Más austeridad para Grecia, a pesar de su referéndum

Más austeridad para Grecia, a pesar de su referéndum

Nuria García Murcia- El histórico referéndum celebrado en el país heleno y solicitado por el primer ministro Alexis Tsipras para constatar que el pueblo no quería seguir bajo políticas de austeridad, de poco ha servido. Grecia sigue siendo presionada a aceptar las mismas condiciones de austeridad, incluso después de que más del 60% de los griegos mostraran su rechazo a las reformas planteadas por el Eurogrupo para devolver la gran deuda económica con Europa.

Recortar las pensiones, aumentar los impuestos o reducir los empleos estatales eran medidas punitivas y excesivamente duras para una nación que soporta cinco años de medidas austeras impuestas, una tasa de desempleo de más del 25%, la mitad de sus jóvenes sin trabajo y varios días de corralito.

Pese a ello, no ha habido muestras de solidaridad europea en el acuerdo, lo que algunos han interpretado como un castigo por atreverse a decir que no a la austeridad. Tras días de negociación y el anuncio de un posible tercer paquete de rescate de 53,3 billones para los griegos, a Grecia le va a salir demasiado caro estar en la eurozona.

Parece que a Tsipras no le queda más remedio que comprometerse a tocar las pensiones y privatizar empresas para que los 18 miembros de la eurozona pongan los papeles del nuevo rescate sobre la mesa.

Las claves para que el rescate tenga lugar pasan de nuevo por medidas austeras que el gobierno griego debería de comenzar a aplicar desde prácticamente ya para poder devolver la deuda contraída:

Pensiones

El eurogrupo pide a Grecia un sistema comprensivo de reformas en las pensiones que consisten en:

  • Incrementar la edad de jubilación de 65 a 67 años
  • Aumentar la penalización por la jubilación anticipada
  • Eliminar el privilegio que permite a trabajadores de determinadas profesiones jubilarse a los 50
  • Aunar los fondos destinados al sector de pensiones
  • Incitar a los pensionistas a autofinanciar sus contribuciones para no dejar todo el peso de las pensiones en impuestos y presupuestos del estado

IVA

El acuerdo demanda una supervisión del sistema de impuestos (IVA). La reforma trae consigo una simplificación del IVA (en las islas se paga menos) con la que se espera recaudar más fondos, mejorar la situación financiera y aplacar el mercado negro.

Además, el acuerdo propone eliminar exenciones en el pago del IVA para que hayan más contribuyentes.

Reformas en el sistema judicial y administrativo

Básicamente se trata de ahorrar en gastos reajustando el sistema civil judicial. La troika propone acelerar los procesos judiciales con el fin de reducir costes.

Bancos

Otra de las condiciones para que Grecia reciba el rescate es:

  • Que los bancos helenos alineen sus intereses con los del Banco Europeo Central.
  • Eliminar interferencias políticas establecidas por el Hellenic Financial Stability Fund.
  • La toma de acción por parte del gobierno en los créditos de riesgo de impago.

Reformas en los mercados

El acuerdo llama a la privatización de la red eléctrica y a la creación de un fondo (la propuesta más novedosa) por valor de 50 billones para activos del estado que vayan a privatizarse. Este fondo estará supervisado por la troika y se destinarán 25 billones a la recapitalización de los bancos, 12,5 billones a reducir la deuda y el resto a la inversión.

Este es, naturalmente, un proyecto a largo plazo que no solo tendrá que aprobarse por el parlamento junto al resto de medidas sino también tendrá que contar con un claro periodo de fases de implementación.

Otro de los objetivos de Grecia ha de ser romper los monopolios de determinadas empresas, en especial las de productos de primera necesidad como la leche o el pan.

Solidaridad con Grecia

El periódico francés Le Temps dice que el Primer Ministro griego no se va con las manos vacías si acepta estas medidas. A pesar de que la práctica totalidad de la economía griega está en manos de los acreedores, Tsipras conseguiría una inversión de 35 billones de euros para impulsar la economía y el empleo.

Sin embargo, no todos comparten esta teoría. Las últimas declaraciones del presidente del Banco de Inglaterra Mark Carney al respecto es que la mayor ayuda que Grecia podría recibir es una quita de toda la deuda.

Después del ultimátum de la troika y a la espera de la respuesta del parlamento griego a las propuestas, los principios de cooperación y ayuda mutua sobre los que se fundó la Unión Europea se cuestionan estos días. ¿Por qué hacer sufrir de este modo a la gente de Grecia?

El dinero debería ayudar a Grecia a conseguir estabilidad financiera, no a aterrorizar a la gente y a empeorar su calidad de vida. Parece que el único objetivo del dinero es pagar la deuda y a un lado quedan los intereses de los ciudadanos, poco escuchados en un referéndum que solo va a servir para humillar a su presidente.

Algunos economistas culpan a Grecia de la situación, de vivir por encima de sus posibilidades y otros culpan a las medidas de austeridad de los continuos problemas en los que vive el país. Habrá rescate con condiciones, de nuevo con términos austeros que si se llevan a cabo harán de Grecia un lugar difícil para vivir pero fácil para negociar.

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