Marihuana legal: mientras unos disfrutan, otros sufren

Marihuana legal: mientras unos disfrutan, otros sufren

David Guzmán Fonseca- El uso de marihuana de forma medicinal o recreativa ha sido hasta hace poco un tema tabú en los Estados Unidos. Desde que inició la “Guerra contra las Drogas” durante el gobierno del presidente estadounidense Richard Nixon en 1971, se ha hecho hincapié en que la marihuana (entre otras drogas ilegales) es un peligro para la salud y la seguridad de los Estados Unidos. El debate por una despenalización y legalización de la marihuana sólo se ha reabierto hasta recientemente. Hasta el día de hoy cuatro estados (Colorado, Washington, Oregón y Alaska), dos ciudades en el Estado de Maine y el Distrito de Columbia han legalizado el uso medicinal y recreativo de la marihuana. Por su parte, el uso medicinal de la marihuana, en conjunto con rebajas en penas, se ha visto en 12 estados. El uso medicinal sin rebajas en penas ha sido aprobado en diez estados, mientras que solo la reducción de penas sin legalización para uso medicinal se ha dado en tres estados. En los restantes 22 estados de la Unión todo uso de la marihuana es ilegal y conlleva a penas carcelarias que van desde un par de meses hasta varios años.

Para ilustrar los efectos legales que tiene la legalización y descriminalización de la marihuana podemos analizar los casos de los estados de Oregón y Oklahoma, dos lugares con políticas de cannabis bastante opuestas.

En el caso del estado de Oregón, al haber entrado en vigor la descriminalización y legalización del uso recreativo de la droga a partir de julio de este año, toda persona mayor de 21 años puede poseer a cada momento hasta 1 onza de marihuana por fuera de su hogar (aunque no esté permitido el uso en público) y puede tener hasta 8 onzas para su consumo dentro de su hogar. Igualmente se permite que cada persona tenga hasta 4 plantas de marihuana en su hogar, aunque estas no pueden estar a la vista del público. Sin embargo la posesión de más de 1 onza en público es considerado como un delito menor, con una multa máxima de 650 dólares.

Por el contrario, en el caso de Oklahoma la posesión de cualquier cantidad de marihuana pueda llevar hasta un año en la cárcel y en una segunda ofensa la posesión es considerada una delito grave, con un tiempo aproximado en la cárcel entre 2 y 10 años.

Para ponerlo en contexto, de acuerdo con la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), entre el 2001 y 2010 alrededor de 7 millones de personas fueron arrestadas por posesión de marihuana. Igualmente se encontró que del total de arrestos por posesión de drogas, el 52 por ciento se debe a la posesión de marihuana en pequeñas cantidades. De estos arrestos también se pudo concluir que los afroamericanos tienen un 3,7 de mayor probabilidad de ser arrestado por posesión de marihuana que un blanco, a pesar de consumir drogas en proporciones similares.

Pero ¿qué significa la descriminalización y legalización para aquellos que se encuentran en prisión por delitos relacionados con la posesión y uso de marihuana?. En la mayoría de los casos, no significa mucho si los delitos fueron cometidos con anterior a la entrada en vigor de la Ley. El concepto legal conocido como un Mejora Retroactiva significa que cuando entra en vigor una ley que elimina la ilegalidad de un acto cometido en el pasado, la persona que cometió la ilegalidad en el pasado se ve cobijado por la nueva ley y por ende el delito deja de existir. Sin embargo, este concepto no se aplica en los Estados Unidos.

A nivel estatal, solo en el caso de Colorado se ha abierto la puerta para la aplicación retroactiva de las nuevas leyes. Pero aún queda mucho por ser discutido y los casos en los que se puede aplicar son bastante reducidos. Por otro lado, la Comisión de Sentencias de los Estados Unidos decidió en julio de 2014 hacer retroactivos las reducciones en sentencias para crímenes de drogas que había aprobado en marzo del mismo año. Estas reducciones beneficiarían a cerca de 55.000 reclusos, de los cuales una mayoría son hispanos y afroamericanos.

A nivel federal, el uso y consumo de droga sigue siendo un crimen y por ende no es una cuestión de carácter nacional. Sin embargo, el Departamento de Justicia ha decidido que en vez de enfocarse en pequeños consumidores, se va a enfocar en combatir a grupos delictivos dedicados a la venta al por mayor y a menores de edad. Igualmente, uno de los caminos más realistas para solucionar el problema de encarcelación son clemencias que han sido y serán otorgadas por el Presidente Obama. El Departamento de Justicia amplió los criterios para permitir que el presidente otorgue clemencia para cubrir a personas que han sido arrestados por crímenes relacionados con drogas que no hayan sido violentos. De acuerdo con estos lineamientos, desde el comienzo de su segundo periodo en la presidencia, Obama ha otorgado clemencia en 88 casos; el lunes, anunció 46 de ellos a través de un video difundido por YouTube, declarando que “el corazón de Estados Unidos es ser una nación de segundas oportunidades, y creo que estas personas merecen su segunda oportunidad”.

Sin embargo, lo que pueda llegar a hacer el presidente en lo que queda de su presidencia posiblemente no llegará a solucionar el problema carcelario de los Estados Unidos. Una solución mucho más completa es el proyecto de Ley que ya fue aprobado por el Comité Judicial del Senado de los Estados Unidos y que permite que los cambios en materia de convicciones sean aplicados de forma retroactiva (beneficiando a miles). Desafortunadamente, dicha Ley nunca llegó a ser debatida en plenaria y su futuro sigue siendo incierto. Mientras tanto, para muchos se hace cada vez más fácil acceder a la marihuana, mientras que para otros miles se hace cada vez más difícil acceder a la justicia y a su libertad.

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