Inmigrantes contribuyen positivamente en Carolina del Norte

Inmigrantes contribuyen positivamente en Carolina del Norte

Cristina Jácome- Conforme se acercan las elecciones para presidente de los Estados Unidos, uno de los temas más controversiales ha sido el de los inmigrantes. De acuerdo a las declaraciones inflamatorias del candidato a presidente, Donald Trump, los inmigrantes mexicanos “introducen drogas, traen crimen, son violadores y algunos, supongo, son personas buenas”. Y como si fuera poco, las noticias se han enfocado en casos de crímenes cometidos por inmigrantes, para validar las afirmaciones de algunos candidatos. Estas declaraciones sin fundamento nos obligan a ver más a fondo el impacto del inmigrante en los Estados Unidos, y en el estado de Carolina del Norte, donde yo resido, tenemos una clara ilustración de este impacto. Hace muchos años las primeras ciudades a donde llegaban los inmigrantes eran Nueva York, San Francisco, Dallas y Miami, pero en las últimas décadas el estado de Carolina de Norte se ha vuelto también uno de los destinos iniciales de nuestros nuevos vecinos. De acuerdo al último censo, la población inmigrante en Carolina del Norte se ha quintuplicado desde 1990 hasta 2013. Un reporte del Centro para la Justicia de Carolina del Norte (North Carolina Justice Center) estima que la población inmigrante de la ciudad de Charlotte ha crecido cinco veces, la de Greensboro/Winston‐Salem ha crecido mas de seis veces y la de Raleigh‐Durham ha crecido mas de siete veces.

El reporte indica también que las contribuciones económicas de los inmigrantes exceden a las contribuciones de la población en general. Es decir, que los inmigrantes producen $1.500 más por persona en bienes y servicios que el promedio de las personas nativas de Carolina del Norte. La razones son varias. Una es que los inmigrantes en su gran mayoría están en plena edad de trabajo. Otra es que muchos inmigrantes hacen un esfuerzo para abrir su propio negocio, aunque no todos los factores estén de su lado para hacerlo. De acuerdo a un análisis del Instituto de Política Fiscal (Fiscal Policy Institute), desde el año 2000 hasta el 2013 los inmigrantes han ayudado a un crecimiento del 80% en negocios localizados en la calles principales de las ciudades de este estado sureño. En estos últimos 15 años los inmigrantes se han vuelto esenciales para la vitalidad de estas calles principales (o main streets), aumentando mas de 4.000 negocios nuevos, mientras que los negocios de los nativos solo suman 1.000.

Hace varios meses el alcalde de Charlotte, Dan Clodfelter, se dirigió ante más de 2.000 personas en la Cámara de Comercio Latino que alberga a unas 500 empresas latinas de la ciudad, y afirmó que los inmigrantes “son una parte integral de la historia exitosa de Charlotte, la revitalización de nuestras comunidades y el crecimiento económico que hemos experimentado”.

Pero no solo las áreas urbanas han crecido por el influjo de inmigrantes, sino también las áreas rurales. En Carolina del Norte muchas familias inmigrantes trabajan en las pequeñas ciudades y se dedican a la agricultura, cosechando frutas o trabajando en los criaderos de pollos. El reporte del Centro para la Justicia dice que entre el 2010 y el 2013, 13 de 21 ciudades pequeñas han visto un incremento en los residentes nacidos fuera del país, al mismo tiempo que la población nativa se estaba disminuyendo. Esto nos indica que la presencia de inmigrantes ha sido necesaria para que las áreas rurales puedan sobrevivir.

Como vemos, las poblaciones urbanas y rurales de Carolina de Norte han sido beneficiadas por los inmigrantes, quienes se han convertido en generadores económicos que incentivan a las comunidades. Sin embargo, las políticas antiinmigrantes de este estado han sido de las peores, desde el programa 287(g), que permite que la policía local de algunos condados revise el estatus migratorio de cualquier persona detenida —incluso para una falta menor de tránsito—, hasta la apelación por parte de Carolina del Norte, junto con otros estados, contra la acción ejecutiva del presidente Obama que hubiera otorgado una protección temporal a miles de indocumentados en el estado. En vez de atacar a los inmigrantes, sería mejor ayudarlos a aclimatarse a nuestro estado. En vez de sacarlos, sería mejor apoyarlos en sus negocios. Es más conveniente aceptarlos como nuestros vecinos, en vez de mantenerlos como extraños.

Muchos americanos y algunas corporaciones han reaccionado públicamente en contra de los ataques a los inmigrantes, y aunque hay disputas en este momento, también se siente una aceptación hacia un país mucho más diverso. Sería interesante saber cómo hubiese reaccionado la gente si las declaraciones de Donald Trump hubiesen sido las siguientes: “Los inmigrantes mexicanos traen una fuerza emprendedora, es gente trabajadora, son familias que buscan ser reunificadas y, supongo, la mayoría es buena”.

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