Corredor seco de América Central al borde de la crisis alimentaria y la sequía

Corredor seco de América Central al borde de la crisis alimentaria y la sequía

Iralee Acosta- Una fuerte sequía amenaza con atacar desde el sur de México hasta el norte de Panamá, especialmente la franja denominada “corredor seco”, la cual pasa por varios países de Centroamérica donde la sed se hace presente. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) asegura que por lo menos dos millones y medio de personas están en riesgo de perder su cosecha este verano, gracias a la sequía que lleva ya alrededor de dos años. Asimismo, la temporada de huracanes podría agudizar el problema no solo en cuanto a la escasez de agua y pérdida de cultivos, sino que también por aumentar la crisis de seguridad alimentaria que se vive en América Central. En 2014, Honduras se ubicó como el país más afectado por el cambio climático en las últimas dos décadas, mientras que Guatemala y Nicaragua estuvieron entre los primeros diez. En las zonas situadas en el corredor seco, se registraron entre el 70% y 100% de pérdidas en la producción de maíz y frijol. De acuerdo con el PMA, en 2015 la sequía perjudicará a estos mismos países, quienes se han declarado ya en estado de emergencia en varias de sus zonas rurales.

En conjunto con todo lo anterior, es fácil deducir que la problemática no se detiene ahí, sino que también afecta la nutrición de cada país. Miguel Barreto, director regional del PMA en América Latina y el Caribe, enfatiza la desigualdad que se presenta en cuanto al acceso a alimentos en los países centroamericanos, en comparación con otras naciones, y la importancia de que cada gobierno desarrolle e implemente políticas de nutrición. Subrayaba, a su vez, que Haití y Bolivia son los países más desamparados y lo lamentable que resulta que los donadores más generosos centren su atención en otros problemas y regiones. No obstante, varios han destacado que en América Latina no existe un problema de desnutrición o malnutrición, sino de subnutrición. Esto quiere decir que la región no carece de alimento y nutrientes de calidad, pero sí de la ingesta indispensable de éstos.

A pesar de esta situación sombría, un documento elaborado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), por el FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola) y por el PMA (Programa Mundial de Alimentos), las tres instituciones de la ONU especializadas en esta temática, asegura que América Latina ha combatido la malnutrición y subnutrición de manera considerable, reduciéndolas aproximadamente de un 50 por ciento en los últimos 25 años (del 14,7 por ciento de la población afectada por el hambre en 1990-92 al 5,5 por ciento en el 2014). De este modo, dicha región se ha convertido en la primera en el mundo en alcanzar la meta relativa a la reducción del hambre establecida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.

La FAO atribuye estos avances a la iniciativa llamada América Latina y el Caribe sin Hambre, firmada por estos países en 2005. Sin embargo, mientras México y Panamá forman parte de los 17 países latinoamericanos que han cumplido la meta, El Salvador sigue manteniendo uno de los índices más altos de subnutrición. La cifra de salvadoreños afectados no ha disminuido en los últimos diez años, por lo que sería éste el único país que todavía no logra progresar en medio de esta crisis.

A la iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre se han sumado múltiples convenios que trabajan para alcanzar la misma meta. La cumbre política de esta lucha que se ha presentado en los últimos 20 años es la adopción del Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre por parte del CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) en enero de este año, fijando el año 2025 como fecha límite para erradicar el hambre. “El Plan CELAC representa un compromiso único en su tipo y puede ser uno de los factores que determinen que la actual generación sea la última en convivir con el hambre,” explicó Raúl Benítez, Representante Regional de la ONU para la Alimentación y la Agricultura.

Finalmente, queda claro que no existe una solución única o ideal para terminar con la crisis alimentaria; sin embargo, existen varios factores clave para mejorarla. En primer lugar, se necesita un mayor desarrollo de la producción agrícola, que reduce de manera significativa la pobreza y el hambre. En segundo lugar, hay que implementar programas alimenticios por parte del gobierno e instituciones dedicadas a ello. Por último, la solidaridad es crucial. Como sociedad, no podemos seguir indiferentes ante los problemas que aquejan y afectan a nuestro vecino. Debemos de involucrarnos más en éstos y cooperar. Si bien la asistencia económica es muy necesaria, no es este el único modo de contribuir a la causa. Se requieren también mentes que aporten ideas y remedios factibles; manos que ayuden a empacar alimentos y a hacerlos llegar hasta las zonas necesitadas; y seres humanos que hagan saber que se interesan realmente por lo que sucede en su entorno, y que se comprometen a luchar y trabajar en conjunto para tener un mundo mejor.

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