Siria: De la guerra a la crisis migratoria

Siria: De la guerra a la crisis migratoria

David Guzmán Fonseca- Con la Primavera Árabe de 2011, la población en la península Arábiga y de otros países del África Subsahariana comenzó una serie de revueltas dirigidas a obtener mayores derechos políticos y económicos. En ciertos casos también se buscó el cambio en los regímenes políticos dictatoriales que dominaban el espectro político de la región. Siria fue uno de los países que hizo parte de los movimientos del 2011, al encontrarse bajo el poder de la dinastía Assad desde los años 70. Una vez comenzaron las revueltas, el gobierno las reprimió a través de las armas, empezando una serie de ataques a la población civil. Sin embargo, desde entonces las intenciones iniciales de los manifestantes en Siria han perdido su tono democrático y no existe con claridad una distinción entre los “buenos” y los “malos”. En la lucha actual se encuentran facciones islamistas extremas de diferentes corrientes, los miembros de los movimientos iniciales, las tropas del gobierno, Al‐Qaeda y combatientes de otros grupos rebeldes de la región.

Así mismo, el conflicto en Siria se ha convertido en una guerra en la que no sólo están en juego los intereses de los sirios, sino que potencias internacionales parecen tratar de imponer sus visiones sobre el orden político mundial. Es de esta forma que el apoyo a diferentes facciones dentro del conflicto por parte de otros países ha convertido la violencia en Siria en un instrumento de política internacional.

Para empezar, los gobiernos de Rusia e Irán han llegado a ser los mayores financiadores del régimen del presidente Assad, proveyendo ayuda monetaria y logística que le han permitido al gobierno continuar la lucha contra los rebeldes. En días pasados se hizo público que el gobierno de Rusia había movilizado tropas y algunos radares militares hacia Siria con el fin del colaborar con las fuerzas oficialistas. Así mismo, el movimiento islamista libanés Hezbollah y sus combatientes se han convertido en una de las mayores fuentes de apoyo en el terreno para el gobierno.

Por su parte, los grupos rebeldes han contado con el apoyo de grupos Sunis en la región, principalmente en países como Turquía, Arabia Saudita, Catar y otros países de la península Arábiga. Igualmente, países como el Reino Unido y Francia se han mostrado interesados en apoyar a los rebeldes, aunque el que facciones islamistas extremas y yihadistas se encuentren entre los rebeldes ha colaborado en que las potencias de Occidente se hayan desentendido del conflicto.

Frente al conflicto interno en Siria, los Estados Unidos han carecido de una posición fuerte y clara. En un principio el gobierno estadounidense apoyó los cambios democráticos que debían devenir con la Primavera Árabe del 2011. Sin embargo, el hecho de que uno de los principales contendientes por el poder en Siria sea el grupo yihadista del Estado Islámico (o ISIS por sus siglas en inglés) hace que promover el cambio en el poder lleve a los norteamericanos a una encrucijada. Podría abrir espacios para que el grupo islamista antiestadounidense llegue al poder en una zona de suma importancia para los Estados Unidos.

De acuerdo con datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el recrudecimiento del conflicto ha llevado a más de 250.000 muertes y a que más de la mitad de la población de 20 millones haya sido forzada a movilizarse, con alrededor de 4 millones de sirios viviendo en países vecinos como Jordania, Turquía y Líbano.

Igualmente, como se ha hecho público en el mundo últimamente, las dificultades para obtener permisos de trabajo en los países vecinos y la pérdida de la esperanza de regresar a una Siria segura han creado incentivos para que muchos deseen movilizarse hacia Europa, donde esperan tener mayores posibilidades. Estas movilizaciones se dan por vía marítima a través del mediterráneo y por vía terrestre a través de Macedonia, Serbia y Hungría. En la comunidad internacional los medios han mostrado a miles de personas cruzando fronteras e incluso han traído imágenes tan desgarradoras como las del cuerpo del niño sirio de 3 años, Aylan Kurdi, que apareció muerto en la costa turca después de que el barco en el que se transportaba naufragara. Esta imagen se ha repetido en múltiples ocasiones en las costas de otros países europeos.

Sin embargo, el éxodo masivo de sirios hacia Europa sólo es la última fase de un problema que lleva ya más de cuatro años y en el que los medios occidentales no se han enfocado hasta ahora, pues la falta de bandos claros en el conflicto y la influencia de Irán y la Franja de Gaza han hecho que sea difícil de comprender. Por su lado, la prensa estadounidense no ha promovido una mayor intervención del gobierno norteamericano en el conflicto, tal vez como resultado de su participación y promoción en las fallidas invasiones en Iraq y Afganistán.

Para comprender el drama de las miles de personas que hoy intentan buscar refugio en Europa y otros países de Occidente, es entonces necesario comprender los inicios de una guerra en la que no se avecina un ganador y, igualmente, entender que Siria se ha convertido lentamente en el terreno de las luchas de las potencias mundiales que buscan imponer sus visiones del mundo. Así es que millones de sirios que buscaban una mejor vida han quedado en medio de un fuego cruzado en el que muy pocos parecen promover los deseos de la ya lejana Primavera Árabe.

Arizona reafirma polémica ley contra los migrantes

Arizona reafirma polémica ley contra los migrantes

¿Qué sucede hoy en la FIFA?

¿Qué sucede hoy en la FIFA?