El papa visita Cuba y Estados Unidos

El papa visita Cuba y Estados Unidos

Mario Vallejo‐ El carismático Francisco visitó los países que actualmente se encuentran en la mira del mundo, llevando un mensaje de paz y de unidad. Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. Con apenas 21 años de edad (1957), decidió ingresar en el seminario del barrio Villa Devoto, donde, tras dos años de estudio, se ordenó sacerdote de la Compañía de Jesús. Posteriormente amplió sus estudios en literatura, historia, griego y latín.

El 21 de febrero de 2001, fue nombrado cardenal por el papa Juan Pablo II. Tras el fallecimiento del sumo pontífice polaco, el alemán Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) fue elegido para tomar la silla, pero tras unos años de pontificado, este anunció sorpresivamente su renuncia en febrero de 2013, momento en que fue elegido Jorge Bergoglio, concretamente el 13 de marzo, en la quinta votación.

Su elección fue tan polémica como su personalidad, pues el papa Francisco ha hecho declaraciones muy poco conservadoras; por ejemplo, ha dicho que no puede juzgar a las personas homosexuales y que se debe perdonar a las mujeres que se han sometido a abortos médicos. Es un hombre que con su carisma, humildad y rectitud ha revolucionado el mundo, y ha llamado la atención de las masas, que le reciben con los brazos abiertos. En esta ocasión le ha tocado el turno a Cuba y Estados Unidos.

El papa en Cuba

El papa Francisco llegó a Cuba el 19 de septiembre, a Santiago, donde fue recibido de manera masiva. Al día siguiente llevó a cabo una multitudinaria misa en la emblemática plaza de la Revolución, la misma en la que Juan Pablo II y Benedicto XVI se encontraron con el pueblo cubano anteriormente, entre el monumento al héroe nacional José Martí y el famoso retrato gigante del revolucionario argentino Ernesto Che Guevara. Aproximadamente un millón de personas asistieron a la liturgia, incluyendo los presidentes Raúl Castro y Cristina Kirchner, de Cuba y Argentina respectivamente.

Francisco encaminó sus palabras a las ideologías, al afirmar: "El servicio nunca es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas". Destacó además el carácter amistoso y alegre del pueblo cubano.

El papa es uno de los mediadores que buscan el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, razón por la cual el cardenal cubano Jaime Ortega le agradeció sus oraciones para que todo continúe por el camino correcto.

Desde su llegada, y de acuerdo a su personalidad, se ha visto rodeado de niños; en la ciudad de Holguín, un coro de 32 niños lo recibió con la interpretación del famoso Himno de la alegría, una de las piezas favoritas de Francisco, que no dudó en mostrar su agradecimiento: “Felicito al coro, los felicito, cantan muy bien y no se olviden de rezar por mí”.

Francisco también pidió al pueblo cubano que cuide de sus ancianos: “No descuidemos a los abuelos. Ellos son nuestra memoria viva... Mirando hacia adelante veo a los niños y jóvenes que son la fuerza de un pueblo. Un pueblo que cuida a sus abuelos y que cuida a sus chicos y a sus jóvenes tiene el triunfo asegurado”. En su niñez, Francisco fue muy cercano a sus abuelos, parte importante en su crianza.

El papa se reunió de manera informal con el legendario mandatario Fidel Castro, a quien entregó un libro y dos discos compactos con las homilías y canciones del padre Armando Llorente, un sacerdote jesuita que fue exiliado por el régimen castrista, pese a ser amigo del mismo Fidel, y que, hasta el momento de su muerte en 2010, soñaba con el arrepentimiento y conversión de Castro.

El papa en Estados Unidos

Tras una estadía de cuatro días en Cuba, el pontífice llegó el 22 de septiembre a Washington para interceder por la unión de los dos países. El 23 se reunió por primera vez con el presidente Barack Obama en un hecho que atrajo la atención de creyentes y no creyentes de todo el mundo. Los temas tratados por el papa y Obama estuvieron relacionados con el cambio climático, el conflicto en Oriente Medio y la pobreza.

