Se vuelven a dar elecciones en Turquía en medio de tensiones con Rusia

Se vuelven a dar elecciones en Turquía en medio de tensiones con Rusia

Nuria García Murcia-­ El 1 de noviembre tendrán lugar en Turquía las segundas elecciones generales en menos de seis meses. En una campaña electoral marcada por la llegada de millones de refugiados, el atentado más sanguinario de la historia de la nación y los supuestos drones rusos violando el espacio aéreo —sin mencionar las continuas disputas mortales entre las fuerzas de seguridad turcas y los insurgentes armados kurdos—, el presidente Erdogan se enfrenta a las urnas con un país convulso. Después de que las últimas elecciones de junio no aportaran ninguna novedad al escenario político del país, la población turca sí está cada vez más polarizada bajo la influencia de Erdogan, quien, según sus opositores, impone su autoridad en un intento de hacer resurgir su debilitada política.

El pasado 10 de octubre, Turquía fue testigo de un brutal ataque suicida con bombas que acabó con la vida de 102 personas durante un mitin celebrado por la paz en Ankara. Aquel día se reunieron figuras de los partidos de la derecha más radical, organizaciones civiles, alauitas y activistas kurdos. En circunstancias normales, un asesinato de tales dimensiones hubiera unido a la sociedad y a los políticos en aras de la solidaridad, pero en el contexto en que se desarrolla Turquía, ha fragmentado todavía más a la población. A pesar de todo, las encuestas sugieren que los resultados de las elecciones de junio podrían repetirse. Entonces el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) recibió un 40.9% de los votos y el partido de la oposición, el Partido de la Gente Republicana (CHP), solo obtuvo el 25%; el movimiento nacionalista obtuvo el 16.3% y el ala derecha prokurda el 13.1%.

Las posibilidades de que AKP vuelva a ganar son muy elevadas. Las encuestas sobre las próximas elecciones indican que AKP obtendría entre el 38% y 44% de los votos, convirtiéndose de nuevo en el partido gobernante. El sistema electoral turco imposibilita las coaliciones en caso de que más de tres partidos obtengan el 10% de votos requeridos para entrar al Parlamento, a menos que el partido vencedor consiga menos del 43%.

La pregunta es: si las elecciones tuvieran resultados similares, ¿por qué Turquía acude a las urnas una vez más? Estas serían las cuartas elecciones en menos de dos años. Las primeras fueron las locales celebradas en marzo de 2014 y las segundas vendrían en agosto del mismo año, esta vez generales. En 2015 se llama al país de nuevo dos veces para elegir partido. La razón que más peso adquiere para justificar esta batalla electoral podría ser la necesidad de Erdogan de demostrar la lealtad del pueblo hacia él, especialmente mientras maneja una situación complicada con Rusia.

El reciente incidente con unos de los drones rusos en la frontera de Turquía parece haber agitado las relaciones turco rusas, en las que también se han involucrado las fuerzas de la OTAN. Los expertos militares de Turquía creen que con esta maniobra Rusia deseaba tantear a Turquía para comprobar si esta tomaba medidas de represalias. Después de eliminar el misterioso dron, Turquía amenazó seriamente a Putin, declarando que era capaz de acabar con su colaboración comercial con Rusia en cuanto a la producción de energía nuclear y gasística. Miembros de la OTAN han afirmado que apoyarían a los turcos en caso de conflicto armado.

Los fantasmas de la Guerra Fría parecen resurgir. Aviones de Rusia y de la OTAN están llevando a cabo misiones de combate aéreo en el mismo escenario donde ya lo hicieron en la Segunda Guerra Mundial. El conflicto turco ruso podría tener gran repercusión global a nivel económico y político. Pero que ocurra es muy difícil, ya que Turquía y Rusia son las primeras interesadas en evitarlo.

Las cifras del comercio entre Rusia y Turquía alcanzaron el pasado año los 31.6 billones de dólares, y Turquía fue uno de los países que más dinero ingresó en Rusia, gracias a la exportación de energía. Por el lado de Turquía, si Rusia dejara de proveerla de gas, sería extremadamente difícil para Ankara encontrar una alternativa. En Turquía consideran su relación con Rusia mucho más importante que el futuro de Siria.

Pero lo cierto que esto se contradice con el deseo de Turquía de expandir su influencia en Occidente, situación que no le gustaría a Moscú. Ankara cree que al eliminar el régimen de Assad aumentaría su influencia en la región. Algunos expertos se atreven a predecir que ante tal escenario, Turquía retomaría el control en el mar Mediterráneo.

Difícil situación para Turquía entonces.

La única forma de rebajar las tensiones entre ambos países es por medio del diálogo político, sobre todo si es Turquía quien inicia las conversaciones. Las posibilidades de que ambas naciones entren en guerra son relativamente bajas. Erdogan y Putin, prácticamente aliados en la lucha contra la hegemonía occidental, ahora se ven envueltos en medio de la batalla. A pesar de ello, los líderes turco y ruso tienen gran cantidad de cosas en común, sobre todo su desprecio a Occidente, lo que los convierte en capaces de casi cualquier cosa con tal de proteger su poder.

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