Argentinizando la crisis griega: ¿Qué se puede aprender?

Argentinizando la crisis griega: ¿Qué se puede aprender?

David Guzmán Fonseca- Mucho se ha hablado en los diarios sobre la situación financiera en Grecia y sobre las posibles soluciones a la crisis. Sin embargo, la discusión se sigue dando en un ambiente polarizado entre aquellos que consideran que el gobierno debe aceptar nuevos préstamos a cambio de privatizaciones y reformas, y otros que consideran que se deben dejar de hacer sus pagos, ante la imposibilidad de aceptar las condiciones impuestas por sus acreedores. Últimamente se ha sugerido que una posible ruta para solucionar el problema griego se puede encontrar en la forma en que Argentina enfrentó su propia crisis de la deuda a principios del siglo XXI. Más que aprender de la crisis, lo que se sugiere es aprender de las medidas que posibilitaron que la economía argentina fuera la de mayor crecimiento en el hemisferio occidental en la última década. En otras palabras, ¿qué tan aplicables son las lecciones del resurgir argentino al preocupante caso griego?

El alarmante declive de la economía griega comenzó a tomar relevancia después de que la economía estadounidense y la de la mayoría de países desarrollados comenzó a colapsar en el 2008. Con la crisis mundial y la escasez de posibilidades de endeudarse, también se hizo claro que el gobierno griego había estado ocultando datos reales sobre su solidez fiscal y el nivel de deuda.

Después del primer susto de la posible entrada de la economía griega en un estado de coma en el 2010 —o bancarrota en términos financieros­—, los miembros de la comunidad Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional salieron a salvar la economía griega (y de paso la de sus propios países). Este salvavidas, el cual de paso previno una nueva crisis financiera internacional, no iba sin condiciones para el gobierno griego; por el contrario, le imponía una serie de reformas y medidas que debían ayudar a prevenir una bancarrota de la economía. Entre muchas de estas medidas se impuso un aumento en los impuestos y una disminución en el gasto público. Esta austeridad llevó a un mayor desempleo y a que la economía griega se estancara aún más.

Pero, ¿por qué no creció Grecia si se le prestaron alrededor de 240 billones de Euros? La respuesta es que la mayor parte del dinero que se le prestó a Grecia se dirigió a pagar los intereses sobre la deuda que ya se había adquirido. Muy poco de este se invirtió en crear empleos o apoyar la industria local. Es más o menos como pedirle prestado dinero a su doctor para pagarle por sus servicios, pero sin que le alcance la plata para pagar por su medicina.

Fue de esta forma que la economía griega fue perdiendo su competitividad y se siguió contrayendo (cerca de 25 por ciento desde el 2010), el desempleo llegó a ser superior al 25 por ciento y la deuda se fue volviendo más impagable. Es de esta forma que se llega a la crisis actual, en la que el gobierno de izquierda del primer ministro Alexis Tsipras se mostró reticente a renegociar la deuda bajo las condiciones inicialmente impuestas por los acreedores.

El miedo a que Grecia hiciera un default en su deuda llevó a que millones de griegos corrieran a los bancos a retirar su dinero con la intención de salvaguardar sus intereses. Esto tendría como resultado que el gobierno de Tsipras impusiera una especie de “corralito”, bajo el cual se limitaba la cantidad de dinero que una persona podía retirar en un día, evitando así un posible pánico bancario y la quiebra del sistema financiero.

Sin embargo, y a pesar de un voto popular en contra de los términos austeros inicialmente impuestos por el Banco Central Europeo, en un acuerdo logrado el pasado 13 de julio Grecia terminó aceptando la mayor parte de estos términos. Entre las condiciones considera la privatización de una gran parte de las empresas públicas griegas, así como un aumento en los impuestos. Aunque esto disminuyó el pánico financiero mundial, falta por ver cuáles serán los efectos sobre la economía y la población griega.

Muchos han trazado comparaciones con la crisis económica sufrida por Argentina a principios de la década pasada. La crisis Argentina fue el resultado de una política monetaria que ataba el precio del peso argentino al dólar, una complicada situación fiscal y la desregulación en el sistema financiero. Muchos aseguran que también se deben a las reformas impuestas por el Fondo Monetario Internacional.

A raíz de la cada vez más clara crisis económica y ante la incapacidad del gobierno argentino de seguir sosteniendo la paridad dólar­peso, fue necesario crear una medida que restringía el retiro de dinero en masas, el famoso “Corralito”, similar a lo que ha ocurrido en Grecia. Los resultados del Corralito fueron muchos, pero sin lugar a dudas uno de los más preocupantes fue la inestabilidad social que este generó. Ante la decisión del gobierno de cuasi­congelar las cuentas de los argentinos, muchos no tuvieron con qué pagar sus deudas y el caos se adueñó del país. Miles salieron a las calles a protestar y varios presidentes pasaron por la Casa Rosada sin poder apaciguar los ánimos.

Al siguiente año, el gobierno declaró el default, para así poder convertir los poco dólares que quedaban a pesos y consecuentemente devaluar la moneda. Esta devaluación no sólo permitía cambiar la deuda a moneda local, sino también impulsaba las exportaciones. Esto a su vez permitía la creación de empleos y la expansión de la economía exportadora.

Aunque en un principio los efectos fueron devastadores para los argentinos, muchos sugieren que estas medidas posibilitaron que Argentina saliera de la crisis. Muchos aseguran que un default y la devaluación son las soluciones que podrían ayudar a Grecia. Sin embargo, una de las diferencias es que aunque el valor del peso argentino estaba ligado con el dólar, la economía no se encontraba dolarizada. En el caso griego, la moneda local es el Euro, cuyo valor está determinado por el Banco Central Europeo y no por las autoridades griegas.

Así mismo, devaluar la moneda local griega no serviría de mucho si se tiene en cuenta las exportaciones de este país. Al contrario de Argentina que exporta materias primas en grandes cantidades (y tuvo el beneficio del boom de exportaciones de materias primas impulsadas por China a mediados de la pasada década), la economía de Grecia no es altamente exportadora y por el contrario depende de importaciones de productos básicos. Devaluar sólo haría más costoso importar lo que necesitan y poco efecto generaría sobre la economía del país.

Por otro lado, Grecia depende de sus acreedores, en especial del Banco Central Europeo. Si Grecia decidiese hacer una cesación en sus pagos, esto la llevaría a ser excluida de los mercados crediticios internacionales y posiblemente a salir de la Eurozona. La economía griega depende fuertemente de sus relaciones con los países de la Unión Europea, y alejarse de ellos sólo profundizaría la crisis.

Las soluciones argentinas difícilmente son aplicables a Grecia, pues las condiciones son diferentes; pero ante todo, Grecia depende tanto de la Unión Europea como la estabilidad de la Unión Europea depende de Grecia. Es solo esperar que las reprimendas del hermano mayor no sigan causando aún más daño a los millones de griegos que hasta ahora han cargado con el peso de una deuda sin control.

El Chapo y otros grandes escapes

El Chapo y otros grandes escapes

Los videos que ponen en jaque mate a los policías violentos

Los videos que ponen en jaque mate a los policías violentos