El Partido Republicano, más conservador que nunca

El Partido Republicano, más conservador que nunca

Zandra Beaumont-­ En noviembre del próximo año se celebrarán en Estados Unidos unas elecciones presidenciales que se presumen como las más controvertidas en la historia reciente del país. Los candidatos de ambos partidos se muestran temibles e implacables. Además, esta vez dos fenómenos inusuales bañan de polémica al Partido Republicano: por un lado se ha transformado, y se muestra más derechista y radical en sus posiciones; al mismo tiempo, son los aspirantes sin ninguna experiencia política los que encabezan los sondeos para hacerse con la candidatura que se enfrentará a los demócratas. El pasado 25 de septiembre, John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes del Congreso desde 2011, anunció que abandonaría el cargo a finales de octubre, por lo que en su principal escalón de poder, el Congreso, el Partido Republicano se quedará sin líder. Una de las razones de su decisión es la enorme presión a la que lo sometían los congresistas cercanos a las bases del Tea Party (Partido del Té), el ala más conservadora del bando republicano, que perciben a Boehner como demasiado moderado. Por su lado, Boehner, tras anunciar su dimisión, clasificó a los conservadores de línea dura de su partido como “falsos profetas que, además, establecen expectativas poco realistas que saben de antemano condenadas al fracaso”.

Es cierto también que sus índices de popularidad no le favorecían. Un 54% de la población estadounidense tiene una opinión negativa de él, según una encuesta realizada por Gallup en agosto, por lo que es el presidente menos popular de la Cámara desde hace 30 años.

El radicalismo actual tiene sus orígenes más próximos en el Tea Party, que luego de la elección de Obama en 2008 revivió al debilitado Partido Republicano con una oposición visceral al Obamacare (nombre coloquial por el que se conoce la reforma sanitaria del presidente), al intervencionismo económico de la administración Obama y al impulso a la reforma migratoria.

El supuesto sucesor de Boehner, favorito para hacerse con la presidencia de la Cámara de Representantes, era Kevin McCarthy, congresista por el estado de California, pero el 8 de octubre anunció inesperadamente la retirada de su candidatura para el cargo, debido a las mismas presiones que llevaron a renunciar a Boehner. Ahora el Partido Republicano mira al representante Paul Ryan —el candidato republicano por vicepresidente en 2012— como su última esperanza para suceder a Boehner.

Muchos consideran a Ryan como el único candidato capaz de amansar a los 40 congresistas más conservadores, quienes también conforman el llamado Freedom Caucus (Grupo de la Libertad). Vinculado al Tea Party, este grupo se caracteriza por promulgar posturas derechistas y, según sus detractores, por oponerse a cualquier innovación promovida por los demócratas. Ryan aceptó ser nominado tras una reticencia inicial, exigiendo a cambio un apoyo unánime en su partido y que lo permitieran pasar mucho tiempo con su familia.

Por otro lado, la carrera para elegir el candidato presidencial republicano se ha convertido en una plataforma de despegue para los novatos en el ámbito político. Según las encuestas de la cadena ABC News y del rotativo The Wall Street Journal, realizadas entre potenciales votantes del Partido Republicano, el excéntrico empresario de bienes raíces Donald Trump sigue liderando las encuestas entre los aspirantes a candidato presidencial. De acuerdo al sondeo, publicado el 21 de octubre, un 32% se mostró a favor de Trump, quien jamás ha ocupado ningún puesto político ni cargo alguno en la administración pública.

También es el caso del neurocirujano Ben Carson, que cuenta con el 22% de intención de voto. Los mismos sondeos que han favorecido a Trump y Carson se han transformado en angustia para veteranos como el senador Marco Rubio y el exgobernador Jeb Bush, con el 10% y el 7% de apoyo respectivamente.

Este último era en un principio el favorito entre los republicanos, además de contar con un gran apoyo de los donantes, que habían aportado grandes cantidades de dinero a su campaña. No se debe olvidar tampoco que es hermano e hijo de expresidentes de Estados Unidos. Por su parte, Rubio siempre ha mantenido una posición ultraconservadora, y ciertamente disfruta del apoyo de grupos como el Tea Party, en el ala más radical del partido. Por todo ello, ambos candidatos consideran que el fenómeno Trump es lluvia de una nube pasajera, y esperan que a medida que se acerque la fecha del inicio de las votaciones primarias, en febrero de 2016, irán posicionándose mejor en las encuestas.

Es cierto que con cada pronunciamiento polémico o fuera de tono, como fueron sus declaraciones hostiles sobre los inmigrantes, Donald Trump se ha ido convirtiendo más en un bumerán contra su propio partido. A esta conclusión ha llegado un informe publicado por The Hispanic Council acerca del efecto de Trump en la campaña presidencial del país y su impacto en el voto latino. Según el análisis, es más notorio el aumento en la distancia entre los republicanos y la comunidad latina, que representa más del 14% del electorado y fue clave en la reelección de Obama en 2012.

Aunque las encuestas pueden mostrar indicios, es aún muy pronto para saber si la clasificación actual se mantendrá en el proceso de primarias. Entre tanto, de acuerdo al sondeo más reciente publicado por ABC News y The Washington Post, los candidatos del Partido Demócrata que destacan en las encuestas son Hillary Clinton, ex secretaria de Estado, quien cuenta con un 54% de apoyo de los votantes, y Bernie Sanders, senador por el estado de Vermont, con un 23%. A diferencia de las campañas republicanas, en las demócratas ha reinado un ambiente de armonía y unidad de partido, que ha podido apreciarse en los debates televisados.

Lo que queda claro tras estos apuntes es que en la actual sociedad estadounidense la polarización política e ideológica se ha agudizado. Sin importar quién sea el ganador, la victoria en las urnas será solamente la primera batalla que enfrentará el (o la) próximo presidente del país.

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