido la vida en los conflictos que Washington ha iniciado o en los que ha formado parte desde el 2001. Los países de donde proceden la mayoría de refugiados han sido invadidos, intervenidos o derrocados por grupos insurgentes que han aprovechado el vacío de poder dejado por el país norteamericano, e incluso muchas de las armas que usan son de Estados Unidos también. Además, fue con la invasión de Irak cuando se inició el sentimiento antioccidental que vería nacer al Estado Islámico. Afganistán continúa sangrando 14 años después de que Estados Unidos llegara y decidiera imponer su democracia. Libia, que era relativamente estable antes de que Estados Unidos y sus aliados intervinieran, vive ahora sumergida en el caos.

Es cierto que no se puede culpar del problema de los refugiados solo a una parte, pero cuando se tiene responsabilidad y hay tantas vidas en juego, al menos hay que actuar y dar ejemplo.

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