¿Podría Donald Trump llegar a ser presidente?

¿Podría Donald Trump llegar a ser presidente?

David Guzmán Fonseca- El fenómeno político y mediático en el que se ha convertido Donald Trump no es algo que se pueda tomar a la ligera. De acuerdo con encuestas recientes de las cadenas televisivas Fox y CNN, Trump más que dobla la intención de voto en las primarias republicanas a su más siguiente contendiente: alrededor de un 24 por ciento favorece a Trump, frente a un promedio de 11 por ciento para Jeb Bush. Esto significa que Trump ha pasado de ser una simple estrella de reality show y el objeto de bromas en los programas nocturnos a ser un político de verdad que potencialmente puede acabar con los sueños de varios políticos de profesión e historia. Sin embargo, aunque Trump logre conseguir la nominación por el partido republicano, imponiéndose frente a pretendientes mucho más conocidos y con mayor experiencia, la situación es diferente cuando se llega a las elecciones nacionales contra el candidato demócrata. En este escenario, no tendrá que luchar por la favorabilidad del votante promedio republicano, sino por la de un electorado mucho más diverso.

De acuerdo con un estudio del Centro de Investigaciones Pew, cerca de un 90 por ciento de la base electoral del partido republicano está compuesta por blancos, de los cuales una mayoría se identifican como hombres, mormones, evangélicos, sureños y/o mayores de 65 años. Esto quiere decir que la base electoral sobre la cual se escoge el candidato por el partido republicano tiene unas características demográficas particulares que no reflejan la complejidad nacional.

Esto en particular al considerar estados con gran diversidad racial y étnica, que a su vez tienen un gran nivel de votantes y suelen determinar el resultado de las elecciones nacionales, como California, la Florida, Nueva York o Texas. El que Trump pueda conquistar a los votantes republicanos, de por si conservadores, no significa que necesariamente vaya a lograrlo con votantes mucho más liberales, más diversos y más jóvenes.

Cabe recordar, por ejemplo, que existen grandes diferencias a nivel de género en el electorado nacional. En las elecciones generales del 2012, los blancos representaban el 72 por ciento de todos los votos, y de estos un 49 por ciento se identifica como republicano y un 40 por ciento como demócrata. Sin embargo, la afiliación de las mujeres votantes blancas es el mismo para ambos partidos. Además, cuando se analiza a nivel general de la población, un 52 por ciento de la mujeres se declara como demócrata, frente a un 36 por ciento que lo hace como republicana.

Por otro lado, al examinar las diferencias a nivel racial, un 80 por ciento de la población afroamericana, un 56 por ciento de los hispanos y un 65 por ciento de los asiáticos se identifican como demócratas. Esto quiere decir que los grupos que representan alrededor del 30 por ciento de los potenciales electores se identifica con el partido al que Donald Trump no pertenece.

Pero ¿qué esta haciendo el candidato Trump para conseguir el apoyo de estos grupos diversos y cada vez más importantes?. La respuesta por ahora se ha reducido a ofenderlos y polarizarlos. En lo que parece sacado de una terrible historia de abuso familiar, Trump ha considerado que las ofensas hacia las mujeres, los afroamericanos y los hispanos van a conseguir que estos vayan corriendo a sus brazos después de los golpes.

En el reciente debate de las primarias republicanas la periodista Megyn Kelly le cuestionó a Trump que hubiese llamado a ciertas mujeres “marranas”, “animales asquerosos” o “vagas”. El candidato respondió que no recordaba haberlo hecho, pero al terminar el debate atacó a la periodista diciendo que esta era una mujer guapa pero tonta. Igualmente, durante su carrera ha hecho múltiples comentarios resaltando que el triunfo de las mujeres recae en su belleza o en la facilidad para engatusar a un hombre.

Con respecto a los latinos y los afroamericanos, los calificativos no han sido muy positivos tampoco. Para empezar, los comentarios durante su lanzamiento de campaña en los que calificó a los inmigrantes indocumentados como ladrones, violadores y criminales han dejado poco espacio para que Trump quede peor con los hispanos. Sin embargo, en días pasados durante una conferencia en Iowa, reveló que parte de su estrategia migratoria contemplaba la construcción de un muro “permanente” en la frontera que previniera la entrada de los “criminales”. Así mismo, como parte de su política ha impulsado la idea de reformar la 14va Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos para que la ciudadanía estadounidense por nacimiento no sea otorgada a hijos de padres indocumentados. Trump también ha propuesto deportar a todos los inmigrantes indocumentados del país al llegar a la presidencia, pero no ha aclarado si esto significa que también deportará a niños ciudadanos con sus padres indocumentados, solo que "vamos a mantener a las familias juntas". Durante una rueda de prensa el 25 de agosto, Jorge Ramos, un presentador de Univisión y periodista galardonado, intentó cuestionar a Trump acerca de su política migratoria, pero el magnate se enojó e insistió en que Ramos se callara y se sentara porque no "no te he llamado", luego diciéndole "vuélvete a Univisión". (Ramos fue expulsado por un elemento de seguridad pero regresó 15 minutos después y debatió con Trump.)

Por su parte, aunque sus comentarios hacia los afroamericanos han sido mucho menos públicos, el ataque hacia estos se ha enmarcado en sus ataques al presidente Barack Obama. Un ejemplo se ve en sus trinos en Twitter sobre las manifestaciones en Baltimore en abril de 2015, cuando un joven afroamericano, Freddie Gray, fue lastimado misteriosamente dentro de un vehículo policial y luego falleció. En uno de sus trinos Trump reclamaba que “Nuestro gran presidente afroamericano no ha tenido precisamente un impacto positivo sobre los matones que están felizmente y abiertamente destruyendo Baltimore”. De una forma indirecta estaba culpando al presidente afroamericano por no tener una influencia sobre matones, que se supone que necesariamente debían ser afroamericanos.

Todos estos datos y comentarios solo llevan a una conclusión: el que Trump logre conquistar al conservador partido republicano no significa que vaya a hacerlo con un electorado diverso en el que las minorías y mujeres son cada vez más importantes. Si Trump sigue atacando a los grupos minoritarios como lo ha hecho hasta ahora, sus posibilidades de llevar de nuevo al partido republicano a la Casa Blanca se van a ir reduciendo cada vez más, y al paso que va el magnate, no solo va a acabar con sus posibilidades presidenciales, sino con las del partido Republicano a futuro.

Periodistas alzan la voz por sus colegas mexicanos

Periodistas alzan la voz por sus colegas mexicanos

La lucha por poseer África

La lucha por poseer África