El nivel de asesinatos en El Salvador llega a números más altos este año desde la Guerra Civil

El nivel de asesinatos en El Salvador llega a números más altos este año desde la Guerra Civil

Luis Germán Sánchez- El Salvador, un hermoso país de la América Central adornado con flores y volcanes, productor de uno de los mejores cafés del mundo, pequeño en extensión pero grande de corazón, se encuentra enfrentando los desafíos de hoy para un futuro próspero y en paz. Según cifras aproximadas de la Organización de Estados Americanos (OEA), durante la guerra civil (1980­-1992) se produjeron alrededor de 75.000 muertes, cifra que podría aumentar si se incluyese una larga lista de desaparecidos, de los cuales no ha habido señal hasta el día de hoy.

Con la firma de los acuerdos de paz el 16 de enero de 1992 en México, el país entró en un período de reconciliación y calma que redundó en una baja significativa de las estadísticas de muerte.

Para la segunda década del siglo veintiuno, se dan en El Salvador notorios avances en casi todos los órdenes (político, social, económico etc.), así como la inserción del país en organizaciones tanto multilaterales como regionales; sin embargo y pese a ello, hay un índice que ha venido creciendo y es preocupante, incluso para la región: el aumento en la tasa de homicidios.

Se pueden aducir muchas causas al constante incremento de la tasa de homicidios en El Salvador, porque la dinámica sociológica y sus correlaciones así lo imponen; sin embargo existen cuatro pilares fundamentales que hacen aumentar este índice:

Herencia de la guerra civil: Sanar las heridas de una guerra toma su tiempo. Los daños sicológicos de las víctimas, una economía estancada, una infraestructura reducida y muchas armas en manos equivocadas, tienen que evidenciar algún efecto; este no siempre será un crimen, pero su probabilidad es alta.

La pobreza: Una población pobre en su mayoría, tiene restringido el acceso a las cosas que, paradójicamente, les pueden sacar de allí como educación, empleo de calidad, servicios de salud, recreación y hasta la alimentación; estas carencias se ligan directamente a la deserción escolar, subempleo y delincuencia.

Justicia frágil: Una justicia frágil es sinónimo de impunidad, de soborno, de politización y de parcialidad entre otros males. Cuando este es el modelo de “justicia”, las personas se creen obligadas a aplicarla por mano propia.

Corrupción: Esa puerta que se deja cerrada a propósito para no ver lo que se debe; así es la corrupción. Ella es la causante del descontento popular, de la desinstitucionalización, de las violaciones a la soberanía por parte del narcotráfico y de otras dolencias que sumen a la sociedad en la desconfianza hacia sus líderes.

La siguiente tabla muestra un consolidado del sexenio 2005-­2010 de las personas detenidas según la clase de delito; nótese el aumento en el rubro de homicidios frente a otros ilícitos. (Fuente: Dirección General de Centros Penales.)

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Estas alarmantes cifras han encaminado a los gobiernos a trazar y sostener políticas de Estado a corto, mediano y largo plazo, eficientes, incluyentes pero sobre todo efectivas; a las que sumando la participación de la sociedad civil y las fuerzas vivas salvadoreñas están dando los primeros frutos en la reducción de homicidios y la creación de una sociedad más justa.

Gracias a La Licenciada Virginia Guardado, encargada de prensa de la Embajada Salvadoreña en Washington D.C, logramos entrevistar al Señor Embajador de La República de El Salvador Licenciado Francisco Altschul, aquí sus respuestas:

¿Que está haciendo EL SALVADOR para enfrentar y reducir el fenómeno de los homicidios?

Embajador Altschul:Desde enero de este año, el gobierno de El Salvador ha implementado una estrategia integral para combatir la criminalidad, en particular la violencia de las pandillas; la cual contiene medidas destinadas a mejorar la capacidad de controlar y perseguir las actividades delictivas, facilitar la rehabilitación y reinserción de los pandilleros, extensión de los programas de prevención de violencia, asistencia y protección a las víctimas, y fortalecimiento de la coordinación con el sistema judicial. Muchas de estas medidas son parte del Plan "El Salvador Seguro", elaborado por el Consejo Nacional de Seguridad, una entidad conformada por instituciones gubernamentales, iglesias, medios de comunicación, el sector privado, grupos de derechos humanos, partidos políticos, universidades, civiles sociedad y representantes de la comunidad internacional.

¿Qué efectos inmediatos muestran las acciones tomadas, para la reducción de esta estadística (alta tasa de homicidios)?

Embajador Altschul:Como resultado de las acciones implementadas se han establecido 57 bases de policía comunitaria que cubren más del 75% del territorio nacional. El modelo de Policía Comunitaria está articulado con la puesta en marcha de unidades especializadas que trabajan bajo el mando del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, compuestas por cerca de 1.800 miembros de la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada, los cuales operan en los 50 municipios con más altos índices de criminalidad. Estas unidades operan bajo el mando de la Policía Nacional Civil, teniendo a las unidades militares como acompañamiento en sus labores.

Al mismo tiempo, se realizó la transferencia de 2.500 reclusos a cárceles de máxima seguridad, incluyendo 60 miembros de la dirección de las principales pandillas. Esta medida pretende interrumpir permanentemente las líneas de comunicación y coordinación entre los grupos criminales y romper las estructuras de mando y la transmisión de órdenes criminales originadas en las prisiones.

Mientras, en los centros penitenciarios el gobierno está implementando un programa que ofrece oportunidades reales a los reclusos en fase de confianza, para que puedan aprender oficios que faciliten su reinserción y los integra en trabajos con la comunidad. Hasta la fecha más de 8.600 prisioneros han sido beneficiarios de este modelo.

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