Después de reunirse con el presidente estadounidense, Francisco fue saludado por los fieles en un desfile por Washington DC hasta la catedral de San Mateo, donde tuvo una charla con la gran cantidad de sacerdotes allí congregados. Por la tarde protagonizó la ceremonia de canonización de Junípero Serra, fundador de las misiones en California, tema controvertido para muchos, pues el resultado de muchas de estas misiones fue la represión y conversión forzada de los pueblos indígenas.

Los migrantes y la pena de muerte

Francisco tocó, como era de esperar, el tema de las migraciones en su vista al Capitolio. Él mismo es hijo de inmigrantes, y en relación a este asunto afirmó: "Nuestro mundo está enfrentando una crisis de refugiados de proporciones tales que no se veía desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. No debemos dejarnos asustar de su número, más bien verlos como personas, mirando sus rostros y escuchando sus historias, intentando responder lo mejor que podemos a sus situaciones. Recordemos la regla de oro: haz a los otros lo que quisieras que los otros te hicieran a ti".

El papa dejó claro que se trata de las masivas migraciones de Siria que han acaparado la atención mundial últimamente, pero de igual manera se debe entender como un mensaje ante la política y las acciones contra los migrantes que intentan ingresar a Estados Unidos para buscar un mejor futuro, y que encuentran, por el contrario, decepciones, abusos y en algunas ocasiones la muerte, incluso por parte de las autoridades.

Sobre la pena de muerte, afirmó: "Hay que defender la vida humana en cada etapa de su desarrollo. Esta convicción me ha llevado desde el inicio de mi ministerio a apoyar la abolición global de la pena de muerte, porque cada vida es sagrada".

Visita a la ONU

El pontífice se dirigió en la ONU a los representantes de los países miembros del organismo para llevar su mensaje de paz y para pedir su ayuda para cambiar al mundo. Entre los temas tocados estuvo el del cambio climático y la protección ambiental. A este respecto las palabras del papa fueron claras: “Cualquier daño al medio ambiente es un daño a la humanidad”.

También habló sobre la desigualdad en la riqueza entre los países y llamó a proteger la dignidad de todos, puesto que nadie tiene derecho a pasar sobre nadie. Además, señaló a las potencias de asfixiar a los países en vías de desarrollo con sus políticas económicas.

Francisco resaltó la importancia de las normas de la ONU para resolver conflictos entre estados, siendo el acuerdo nuclear de Irán el ejemplo a este argumento. Por otra parte, aseguró que los conflictos en Oriente Medio se deben a "intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional".

Al día siguiente de su reunión en la ONU, el papa dirigió una ceremonia conmemorando el ataque terrorista al World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

Última parada: Filadelfia

La última escala de un viaje de nueve días entre Cuba y Estados Unidos fue Filadelfia, donde realizó una misa el 26 de septiembre en la catedral de San Pedro y San Pablo, en la que pidió a los fieles compartir el Evangelio y rezar por los jóvenes y las familias.

“Sabemos que el futuro de la Iglesia, en una sociedad que cambia rápidamente, reclama desde ahora una participación de los laicos mucho más activa”, fue otra de las peticiones del papa durante esta visita.

Además, señaló el valor de la familia en la crianza de los jóvenes en beneficio de la sociedad y llamó a proteger ese vínculo entre los jóvenes, la familia y la propia Iglesia, así como a rezar por ellos.

Mientras se dirigía al aeropuerto, el papa se detuvo para saludar a un niño llamado Michael Keating, de 10 años, que sufre de parálisis cerebral. Su madre, Kristin Keating, contó después: "Cuando el papa retiró su mano, [Michael] tenía una especie de sonrisa en el rostro. Para mí, en ese momento, debe haber sentido esa bendición''. La señora Keating aseguró que el niño estuvo inquieto desde las 2:15, pero que todo cambió ante la presencia del papa, pese a que Michael además sufre déficit intelectual y problemas de vista y audición.

No hay una manera mejor de describir la visita del papa que con las palabras de Kristin: "Para nosotros fue hermoso... Para nosotros significó algo''. Para los creyentes, la visita del papa es un hecho inolvidable y una verdadera fiesta; para los no creyentes, se debe tomar como un llamado a la paz y a enderezar el camino de la sociedad.

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