Mientras Maduro busca “ganar como sea”, la crisis en Venezuela se profundiza

Mientras Maduro busca “ganar como sea”, la crisis en Venezuela se profundiza

David Guzmán Fonseca- Un estudio reciente de la publicación The Economist reveló que los latinoamericanos pierden su fe en la democracia conforme el crecimiento económico se desacelera. De acuerdo con la divulgación, ante la ausencia de empleo y nuevas oportunidades de dinero, los latinoamericanos no tienen nada que los distraiga de los males endémicos de la región, como la corrupción, el crimen y la falta de credibilidad del Gobierno. Venezuela es uno de los casos en los que la bonanza de los precios del petróleo permitió ocultar las fallas del régimen del fallecido Hugo Chávez y del actual Nicolás Maduro. Ante la baja en los precios del petróleo, solo puede esperarse que las crisis política, económica y humanitaria se sigan haciendo más evidentes. Los bajos niveles de popularidad del Gobierno de Maduro son una consecuencia directa de los pobres resultados económicos del país, así como del aumento en la violencia y la inseguridad. El Fondo Monetario Internacional prevé que la economía venezolana se contraiga en un 10% en el presente año y que la inflación se encuentre alrededor del 150% anual.

Las medidas que ha tomado el Gobierno venezolano para hacer frente a los retos económicos, políticos y sociales del país van de la mano de las características autoritarias del régimen mismo. Sus maniobras hasta ahora se pueden ver desde dos estrategias que algunas veces se sobreponen: una nacional y otra internacional.

En el plano nacional, las elecciones legislativas del próximo 6 de diciembre se muestran como uno de los principales retos del Gobierno venezolano. Como resultado, el régimen del presidente Maduro ha reforzado sus críticas y ataques hacia los miembros de la oposición. Dirigentes de los partidos políticos de oposición y del sector privado han sido apresados en los últimos meses. Tal vez uno de los líderes de la oposición más reconocidos es Leopoldo López, quien fue arrestado luego de unas manifestaciones violentas en febrero de 2014 y fue condenado a 13 años de cárcel por estas revueltas en septiembre de 2015. También está el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, apresado a principios del presente año por cargos de conspiración contra el Gobierno. Sin embargo, López y Ledezma solo son una pequeña parte de un grupo de cerca de 80 presos políticos en Venezuela.

Por otro lado, la legitimidad de las próximas elecciones se ha visto aún más cuestionada por el rechazo del Gobierno venezolano a aceptar una misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos para las elecciones legislativas de final de año. Aunque inicialmente el Gobierno de Maduro había convenido con una misión de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), recientemente rechazó al líder de la comisión electoral, quien había sido nominado por el Gobierno de Brasil. Esto llevó a que el Gobierno brasileño se retirara del equipo de observadores, lo que significa un revés para Venezuela, que hasta entonces había contado con dicho país como uno de sus aliados en la región.

Asimismo, varios políticos y líderes internacionales pertenecientes al Club de Madrid pidieron a la Asamblea General de la ONU que exigiera al Gobierno venezolano la puesta en libertad de los detenidos políticos, así como la existencia de una misión de observación electoral imparcial como una condición para la reelección de Venezuela como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la misma entidad. Esto se suma a críticas de organismos internacionales defensores de los derechos humanos que, cada vez más, ven el caso venezolano con mayor preocupación.

En el plano internacional, uno de los caminos que ha tomado el Gobierno del presidente Maduro ha sido el de intentar mover sentimientos nacionalistas a través de confrontaciones con países vecinos, reclamando diferencias con Guyana y Colombia. Es de esta forma que, desde agosto de 2015, el Gobierno venezolano también ha acusado a Colombia de ser “un exportador de pobreza” y uno de los causantes de los problemas de desabastecimiento en su país. Como parte de esta visión es que el Gobierno de Maduro ha deportado a cerca de 2,000 colombianos, y cerca de otros 22,000 han abandonado el país ante el miedo a represalias. Desde agosto del presente año, se han detenido a 36 presuntos paramilitares colombianos, en tanto que en el estado de Táchira se han apresado alrededor de 250 personas.

Es así como el pasado 20 de octubre el Gobierno de Venezuela prorrogó el estado de excepción y el cierre de la frontera con Colombia que había promulgado en agosto de este año. Dicho estado de excepción permite que las autoridades venezolanas inspeccionen y revisen lugares de residencia, prohíbe el derecho a reunirse públicamente, restringe el comercio y tránsito de bienes y mercancías, así como suspende el derecho al porte de armas. Aunque la crisis diplomática entre ambas naciones parece irse solucionando paulatinamente desde las reuniones llevadas a cabo bajo el auspicio del Gobierno de Ecuador a finales de septiembre pasado, aún las fronteras continúan cerradas.

El Gobierno del presidente Maduro se encuentra enfrentando los mayores retos para la revolución bolivariana desde el fallecimiento de Hugo Chávez. La economía está fuera de control, el desabastecimiento es cada vez mayor, los precios del petróleo no aumentan y la inseguridad sigue creciendo. Esto ha llevado a que el Gobierno de Maduro adopte estrategias de política nacional y exterior que, al menos en el papel, le permitan retener el control del Congreso en las elecciones de diciembre 6 del 2015. Sin embargo, la oposición y la comunidad internacional ponen cada vez más presión sobre el régimen bolivariano, lo cual puede llevar a que un cambio político en Venezuela sea factible.

Pero aunque la oposición logre organizarse y tratar de ganar las elecciones, esto no significa que vaya a ser fácil que un régimen como el de Nicolás Maduro deje salir el poder de sus manos. Como el mismo presidente Maduro diría hace unos días: “Yo digo, tenemos que prepararnos para ganar las elecciones del 6 de diciembre de este año 2015 como sea, ganar como sea... Ustedes me entienden”. Al buen entendedor, pocas palabras.

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