Deepwater Horizon y sus prolongadas secuelas

Deepwater Horizon y sus prolongadas secuelas

Iralee Acosta- En abril de 2010, explotó en el Golfo de México el pozo Macondo, perteneciente a BP (British Petroleum). Para esta petrolera británica operaba, a su vez, la plataforma petrolífera Deepwater Horizon de Transocean, la cual se desplomó a raíz de la detonación. Como resultado de este suceso, murieron 11 personas y se reportaron 17 más heridas. Hoy, a más de cinco años del mayor derrame petrolero en la historia de Estados Unidos, sigue siendo difícil determinar con exactitud sus secuelas tanto económicas como ambientales. Un estudio, publicado este miércoles, 20 de mayo por la revista científica PLOS ONE, sugiere que el índice de mortandad del delfín nariz de botella en el Golfo de México ha ido en aumento desde que se ocasionó el derrame. La investigación, llevada a cabo por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) como parte de la evaluación oficial de los daños, basa su teoría en que los delfines que se han encontrado muertos desde entonces presentan lesiones pulmonares y en las glándulas suprarrenales, resultado de la exposición a las sustancias contenidas en los hidrocarburos derramados.

En los siete años anteriores al derrame, se registró un promedio de 63 delfines muertos por año, cifra que pasó a promediar más de 200 por año desde entonces. Esta es la mayor cifra de mortalidad registrada en la historia del Golfo de México, así como la más prolongada. Sin embargo, BP rechaza que el resultado arrojado por el estudio publicado en PLOS ONE sea acertado. De acuerdo a la petrolera británica, no existe algún estudio previo a los realizados después del derrame que pueda corroborar que, efectivamente, éste haya sido el causante de las enfermedades adquiridas últimamente por los delfines y, por ende, de su muerte.

Además, el derrame de Deepwater Horizon ha afectado la economía de varios grupos. En semanas pasadas, BP finalmente indemnizó a sus dos contratistas: Transocean y Halliburton (el contratista cementero). De este modo, quedaron cerradas ya todas las demandas de estas últimas hacia la petrolera británica. Sin embargo, aún no han sido determinados por los jueces los daños totales económicos a negocios y gobiernos locales que BP debe pagar. Además se agrega una cuantiosa multa por contaminación, basada en lo que es conocido en Estados Unidos por “Clean Water Act”, la ley que regula la contaminación del agua.

Por su parte, la página oficial de Deepwater Horizon ha hecho públicas sus estadísticas de los daños de propiedad y económicos causados por el derrame petrolero, así como del número de reclamos e indemnizaciones hechos hasta el momento. Del mismo modo, se ha indicado que cualquier persona o negocio que se haya visto afectado y no haya hecho reclamo alguno, tiene hasta el 8 de junio del presente año para realizarlo.

Muchos temían que el turismo pudiera verse dañado en las costas del Golfo de México luego de la explosión. BP había comenzado a invertir millones de dólares en publicidad para atraer turismo hacia los estados de Alabama, Florida, Luisiana y Mississippi desde el año 2009, y continuó haciéndolo después de lo ocurrido. Sin embargo, al ver las costas vestidas de negro, así como animales bañados en petróleo, los habitantes de las regiones costeras (especialmente aquellos que se dedicaban al comercio) entraron en pánico. Afortunadamente, este temor ha quedado atrás al ver que el turismo, lejos de decaer, sigue creciendo, dejando claro que esta área económica no fue una de las afectadas.

Si de efectos se trata, debemos mencionar que Deepwater Horizon ha traído consigo también grandes proyectos, no sólo en Estados Unidos, sino en países vecinos como México. A raíz del accidente, surgió en México la propuesta de un proyecto que permitiera conocer y entender más a fondo lo que sucede en el Golfo de México. De esta manera, en caso ocurrir derrames de hidrocarburos a gran escala en este lugar, el país contaría con las herramientas de observación, desarrollo tecnológico y modelos numéricos que permitieran implantar planes de contingencia y acciones de mitigación, así como los pormenores necesarios para evaluar su impacto ambiental. De este modo, a su vez, las autoridades podrían tomar las decisiones pertinentes.

Comenta el doctor Juan Carlos Heguera, investigador del CICESE (Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada) y responsable técnico del megaproyecto que, luego de que explotara la plataforma Deepwater Horizon, se dieron cuenta de que no conocían realmente lo que sucedía en el Golfo de México con exactitud. Incluso, aún desconocen a dónde fue a parar 25 por ciento del petróleo derramado. Hoy, en el año 2015, el megaproyecto “Plataformas de observación oceanográfica, línea base, modelos de simulación y escenarios de la capacidad natural de respuesta ante derrames de gran escala en el Golfo de México” es un hecho. Considerado lo que será la oceanografía del siglo XXI, está siendo llevado a cabo por el CICESE y financiado por el CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) y la Secretaría de Energía en México.

Por último, Deepwater Horizon inspiró la grabación de la película que llevará el mismo nombre. Esta será estelarizada por Kate Hudson y Mark Wahlberg y saldrá a la pantalla grande en septiembre del próximo año. Puesto que está basada en el peor desastre medioambiental de la historia de Estados Unidos, tiene previsto traer ganancias millonarias. Estará por verse si esta renovación de conciencia nacional ayuda a prevenir semejantes desastres en el futuro.

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