Puerto Rico a portas de convertirse en la Grecia latinoamericana

Puerto Rico a portas de convertirse en la Grecia latinoamericana

David Guzmán Fonseca- En la actualidad mucho se discute sobre la crisis en Grecia y sobre la cesación de pago de los compromisos del país europeo. Sin embargo, lo que poco se escucha es que en América Latina también se encuentra un país al punto de declarar una cesación de pagos de su deuda interna. El pasado lunes 29 de junio, el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, declaró en televisión pública que los compromisos financieros que la isla tiene con sus deudores es insostenible y que la deuda es impagable. Esto representa la primera afirmación oficial de este tipo por parte de un gobernador en televisión nacional, haciendo público lo que muchos economistas ya discutían desde hacía años.

Puerto Rico ha sido un territorio de los Estados Unidos desde 1898. Actualmente la isla es considerada un “Estado Libre Asociado”. Este puede entenderse como la existencia de un gobierno puertorriqueño que se encuentra sujeto a los poderes del Congreso de los Estados Unidos. Así mismo, aunque la isla tiene una voz en el Congreso estadounidense, no tiene capacidad de votar en temas legislativos que frecuentemente le conciernen. Adicionalmente, los puertorriqueños no pueden votar en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, a menos que sean residentes de alguno de los cincuenta estados o del Distrito de Columbia.

A pesar de no ser un Estado parte de los Estados Unidos, el Congreso norteamericano había creado medidas para el sostenimiento del gobierno puertorriqueño y las empresas asociadas con este. Una de estas medidas fue el permitir que que los bonos de deuda de Puerto Rico fueran tributariamente más beneficiosos que las de otros estados o instituciones de los Estados Unidos. Por ejemplo, los intereses de los bonos emitidos por Puerto Rico están exentos de impuestos, además de ser muy superiores a los ofrecidos por otras entidades estadounidenses. Esto ha llevado a que la impresión de bonos se haya convertido en uno de los principales mecanismos, si no el único, para el financiamiento del gobierno y las ineficientes y costosas empresas locales. Así es que el aumento en la deuda puertorriqueña ha ido acompañado por la incapacidad del gobierno y las empresas por generar ingresos que permitan superar o igualar el costo del endeudamiento.

Desde el año 2006, la economía puertorriqueña no presenta un crecimiento económico, el nivel de desempleo es cercano al 15% y más del 40% de la población vive en la pobreza. Igualmente, datos oficiales revelan que la deuda es superior a los 72 billones de dólares o el 102% del producto interno bruto (PIB). De esta deuda, 25 billones de dólares ha sido emitida por empresas o corporaciones públicas.

Muchos políticos locales e incluso otros en el Congreso estadounidense hablan de la necesidad de permitir que el gobierno isleño y sus empresas puedan reestructurar su deuda bajo el concepto de bancarrota. Sin embargo, Puerto Rico, al no ser un estado, no cuenta con esta posibilidad y ha generado que el gobierno se acerque más a dejar de responder los compromisos financieros con sus acreedores.

Un proyecto de ley que permite lo discutido con anterioridad se encuentra estancado en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, lo que ha llevado Puerto Rico a hablar directamente con sus acreedores. Ante la falta de flexibilidad y eficiencia del Congreso estadounidense, los esfuerzos se han concentrado en buscar que los acreedores de la isla perdonen parte de la deuda, se refinancien los intereses sobre la misma y que se de un mayor plazo para pagarla. Como parte de sus declaraciones el Gobernador Alejandro García Padilla recalcó que han sido los puertorriqueños los que han sufrido la consecuencias de una deuda impagable y que por lo tanto es necesario que los acreedores también ayuden a sostener el peso de la misma.

Durante su mandato, el gobierno de García Padilla ha eliminado miles de puestos gubernamentales (70.000 empleos desde 2009) y ha incrementado los impuestos sobre varios servicios básicos, buscando generar mayores ingresos para sostener la deuda. El resultado ha sido que los habitantes de isla han tenido que sobrellevar casi por si solos los costos de la ineficiencia gubernamental, con crecientes niveles de desempleo, pobreza y violencia.

Por otro lado, el mismo gobernador ha discutido que exigirle a Puerto Rico el pago completo de su deuda o imposibilitar la reestructuración de la misma llevaría a la isla a una espiral de la muerte. La imposibilidad de generar un crecimiento económico se ha encontrado con la salida masiva de puertorriqueños hacia los Estados Unidos. Esto por si sólo representa que el gobierno pierde cada vez más personas que pueden trabajar y pagar impuestos, haciendo más insostenible el pago de la deuda y generando mayor presión sobre los pocos habitantes que quedan en la isla.

Si el gobierno puertorriqueño no logra solucionar con sus acreedores en un tiempo cercano, es posible que nos estemos enfrentando a una crisis de deuda como la que actualmente afecta a Grecia, que ha hecho temblar las bases de la Unión Europea. Aunque la cesación de pagos por parte del gobierno puertorriqueño posiblemente no tendrá los alcances del caso griego, no por esto debe dejarse de considerar. Aún más importante es que a pesar de las negativas de los acreedores por renegociar la deuda o del gobierno por adquirir más deuda de los prestamistas, los que continúan siendo afectados son los millones de puertorriqueños que aún continúan viviendo en la isla.

Villas miseria de Argentina figurarán en los mapas

Villas miseria de Argentina figurarán en los mapas

La clave para reactivar la economía local estadounidense: los inmigrantes

La clave para reactivar la economía local estadounidense: los inmigrantes