El despertar de América Latina

El despertar de América Latina

Mario Vallejo- Los pueblos de América Latina están comenzando a revelarse ante las injusticias de parte de sus autoridades, y podría ser el inicio de una nueva etapa para el continente. Ciudadanos de Guatemala marchan bajo el inclemente clima para encarar a su gobierno y exigirle respuestas, y en Honduras la oscuridad de la noche ilumina con la marcha de las antorchas. En ambos países el objetivo es el mismo: exigir justicia ante tantos actos criminales que van desde los presidentes hasta lo más bajo de los gabinetes.

El escenario para los presientes Otto Pérez Molina y Juan Orlando Hernández de Guatemala y Honduras respectivamente es extrañamente parecido. En ambos casos ninguno ha sido señalado directamente por actos criminales; sin embargo, se pide su renuncia por la falta de valor a la hora de aplicar las leyes a quien corresponde.

Las protestas en Guatemala se han llevado a cabo desde el mes de abril pidiendo directamente la renuncia de Otto Pérez tras descubrirse una fuerte red de sobornos a varios niveles. El pueblo salió a las calles el 25 de abril de forma masiva para exigir a su presidente que renunciara a su cargo puesto que no daba la talla.

Esto no solo fue una muestra de inconformidad a lo que recientemente había sucedido, sino la gota que rebalsó el vaso por tanta injusticia y corrupción que tiene años azotando Guatemala al igual que el resto del continente. Poco a poco la gente sale a las calles a presionar a las autoridades y cada vez con más razón a señalar a los responsables.

En 2007, la ONU creó la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) para ayudar a esclarecer los hechos y la corrupción en este país, y en mayo de este año llevó a la detención por corrupción y la renuncia del presidente del Instituto de Seguridad Social, Juan de Dios Rodríguez, por un contrato de $1.000.000 destinados a una compañía para el tratamiento de diálisis a pacientes renales. Varios de los pacientes fallecieron debido a la mala calidad del cuidado que recibieron.

Mientras tanto, el pueblo hondureño decidió salir a las calles para pedir justicia por un desfalco similar. El Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSSS) había dirigido más de $200.000.000 a empresas fantasmas y varias personas ligadas al presidente de la república, y a causa de ello murieron cerca de 3.000 personas que no recibieron la ayuda adecuada.

Parte de ese dinero fue otorgado a una modelo en Chile con la que el director del IHSS, Mario Zelaya, mantenía un romance, comprándole varias propiedades dentro y fuera de Honduras. En Chile se está llevando a cabo el juicio a Natalia Ciuffardi, la conocida “modelo chilena”. De ser encontrada culpable por los cargos será extraditada a Honduras. Este caso también llevó a la salida del fiscal que manejaba el caso, pues prefirió salir del país para proteger a su familia, dejando detrás a un país ya despierto ante tanta crueldad.

Así mismo, se ha descubierto que parte del mismo dinero ayudó a financiar las campañas políticas de algunos candidatos, entre ellos el actual presidente y el candidato, y designado presidencial, Ricardo Álvarez. Para los responsables se pide la cárcel, además de la renuncia del Juan Orlando Hernández, quien sabía sobre este escándalo aun desde antes de iniciar su mandato. Esto lo confirmó el ex presidente Porfirio Lobo Sosa, quien también lo supo puesto que fue durante su gobierno.

Además, recientemente se dio a conocer que una empresa ligada a la diputada Lena Gutiérrez distribuía medicamentos hechos a base de harina y otros polvos que fueron vendidos al IHSS por precios descomunales y que fueron la causa directa de la muerte de muchas personas que los tomaron. El jueves se hizo oficial el requerimiento fiscal contra Gutiérrez y otros familiares y asociados.

Aún están muy lejos de terminar estos asuntos tanto en Guatemala como en Honduras, pero lo más importante de todo lo sucedido es el despertar de los pueblos ante la injusticia y la petición por que se castigue a quienes por mucho tiempo los han dañado. Países como México, Chile y Argentina recientemente también han tenido el valor de encarar a sus autoridades y pedirles el cese a la violencia, la corrupción institucional o los asesinatos.

Sin importar qué se exija, el fin será el mismo: buscar el bien común. Cuando el pueblo se da cuenta de su poder es capaz incluso de derrocar gobiernos, tal como sucedió en Egipto con Hosni Mubarak. Irónicamente, como dijo el presidente Juan Orlando Hernández de Honduras, se hará “lo que se tenga que hacer para combatir la delincuencia”.

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