¿Enfrentan muchos latinos discriminación al comprar una casa?

¿Enfrentan muchos latinos discriminación al comprar una casa?

Iralee Acosta- Una de las metas de todo ser humano es llegar a ser propietario de una casa, y no hay excepción cuando de alcanzar el “sueño americano” se trata. Un estudio de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios Hispanos (National Association of Hispanic Real Estate Professionals®—NAHREP®), sugiere que, de acuerdo con el gobierno federal, en 2013 el crédito hipotecario fue negado en un 22% a hispanos/latinos y en un 11% a personas de raza blanca. Por si esto fuera poco, aparte de contar con solamente la mitad de probabilidades que tienen los blancos de obtener el préstamo para comprar una casa, los hispanos deben además pagar intereses más altos cuando logran obtener el crédito. Esto se debe, en gran parte, a que se toma en cuenta su capacidad crediticia (credit score). Millones de familias en este país se pasan toda una vida pagando rentas, no siempre módicas, puesto que no cuentan con un estatus legal, historial de crédito y todos los documentos requeridos que se derivan, precisamente, de lo mencionado anteriormente. Esta es una situación realmente lamentable, pues no les permite avanzar o crecer económicamente. A pesar de vivir ahí, son dueños de nada y viven con el eterno miedo de no saber hasta cuándo podrán permanecer en dicho lugar. Por eso y más, mucho se ha buscado que el Congreso apruebe una ley que conceda un estatus legal permanente a cerca de 11,2 millones de inmigrantes indocumentados, donde se les permita involucrarse de lleno en la economía del país, incluyendo el área inmobiliaria.

Otra de las complicaciones que sufren los latinos que buscan comprar una casa es que las empresas de bienes raíces muchas veces no cuentan con el personal adecuado para poder atenderles, comunicándose en su idioma natal y, de este modo, proporcionándoles mejor asesoría y resolviendo sus dudas. Esto es especialmente un hecho en el área sur y de medio oeste del país, donde el asentamiento de la población hispana ha ido creciendo, relativamente, en fecha reciente.

Por otra parte, no podemos negar que la mayoría de los inmigrantes latinos carecen de un empleo que les permita recibir un alto porcentaje de ingresos. Se estima que alrededor de 8,8 por ciento de ellos tiende a comprar casas en malas condiciones, moderada o severamente dañadas, según el Sondeo Americano de Vivienda (American Housing Survey—AHS), comparado con un 4,3 por ciento de blancos. Asimismo, de acuerdo con el Sondeo Longitudinal Nacional de Juventud (National Longitudinal Survey of Youth—NLSY), la capacidad de los hispanos para mantener por más tiempo una casa es menor que aquella que tienen los anglosajones, aproximándose a un promedio de 5,4 años para los primeros y 6,5 años para los últimos.

El economista William R. Emmons añade que los inmigrantes latinos que cuentan con hijos en la universidad, así como los mismos estudiantes, tienden a contraer deudas económicas más altas que el resto de la población, principalmente la blanca. Este, en conjunto con Bryan J. Noeth, economista también, afirma que “la educación no protege por igual la riqueza de todos los grupos raciales y étnicos”. Por lo tanto, entre más grande es la deuda financiera que tienen en general, superior será el interés que pagarán en cualquier otro préstamo, en este caso el hipotecario, y más difícil será su acceso a él.

Por estas razones, probablemente, se ha estigmatizado a la minoría latina como, lo que llaman ellos mismos, una “mala paga”. No obstante, los investigadores afirman que esa teoría es errónea y que la gran mayoría de los hispanos realizan sus pagos de una manera más eficiente que lo que su capacidad crediticia puede predecir.

Cabe mencionar que este escenario no es exclusivo del crédito hipotecario, sino de muchos otros, como la financiación de automóviles. Próximamente, la empresa American Honda Finance Corp. deberá reembolsar cerca de 24 millones de dólares a clientes de minorías étnicas como hispanos, afroamericanos y asiáticos, por cobrarles más dinero por sus préstamos de financiamiento que a clientes anglosajones. Pese a que la compañía niega haber cometido cualquier tipo de discriminación, la Corte emitió su fallo.

Finalmente, es necesario indicar que el gobierno del país, en conjunto con las agencias de bienes raíces, sigue trabajando para reducir el interés de los préstamos hipotecarios, así como en facilitar el proceso de adquisición. Alrededor del 65% de los agentes hispanos pronostica que el 2015 será un excelente año para todos los latinos que deseen adquirir una propiedad. Se busca, de este modo y poco a poco, que todos los individuos que residan en el país tengan las mismas oportunidades de contar con una vivienda digna en la que, lejos de tirar su dinero, lo puedan invertir en algo que será de su propiedad, así como para su bienestar y el de su familia.

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