Se vende la democracia en Estados Unidos

Se vende la democracia en Estados Unidos

Cristina Jácome-­ Conforme nos acercamos a las elecciones del 2016, las luces del escenario se enfocan en el monto de dinero que los candidatos logran acumular para la campaña. Parece que las corporaciones con posibilidades monetarias tienen más influencia en las decisiones electorales que el voto de los ciudadanos americanos, gracias a un fenómeno conocido como el super­-PAC. Un comité de acción política, o PAC, por sus siglas en inglés, es un organismo que se registra en la Comisión Federal de Elecciones con el propósito de recaudar fondos para elegir o vencer a algún candidato. Los PAC tradicionales tienen límites en cuanto a sus contribuciones, pero no los super­-PAC, grupos que surgieron en el verano del 2010 a partir de una demanda del grupo SpeechNow.org en contra de la Comisión Federal de Elecciones. Este caso, conocido como Citizens United, fue llevado a la Corte Suprema de los Estados Unidos, en donde se decidió que el Gobierno no tiene el poder de prohibir que las corporaciones o incluso los sindicatos puedan hacer desembolsos independientes relacionados con la política; es decir, que las corporaciones ahora tienen el mismo derecho a la libertad de expresión que los individuos. Esta demanda fue tratada como un derecho protegido por la primera enmienda de la constitución estadounidense, el derecho de libre expresión.

Los super-­PAC pueden recaudar una cantidad ilimitada de dinero de corporaciones, asociaciones, sindicatos e individuos para invertirlo en la promoción de candidatos o en ataques negativos a los contendientes. De acuerdo a la nueva ley, no pueden contribuir directamente a un candidato, ni tampoco deben tener comunicación con estos, en cuanto al manejo de sus operaciones y mucho menos con sus partidos políticos. Aun así, la realidad nos ha demostrado que muchos candidatos tienen conexiones con los super-­PAC, y hay veces que estos están dirigidos por políticos de su confianza, exasesores o excompañeros de Gobierno. Un ejemplo es el de Bill Burton y Sean Sweeney, exempleados de la Casa Blanca que manejaron el super­-PAC que apoyó a Barack Obama. Otro ejemplo, entre muchos, es el de David Brock, un defensor y aliado de Hillary Clinton, que ahora maneja el super­-PAC que la apoya a ella.

Sin embargo, en estas próximas elecciones presidenciales de 2016, tenemos a un candidato que no desea vincularse a los super-­PAC: Bernie Sanders. El senador demócrata del estado de Vermont explicó su posición acerca de estos al responder a una de las preguntas de la audiencia de Univisión. Los super-­PAC han “corrompido la democracia estadounidense” dijo, y de ser presidente hará todo lo posible para revocar el fallo de la Corte Suprema que permitió la formación de ellos. “Es inaceptable para mí que los millonarios y multimillonarios puedan gastar sumas ilimitadas de dinero”, declaró Sanders. “Yo no represento a la clase multimillonaria o al corporativo estadounidense y no quiero su dinero. Por el contrario, estamos contando con el apoyo de muchos cientos de miles de individuos, quienes están haciendo contribuciones modestas a nuestra campaña”.

El candidato republicano Donald Trump también ha afirmado que no aceptará el apoyo de los super­-PAC, pero por otro motivo. Trump afirma que debido a su riqueza personal no necesita aceptar donaciones de nadie y que es el “único candidato que no está controlado por intereses especiales”. Sin embargo, parece que estas ideas se están abriendo para Donald Trump, quien hace unas semanas declaró en el programa Face the Nation que aceptaría contribuciones para su campaña, “pero sin condiciones o compromisos”. El candidato explicó que su propia historia como donante le ha hecho escéptico de muchas contribuciones. Él sabe que siempre hay compromisos cuando se recibe un monto de dinero, pero al mismo tiempo, el dinero es indispensable para ganar a la competencia. Si es así, ¿se podría ganar una elección sin aceptar la ayuda de los super­-PAC?

Los super­-PAC han crecido exponencialmente desde las últimas elecciones. La investigación de OpenSecrets.org nos da los siguientes datos: “Hasta el día 13 de octubre del 2015, 1,186 grupos organizados como super­PAC han presentado recibos de 300,643,954 dólares y desembolsos independientes de 28,559,963 dólares en el ciclo 2016”. Este increíble número de grupos organizados es alarmante. Al parecer, la única manera de que el pueblo combata la gran influencia que ejercen las corporaciones y los intereses especiales en las elecciones es informarse y votar en forma masiva. Gracias a los super-­PAC, al menos el primero se está volviendo más difícil con cada elección.

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