Jeb Bush, tan cerca y a la vez tan lejos del votante latino

Jeb Bush, tan cerca y a la vez tan lejos del votante latino

David Guzmán Fonseca- La importancia del voto latino no solo se observa en los estados con una gran población latina, sino también en aquellos estados que pueden oscilar para cualquiera de los dos partidos —Nevada, la Florida, Nuevo México, Colorado e incluso Virginia y Carolina del Norte—. Muchos de los miembros del partido republicano ven en Jeb Bush y su familia la esperanza de obtener más del 40 por ciento del voto latino, algo que muchos analistas políticos ven como necesario para ganar la Casa Blanca. Por un lado, el papel que juega Columba Bush, la esposa de Jeb Bush y una mujer mexicana, va a ser fundamental para mostrar al candidato como pro‐latino. Además, desde el lanzamiento de su candidatura, Bush se ha empeñado en hablar en español a sus constituyentes.

Muchos argumentan que las posibilidades de Bush con los hispanos son mayores debido al gran apoyo que ha recibido de ellos durante su tiempo como gobernador de la Florida. Sin embargo, el comportamiento que tienen los votantes latinos en un estado de los Estados Unidos no se puede traducir a un escenario nacional. Así mismo, los constituyentes latinos en la actualidad no son los mismos que hace unos años.

En la época en que Jeb Bush fue elegido como gobernador del estado de la Florida en 1998, obteniendo el 61 por ciento del voto latino, la mayoría de los latinos del estado pertenecía a la disidencia cubana, un sector que por lo general se alinea con políticas más conservadoras. En la actualidad, son cada vez mayores los latinos de ascendencia puertorriqueña en la Florida, grupo que tiende más hacia el partido demócrata. A nivel nacional, los latinos con capacidad de votar son en sus dos‐terceras partes de ascendencia mexicana, y tienden hacia políticas menos conservadoras, en general alineándose con el partido demócrata.

Sin lugar a dudas, para los republicanos y en particular para Jeb Bush, la piedra en el zapato es cómo reconciliar las posiciones conservadoras del partido que se opone a una reforma migratoria y un camino a la legalización con la necesidad de cortejar a los votantes latinos con familiares indocumentados.

Bush se ha mostrado en oposición a las acciones ejecutivas del Presidente Obama que otorgan un alivio migratorio a miles de familias que se encuentran en riesgo de deportación. Igualmente, el candidato republicano se ha mostrado reticente a apoyar una reforma migratoria, solo hasta el momento en que se hayan reforzado las fronteras. Finalmente, en su libro publicado en el 2013, dejó entrever que se opone a que, en caso de una reforma migratoria, esta conlleve al otorgamiento de la ciudadanía estadounidense, sino que por el contrario prefiere que se trate de una residencia permanente.

Sin embargo, la separación entre las posiciones de Bush y el votante latino promedio van más allá del tema migratorio y toca otros temas fundamentales.

Con respecto al tema salarial en los Estados Unidos, Bush se ha opuesto a incrementar el salario mínimo, considerando que es el sector privado el que debe determinar dicho salario y no el gobierno. Al estar la mayoría de los latinos en los sectores de construcción, manufacturas y servicios, que son los que en general se encuentran menos remunerados, ellos serían los más beneficiados por un aumento en el salario mínimo.

En lo que concierne al tema de acceso a la salud, Bush y los latinos parecen también encontrarse en orillas contrarias del espectro. En abril de 2015, el candidato se mostró crítico a la expansión del Medicaid a través de los beneficios ofrecidos por lo que se conoce como Obamacare, programa que permite que personas no cubiertas por un seguro de salud tengan acceso a este por medio de subsidios pagados por el gobierno federal a los estados. Esta expansión en la cobertura en salud beneficia en gran medida a los latinos, quienes junto con los afroamericanos tienen las tasas más bajas en cobertura de seguros médicos en los Estados Unidos.

Solo es hasta que Jeb Bush sea escogido como el candidato oficial por el partido republicano que este puede empezar a cortejar con el votante latino. En la actualidad, solamente se encuentra en la búsqueda del apoyo del votante republicano promedio, que tiende a ser en su mayoría mucho más conservador y blanco. La búsqueda por este apoyo puede llevarlo a que se aleje aun más de las políticas que interesan y afectan a la comunidad hispana.

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