Parejas homosexuales en América Latina y su lucha

Parejas homosexuales en América Latina y su lucha

Iralee Acosta- Los derechos de las parejas homosexuales, a lo largo del mundo, aumentan conforme pasa el tiempo. Sin embargo, aún en estos tiempos, dicho tema sigue siendo un tabú para muchas personas. Mientras que las personas homosexuales luchan por obtener la igualdad en todos los aspectos, hay quienes siguen insistiendo que su preferencia es inmoral y/o errónea, normalmente por razones religiosas. Uno de los privilegios más buscados por las parejas del mismo sexo, es el derecho al matrimonio: una unión legal, en la que dicha pareja tenga los mismos derechos que cualquier otra pareja heterosexual (como ser parte del seguro médico de su cónyuge, por ejemplo). Algunos países latinoamericanos como Brasil, Uruguay y Argentina, han establecido que el matrimonio entre parejas del mismo sexo sea completamente legal en todo el país, y que dichas parejas obtengan los mismos derechos que un matrimonio heterosexual. Sin embargo, algunos países, considerados libres en su totalidad, como Estados Unidos y México, aprueban el matrimonio gay solamente en algunos de sus estados, una clara muestra de lo difícil que es, para muchos, tratar el tema de la homosexualidad como algo completamente normal.

Existen otros países como Chile, Colombia y Ecuador, quienes han permitido que exista la unión de parejas homosexuales, pero añadiendo cláusulas que limitan algunos de sus derechos. Esto quiere decir que les otorgan derechos similares (mas no iguales) a los de un matrimonio heterosexual. Por otra parte, América Latina sigue contando con países, como Belice, que desaprueban la unión gay en su totalidad, por lo que ésta se castiga con cárcel. Asimismo, algunas islas caribeñas, como Jamaica y las pertenecientes a las Antillas Menores, envían a prisión a aquellas personas del mismo sexo que “tienen la osadía” de unir sus vidas.

Así como en América sucede en los demás continentes; mientras que unos reprimen, otros liberan. En Irlanda, por ejemplo, este fin de semana se sometió a votación una ley que aprueba el matrimonio entre parejas homosexuales, y los votos resultaron abrumadoramente a favor: 1.201.607 de acuerdo comparado con 734.300 en contra, según Ríona Ní Fhlanghaile, una funcionaria de las elecciones. Como símbolo de esperanza, este evento ha alegrado a muchos; mientras que fomenta el desacuerdo de otros.

¿Quién tiene razón en cuanto a este tema? ¿Quienes consideran que los homosexuales no deberían de tener los mismos derechos que los heterosexuales, pues ven la homosexualidad como un acto de libertinaje? ¿Quienes luchan día a día por la igualdad, la aceptación y/o, mínimo, la tolerancia? Para los segundos, la homosexualidad no es una elección, sino un designio de la naturaleza y/o Dios, una tendencia con la que se nace, al igual que nacen los heterosexuales (sintiéndose atraídos por personas del sexo opuesto). Este ha sido y seguirá siendo un tema muy controvertido y de opiniones muy subjetivas. Cada persona cuenta con sus propios valores, costumbres, manera de pensar y de actuar. Por lo tanto, se considera que la tolerancia es el mejor método para neutralizar las cosas y, de este modo, poder vivir y convivir en armonía como una sociedad integrada, más que por personas con diferentes estilos de vida, por seres humanos, simplemente.

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