Estado Islámico le roba sus joyas al mundo

Estado Islámico le roba sus joyas al mundo

Mario Vallejo- El Estado Islámico continúa sembrando el pánico: en esta ocasión el turno le tocó a la antigua ciudad de Palmira en Siria, donde los yihadistas colocaron bombas en el majestuoso y legendario Templo de Baal, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Los extremistas del Estado Islámico prometieron hace 2 meses destruir lo que ellos llaman “símbolos de la idolatría pagana”. Desde la captura de la ciudad en mayo también se han destruido 2 mezquitas históricas por el mismo motivo, y el grupo no ha parado de excavar las ruinas de la ciudad en busca de oro y otros tesoros para financiar su movimiento.

En un acto que indignó a todo el mundo, el director de arqueología del sitio, Jaled Asad, de 82 años, fue brutalmente asesinado por el califato hace dos semanas por negarse a divulgar la ubicación de varios artefactos valiosos. Antes de ser capturado, Asad había ordenado el rescate de algunas piezas históricas, las cuales se mantienen bajo custodia estricta para evitar un daño histórico aún mayor. Además de Asad, se llevó a cabo la ejecución de 25 soldados sirios dentro del anfiteatro romano de la ciudad.

El 25 de agosto, el Estado Islámico publicó fotografías de lo que antes era la ciudad de Palmira y especialmente el Templo de Baal, que ahora no es más que escombros. Desafortunadamente, el Instituto de las Naciones Unidas para la Formación y la Investigación (UNITAR) ya ha podido confirmar la destrucción a través de imágenes satelitarias, puesto que la ciudad se encuentra bajo custodia de los extremistas y es completamente inaccesible.

Se estima que el sitio histórico de Palmira llevaba a Siria aproximadamente 150.000 turistas al año antes del inicio de la guerra en 2011.

Palmira no es la primera víctima

En el mes de marzo, el Estado Islámico mostró al mundo las imágenes de la devastación de varias iglesias en Irak. Las imágenes mostraban a los guerrilleros destruyendo a martillazos varias reliquias como estatuas, crucifijos y cuadros, los cuales fueron reemplazados con la bandera negra que los representa.

En aquel momento el sacerdote Bashar Kalia dijo que 5 templos habían sido dañados. Entre ellos se encontraban el Monasterio de San Jorge o San Markukas, un templo cristiano del siglo X donde se dañaron también las tumbas y las imágenes que se encontraban en la zona. El Estado Islámico ya había realizado su destructiva labor de expansión en los legendarios yacimientos arqueológicos de Nínive, los cuales contenían un valor histórico incalculable.

Antes del Estado Islámico existieron los Talibán

Este grupo fue encargado en 2001 de una de las más grandes pérdidas para la historia de la humanidad. El mundo recuerda con tristeza las imágenes de los Budas de Bamiyán convirtiéndose en polvo y escombros. Las 2 estatuas de 55 y 36,5 metros de altura esculpidas entre los siglos III y IV fueron destruidas por disputas internas en el país, pese a que en su momento se dijo que podría ser como represalia por las sanciones de parte de la ONU para forzar la entrega de Osama Bin Laden. Además de los 2 Budas, también se destruyeron miles de reliquias correspondientes a la época cuando Afganistán era el centro del budismo, antes del siglo VII cuando se introdujo el Islam en el país.

El objetivo de los Talibán era y sigue siendo el mismo que el del Estado Islámico: evitar la adoración de ídolos falsos, dando cátedra de intolerancia en cuanto a las creencias de las personas y de paso privando al mundo de algunas de las piezas que han marcado el rumbo de nuestra historia.

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