Elecciones en Argentina y Guatemala

Elecciones en Argentina y Guatemala

Mario Vallejo- Argentina y Guatemala celebraron sus elecciones el pasado domingo, y los resultados podrían cambiar el rumbo de ambos países y tener un impacto a nivel mundial. Para los argentinos llegó la hora de despedirse oficialmente del kirchnerismo tras 12 años de mandato entre la actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y el anterior, su esposo Néstor Kirchner. Cristina —que no podía volver a presentarse como candidata al haber cumplido los dos mandatos que permite la Constitución argentina— patrocinó la campaña de Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires y el supuesto favorito en estas elecciones. Sin embargo, los resultados del domingo sorprendieron a todo el mundo: Scioli le ganó a Mauricio Macri, el candidato centroderechista de la alianza Cambiemos, por un margen de votos demasiado pequeño para declarar la victoria (consiguieron el 36.8% y el 34.3% respectivamente). Eso significa que habrá una segunda vuelta de elecciones el 22 de noviembre para determinar el ganador.

El resultado inesperado de esta contienda se podría deber a los problemas económicos que le impiden al país avanzar a mayor velocidad, y que para muchos son consecuencia de las políticas rígidas del kirchnerismo. Por ejemplo, en 2012 Argentina se negó a aceptar un dictamen de un juez federal estadounidense que la obligaba a pagar más de 1.3 millones de dólares a acreedores buitre antes de poder pagar la porción reestructurada de su deuda. Una de las misiones más importantes del nuevo presidente, sea quien sea, será restablecer las relaciones con Estados Unidos. Aunque Daniel Scioli planeaba buscar un acuerdo para arreglar el asunto de los holdouts, es posible que muchos argentinos vieran en Mauricio Macri la posibilidad de acabar con el estilo de liderazgo conflictivo de Cristina Fernández.

Otro factor que siempre influye en las elecciones argentinas es el dinero —específicamente, la compra de votos, una costumbre legal y común en el país—. Rodrigo Zarazaga, del Centro de Investigación y Acción Social, estima que esta práctica (que incluye tanto pagar a potenciales votantes como regalarles comida u otros obsequios) brinda de 5­-12% de los votos de esta elección, sobre todo en las zonas más pobres.

Mientras tanto, en una victoria aplastante, ese mismo día, el candidato centroderechista Jimmy Morales, comediante y novicio en la política, le ganó a su rival, la ex primera dama Sandra Torres, en las elecciones para la presidencia de Guatemala. Así como ocurrirá en el caso argentino, en Guatemala este domingo se celebraba una segunda vuelta de elecciones (los comicios tuvieron lugar el 6 de septiembre). Para Morales, de 46 años, esta era su segunda victoria.

Las elecciones del domingo fueron las más observadas por la comunidad internacional en la historia de Guatemala, gracias a los acontecimientos que se dieron en los últimos meses y que incluso llevaron a la dimisión del presidente Otto Pérez Molina, acusado de participar en una red criminal de defraudación aduanera. El pueblo guatemalteco se había reunido en diversas ocasiones, cada vez con mayor fuerza, para pedir la salida de Pérez Molina, hasta que finalmente se instaló la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Esta entidad consiguió que varios crímenes salieran a la luz, lo cual llevó a la entrega de los acusados, incluyendo a Pérez, para responder por sus acciones.

No obstante la victoria contra la corrupción que implica el caso de Pérez y de otros funcionarios acusados de crímenes en Guatemala, para muchos, ni Jimmy Morales ni Sandra Torres representaban una alternativa atractiva. A pesar de no ser un político establecido, Morales contaba con gran apoyo financiero de los mismos sectores militares y empresariales que financiaron la campaña de la administración anterior, mientras que Torres ha sido fuertemente criticada por su divorcio del expresidente Álvaro Colom hace 4 años para acceder a un cargo de elección popular. Más del 50% del electorado se abstuvo de votar en esta ronda de elecciones, cuya afluencia de votantes fue menor que en la primera vuelta.

Ahora Morales enfrentará un país destruido por la corrupción, y su partido, el Partido Política Frente de Convergencia Nacional (FCN), solamente ocupará 11 de los 158 asientos en el Congreso guatemalteco. Entre estos retos, su falta de experiencia y la supervisión del CICIG, el trabajo que le queda ahora al excomediante no tendrá nada de chistoso.

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