Tarjetas de crédito del gobierno pagan por prostíbulos, casinos y sitios de pornografía

Tarjetas de crédito del gobierno pagan por prostíbulos, casinos y sitios de pornografía

David Guzmán Fonseca- El 5 de octubre de 2012, el Presidente Barack Obama firmó la ley por medio de la cual se busca prevenir y desalentar el mal uso de las tarjetas de crédito que son proveídas y pagadas por los Departamentos que hacen parte de la rama ejecutiva del gobierno de los Estados Unidos. Estas tarjetas son proporcionadas por los Departamentos a sus empleados para cubrir gastos de servicios, implementos de oficina y construcción relacionados con el cumplimiento de sus funciones, así como en los viajes oficiales. Sin embargo, aunque en un principio con estos mecanismos se buscaba generar mucha más eficiencia en el desarrollo y desempeño del trabajo de las instituciones gubernamentales, se han generado consecuencias inesperadas y lamentables. Esta ley surgió entre otras múltiples razones como resultado del estudio de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de los Estados Unidos (U.S Government Accountability Office) que encontró en el 2008 que alrededor de un 41 por ciento de las compras inferiores a $2.500 dólares hechas con este tipo de tarjetas, no estaban autorizadas o no había pruebas que los bienes y servicios hubiesen sido proveídos. Cuando se analizaba para compras mayores a $2.500 dólares, este porcentaje aumentaba a 48 por ciento.

Un ejemplo de esto son los resultados encontrados en una auditoría de los gastos del Departamento del Tesoro y en particular del Servicio de Impuestos Internos (Internal Revenue Service‐IRS). Ésta encontró que entre el año fiscal del 2010 al 2011, hubo varias instancias en las que existió un uso indebido de los recursos de los contribuyentes. Un caso que llama la atención es el de la compra de cerca de $4.000 dólares en máquinas de palomitas de maíz, muñecos inflables, rompecabezas y otro tipo de juguetes con recursos del gobierno. Igualmente, la auditoría habla de un caso en el que se organizó una conferencia en la capital estadounidense en la que se gastó cerca de $140 dólares por persona en una cena y otros $100 dólares por persona en un almuerzo, ambas sumas superando en 4 veces el monto aprobado a gastar por comida bajo las reglamentaciones del gobierno federal. Además, informes anteriores encuentran que tales tarjetas eran utilizadas para pagar subscripciones a sitios de pornografía y de citas por internet.

Como parte de estos esfuerzos posteriores a la ley del 2012, la Oficina del Inspector General del Departamento de Transporte de los Estados Unidos ha seguido los gastos relacionados con tarjetas de viajes y en tarjetas de crédito pagadas por el gobierno estadounidense. De acuerdo con una auditoría publicada por esta oficina en septiembre de 2014, se encontró que hubo múltiples casos en los que se sobreutilizaron los recursos del gobierno. Según los cálculos de la auditoría para el año fiscal del 2012, en gastos no autorizados por estas tarjetas y en avances en efectivo obtenidos de estas, se incurrieron en pagos no autorizados de $2,3 millones de dólares. La auditoría encontró casos en los que se hicieron avances en efectivo y gastos con tarjetas de viaje cuando miembros del Departamento no se encontraban en viajes oficiales y por el contrario estaban en casinos, autódromos o resorts.

Igualmente, cuando otra auditoría del mismo Departamento estudió los cargos en tarjetas para gastos de oficina entre octubre de 2009 y marzo de 2011, encontró que de los $277 millones de dólares utilizados a través de este método, alrededor de $58 millones de dólares no fueron gastados cumpliendo los reglamentos para este tipo de compras. Esto quiere decir, que alrededor del 21 por ciento de los gastos realizados por el Departamento del Transporte por medio de este tipo de mecanismo no fueron hechos cumpliendo las leyes que intentan promover la transparencia y disminuir la corrupción.

Por su lado, una auditoría del Departamento del Trabajo entre julio de 2011 y marzo de 2013, en particular del programa Job Corps (que provee recursos y educación para ciertos estudiantes), encontró que en 98 de los 125 centros de estos programas en el país se habían mal usado las tarjetas proveídas por el gobierno. De acuerdo con estimaciones de la auditoría, $250.000 dólares fueron utilizados para beneficio personal por estudiantes y miembros del programa, calculando que $4,2 millones de dólares fueron utilizados en costos no soportados y cuestionables en viajes. Tan sólo en la oficina del programa en Miami en el Estado de la Florida, hubo gastos no autorizados cercanos a los $100.000 dólares en productos de belleza, citas a estilistas, compra de ropa y pago de servicios de celular.

Lamentablemente esta tendencia no parece desaparecer al estudiar casos muchos más recientes. Un informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado de los Estados Unidos, a ser publicado en pocos días deja en claro que las actividades mencionadas y encontradas en los Departamentos del Tesoro, Transporte y Trabajo no son casos aislados. Por el contrario, alguna de la información revelada a los medios muestra que dentro de los gastos realizados por este Departamento a través de tarjetas de viaje y tarjetas para compra de bienes y servicios, se han incluido gastos en casinos, prostíbulos y pagos a acompañantes.

Si bien es cierto que estos casos son pocos y su cuantía es baja cuando se toma en consideración el total de fondos con los que cuenta el gobierno, esto no deja de lado que son un desperdicio y robo del dinero de los contribuyentes. Como hemos visto, estos escándalos no son aislados y por el contrario requieren un mayor control y escrutinio del público.

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