Buscando solidaridad para inmigrantes y refugiados en el desierto y el mar

Buscando solidaridad para inmigrantes y refugiados en el desierto y el mar

Cristina Jácome- Algunos de los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos están tratando de destacarse al hacer propuestas para solucionar el problema de la inmigración y los indocumentados en los Estados Unidos. Entre esos, tenemos a Donald Trump que quiere construir un muro en la frontera con México y, si el mismo país se niega a pagarlo, comenzar un cobro de tarifas. Además, está el candidato Chris Christie de Nueva Jersey, quien quiere que el fundador de FedEx, Fred Smith, vaya a trabajar al gobierno para “enseñarle al Servicio de Inmigración y Control de Estados Unidos” (ICE por sus siglas en Inglés) “cómo configurar un sistema para el seguimiento de las personas que entran con visas.” Por otro lado, el candidato Scott Walker, en una entrevista con la cadena NBC dice que él considera “legítima” la idea de construir un muro en la frontera de Estados Unidos con Canadá. Todas estas propuestas navegan por los medios de comunicación; mientras tanto, cientos de personas mueren deshidratadas en la frontera entre México y Estados Unidos al tratar de cruzar un desierto en el que no hay piedad, pero si se lo domina, puede abrir un tanto la esperanza al otro lado. Es irónico que en otra parte del mundo como en Siria, mucha gente muere, no por deshidratación, sino por ahogamiento, al tratar de cruzar el mar Mediterráneo para poder llegar a países como Grecia o Italia y desde ahí, continuar con su viaje a naciones con políticas migratorias más abiertas.

Recientemente hemos visto en las noticias que la situación de Siria se está agravando tanto que la gente no tiene otra opción que dejar sus bienes, sus negocios, su vida y su historia para encontrar un refugio. Cuando seis millones de personas (de acuerdo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados) salen de un país como Siria dejándolo todo, significa que la seguridad, una de las bases más importantes que necesita el ser humano, esta comprometida, y el huir del peligro es la única solución.

Este conflicto comenzó entre el ejército de Bashar al Assad y los rebeldes en marzo del 2011, y se ha intensificado más en estas últimas semanas. En el documental sobre la vida de los refugiados Sirios llamado “Generación Perdida”, se ve a una mujer, Almás um Walid, que dice: “pasamos viendo la guerra por televisión durante dos años y luego la guerra se nos acercó de lleno”. Proyectiles impactaron su casa y varios de sus familiares murieron al pisar una mina. Esto fue suficiente para que lo dejara todo y huyera a Líbano. El Alto Comisario de la agencia para los refugiados de la ONU, António Guterres, dijo que la situación de los refugiados de Siria es “la peor crisis humanitaria de nuestra generación.”

Recientemente una luz de emergencia se prendió en el mundo cuando el niño sirio Aylan Kurdi, de tres años de edad, fue encontrado muerto (ahogado) en las costas de Turquía. Él y su familia estaban intentando llegar a Grecia para huir de la guerra. La horrorífica fotografía del niño sin vida en la playa se ha convertido en un símbolo de la tragedia. Muchos dicen que lo que está pasando en Siria es la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

En Europa, los gobernadores de cada país están consternados con el influjo de inmigrantes que piden asilo cada día. De acuerdo a Amnistía Internacional, los países del Golfo, como Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Kuwait, Omán y Bahréin, no han ofrecido ninguna plaza de reasentamiento para los refugiados sirios. Otros países de altos ingresos, como Rusia, Japón, Singapur y Corea del Sur, tampoco han ofrecido asilo para los refugiados. En cambio, Turquía acoge a 1.9 millones de refugiados de Siria, más que ningún otro país del mundo. Alemania también es un país que tiene las mejores intensiones para ayudar. De acuerdo con el Ministro del Interior alemán, Thomas de Maiziere, Alemania espera recibir alrededor de 800,000 refugiados hasta el final de este año. Pero hasta este país, uno de los más acogedores, está últimamente cerrando las puertas, ya que el volumen de personas es más de lo previsto.

Si los gobiernos están tan reticentes a ayudar, qué es lo que está haciendo la gente para asistir a los más necesitados en estas dos partes de mundo?

En Estados Unidos, muchos estadounidenses nativos e inmigrantes hacen una caminata para honrar y llamar la atención sobre los que no logran llegar a sus destinos al cruzar la frontera mexicana. La caminata es de 47 millas, desde Orange County hasta el centro de Los Ángeles, donde se celebra una misa para los inmigrantes. De acuerdo a Los Angeles Times, uno de los peregrinos, después de caminar ocho horas, dijo: “Yo lo hice por el sufrimiento de la gente que está muriendo en el desierto, por los que nunca llegaron a cumplir su sueño de venir a los Estados Unidos”. Esta misa religiosa a la cual cientos de personas asisten se hace una vez al año desde el 2012.

También hay gente en Estados Unidos que deja sus trabajos y su vida cotidiana para bajar a la frontera en el desierto y ayudar a quien más lo necesita. Su único objetivo es auxiliar al sediento, atender al herido y dar de comer al hambriento, sin importar de dónde son ni de qué color es su piel. Al ser preguntada cuál era la motivación para arriesgar su vida y ayudar de esta manera, una de las voluntarias, Hannah Michalove, de la organización No Mas Muertes, explicó: “es la manera de expresar mi opinión personal sobre el asunto de inmigración, es mi manera de ser parte de la historia detrás de una botella de agua que tal vez salve la vida de un ser humano”. Esta ayuda o atención de humano a humano es algo que “no se obtiene por medio de leyes ni de políticas”, dijo Sarah Rawleigh, otra voluntaria. “La atención de un ser humano a otro ser humano es lo más básico que podemos hacer para ayudarnos los unos a los otros”.

En el otro lado del mundo también hay personas que están socorriendo a los más necesitados, mientras sus gobiernos frenan sus ayudas o deciden no involucrarse en esta situación. Este deseo de ayuda se expresa a través de las redes sociales y los medios de comunicación, los cuales están jugando un rol muy importante en el apoyo a los Sirios que huyen de la guerra. Miles de tuiteros en España están expresando su solidaridad para los refugiados con el hashtag #RefugiadosBienvenidos. Mas allá en Inglaterra, se aplaude a la portada de The Independent, un diario que ha iniciado una petición para que el gobierno británico ampare a los refugiados. En esa petición hay fotos de muchos británicos con pancartas que dicen: “Bienvenidos Refugiados”. Miles de alemanes también están haciendo su parte. Muchos de ellos llevan comida y ropa a los campamentos, asisten a los refugiados al traducir formularios, los llevan en sus propios autos a reuniones con las autoridades y hay veces que hasta les pagan las facturas médicas. Además, se han abierto clubes de soccer, colegios y kindergarten para los niños refugiados.

Aunque la severidad de estas dos crisis es muy diferente, lo que tienen en común es que la gente está migrando en busca de un mejor futuro. No es solo una crisis de los refugiados en Siria, ni es solo una crisis de inmigración en los Estados Unidos; lo que tenemos es una crisis humanitaria global. Es una crisis donde los seres humanos dejan su hogar en busca de estabilidad y seguridad para ellos y para sus familias. Aunque los políticos de cada país están tratando de arreglar en algo la situación, no podemos esperar de ellos una ayuda humanitaria a fondo. La verdadera cooperación está en la participación de todos les seres humanos que estén en condiciones de hacerlo. La realidad nos pone a prueba y nos da la oportunidad de extender nuestras manos para ayudar al prójimo.

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