República Dominicana deportará a inmigrantes haitianos

República Dominicana deportará a inmigrantes haitianos

Iralee Acosta- En junio de 2014, dio inicio un programa de regularización de extranjeros que se hayan instalado en República Dominicana antes de octubre de 2011 y que vivan de manera ilegal en el país. Aquellos inscritos contarían con un plazo justo para presentar todos los documentos que se requieren para obtener un permiso de residencia. Dicho programa concluyó el jueves pasado con cerca de 260.000 inmigrantes registrados, en su mayoría procedentes de Haití, cifra que representa alrededor del 50% de ellos únicamente. Rubén Paulino, director de Migración, informó la semana pasada que agentes migratorios, acompañados por elementos del ejército de República Dominicana, comenzarían desde el jueves a patrullar las calles con alto índice de inmigrantes. De este modo, arrancarán con la detención y expatriación de todos aquellos haitianos que no hayan iniciado el proceso para legalizar su estatus migratorio. Por su parte, el canciller Andrés Navarro y el ministro Ramón Fadul declararon que no habrá deportaciones masivas; aun así, se ha ordenado inspeccionar a todas aquellas personas cuya apariencia física indique que puede tratarse de extranjeros sin permiso legal para residir en el país.

Pese a que decenas de haitianos acudieron durante varios días al Ministerio de Interior e hicieron fila durante más de 24 horas para poder inscribirse en el plan, no todos lo consiguieron. Entre ellos se encuentran miles de ancianos que fueron obligados desde hace décadas, por convenios entre los gobiernos de ambos países, a emigrar a República Dominicana con el fin de trabajar en los cañaverales proporcionando la mano de obra a bajo costo.

De acuerdo con Fadul, el principal impedimento para legalizar a estos haitianos fue la negativa de sus patrones para proporcionarles constancias o comprobantes de trabajo. Además, la mayoría de estos empleados, principalmente los que han residido en el país por muchos años, no cuenta con ningún tipo de identificación, lo cual es indispensable para inscribirse en el programa.

El Plan de Regularización de Extranjeros fue establecido después de que, en 2013, el Tribunal Constitucional ordenara anular la nacionalidad de aquellos dominicanos nacidos entre 1929 y 2007, que fueran hijos de extranjeros residiendo de manera ilegal en el país. Una ley posterior revalidó la ciudadanía de todos los afectados; sin embargo, aún no les han sido entregadas sus actas de nacimiento o documentos de identidad. Aunque se ha contado con el apoyo de grupos dedicados a defender los derechos humanos, estos aseguran que dichos habitantes también corren el riesgo de ser deportados.

En relación a esto, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) exhortó al gobierno de República Dominicana a no desterrar a los afectados nacidos ahí y a tomar en cuenta que, dado que tampoco cuentan con la nacionalidad haitiana, sus derechos humanos podrían verse dañados.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) también ha intervenido. “La ONU pide el respeto del Derecho Internacional y de los principios humanitarios. Ante la eventualidad de un incremento en los casos de deportaciones, solicita una coordinación estrecha entre los gobiernos de República Dominicana y Haití que asegure un proceso organizado y transparente, que pueda ser observado por Naciones Unidas y la comunidad internacional”, manifestó Farhan Haq, portavoz de dicha organización. En respuesta, República Dominicana garantizó que empleará “estándares de debido proceso” para evitar anomalías en sus extradiciones.

A su vez, el primer ministro de Haití, Evans Paul, comunicó que el gobierno de Haití tomará medidas para recibir a los repatriados, comenzando por construir centros de asistencia cerca de la frontera, y agregó que confía en que cada proceso se realice respetando los derechos humanos de estos. Del mismo modo, solicita a todos los haitianos ser solidarios y comprensivos con sus compatriotas, pues su situación será difícil.

Finalmente, es imposible concluir este artículo sin mencionar el impacto que implicarán estas deportaciones para República Dominicana. Los críticos dominicanos señalan que los inmigrantes haitianos representan un alto costo para el país cuando de poder proporcionarles servicios públicos se trata. Sin embargo, son estos mismos individuos quienes han contribuido en gran escala de manera positiva a la economía de la nación.

Dentro de los trabajadores haitianos, 18% se encuentra en el sector agrícola, 29% en el de construcción, 5,4% dentro del comercio, 3,7% en la industria hotelera, entre otras áreas. De acuerdo con el Observatorio del Mercado laboral Dominicano (OMLAD), del Ministerio de Trabajo de República Dominicana, entre 2000 y 2014 la mano de obra haitiana incrementó más de un 440%, mientras que la dominicana aumentó un 35% únicamente.

Todo esto se resume en un solo hecho: una mano de obra más barata por parte de los haitianos. Un informe del Banco Mundial (BM) afirma que los salarios de estos empleados pueden llegar a ser hasta un 40% más bajos que los de los dominicanos, y esto se debe precisamente a su condición migratoria.

¿Acaso no es esta la misma situación que se vive actualmente en otros países? Efectivamente, esta es una historia que se repite constantemente y que, desgraciadamente, muchos nos preguntamos si algún día tendrá solución. Sobran ideas, pero faltan los medios, apoyo y disponibilidad sociales, además de los políticos para implementarlas. Sin embargo, se debe de seguir luchando por demostrar la importancia de las minorías en cada país y que, aun cuando haya divisiones territoriales, todos en este mundo trabajamos con un mismo fin: una mejor calidad de vida.

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