¿Qué sucedió y qué quedó de la pasada Cumbre de las Américas?

¿Qué sucedió y qué quedó de la pasada Cumbre de las Américas?

David Guzmán Fonseca- La Cumbre de las Américas es una reunión de los Jefes de Estado y de Gobierno de los países del hemisferio, en la que se discuten temas políticos y se busca crear una agenda común sobre las acciones que se deben tomar a nivel regional para resolver los desafíos que enfrentan los países de la región. La reunión tuvo lugar en la Ciudad de Panamá el 10 y 11 de abril de 2015 y sin dudas uno de los puntos más importantes fue el retorno de Cuba a la Cumbre después de varias décadas. En reuniones anteriores, varios países habían declarado que no asistirían a la Cumbre en Panamá si no lo hacía Cuba. Igualmente esta reunión se consolidó como una en las que el discurso antiamericano, aunque presente, se mostró de una forma menos fuerte. Lo anterior pudo deberse a múltiples factores como son el acercamiento del gobierno estadounidense con el cubano, la ausencia de uno de los miembros más radicales de la izquierda latinoamericana (el presidente Hugo Chávez) y el debilitamiento económico de gran parte de los países de la región que ven de nuevo en Estados Unidos a un importante socio comercial. La reunión entre el presidente cubano Raúl Castro y el presidente estadounidense Barack Obama, marcó la primera reunión entre dos presidentes de ambos países en más de 50 años. El encuentro fue marcado por un clima poco tenso entre ambos mandatarios, en el que el presidente cubano halagó al estadounidense por su honestidad y lo eximió de culpas por las tensiones históricas existentes entre ambas naciones. Por su lado, su contraparte estadounidense manifestó que el hecho de que Cuba y los Estados Unidos participen en esta Cumbre, marca un punto de inflexión en las relaciones entre ambos países y la región, así como abre el paso para unas relaciones multilaterales que abandonan los vestigios de las luchas anticomunistas del siglo XX. Igualmente, aunque las críticas a los Estados Unidos no faltaron por parte de los aliados de Venezuela como lo son Ecuador, Bolivia y Argentina, ninguno de los mandatarios de la región mostró desaprobación del acercamiento entre este país y Cuba.

Sin embargo, aunque viejas disputas comienzan a desaparecer, otros nuevos dramas políticos no dejan de consolidarse. Uno de los protagonistas principales es el presidente venezolano Nicolás Maduro, quién manifestó su molestia con el gobierno estadounidense y las sanciones impuestas a algunos de los miembros de su gobierno, por violaciones a derechos humanos cometidas en contra de manifestantes que protestaban en desacuerdo al gobierno. En la declaración final de la Cumbre el presidente venezolano buscó que se incluyeran varios párrafos en los que se condenara la injerencia del gobierno estadounidense en la situación interna venezolana, la cual definió como “medidas unilaterales coercitivas.” Aun así, tal vez como resultado de la ausencia del presidente venezolano Hugo Chávez y la reducción del poder político y económico de Venezuela en la región, dichos párrafos no fueron incluidos en el texto final, al no contar con un apoyo mayoritario de los líderes del continente americano —prueba de un ambiente político mucho menos radicalizado—.

Por su parte, a la fecha de hoy 31 ex presidentes de la región han firmado lo que se conoce como la “Declaración de Panamá”. Este documento presentado el día anterior al inicio de la Cumbre de las Américas, denuncia la violación a la democracia por parte del gobierno venezolano, en cabeza del presidente Nicolás Maduro. Adicionalmente, en este documento los ex mandatarios exigen que se liberen a los presos políticos en poder de las fuerzas del gobierno de Maduro.

Por otro lado, uno de los rasgos más importantes de la Cumbre fue no sólo el generalizado apaciguamiento de las críticas a los Estados Unidos, sino el diálogo abierto y pragmático entre los países de la región. Miembros de varios países de Centroamérica y el Caribe sostuvieron reuniones con la representación de los Estados Unidos en búsqueda de soluciones a los problemas energéticos que enfrentan. Debido a la crisis económica por la que pasa Venezuela, éste se ha visto obligado a disminuir los subsidios energéticos que brindaba a estos países y por eso han tenido que acudir a los Estados Unidos para ayuda. Así mismo, ante la caída de los precios internacionales de las materias primas, que son el principal sustento de las exportaciones latinoamericanas, así como la disminución del crecimiento económico de China, los países del hemisferio han comenzado a observar a los Estados Unidos como una solución a sus crecientes problemas en términos económicos.

Sin duda alguna, uno de los principales acontecimientos de la pasada Cumbre de las Américas fue el acercamiento de Cuba con los Estados Unidos, pero este acercamiento con el gigante económico del Norte fue algo generalizado entre los países de las Américas. Ya sea por la ausencia de uno de los detractores más acérrimos de los Estados Unidos, por la política extranjera más conciliadora del gobierno Obama o por las necesidades económicas por las que comienza a pasar la región, la Cumbre de este año estuvo menos caracterizado por drama y mucho más por pragmatismo. Aún así, Venezuela y sus países aliados aún continúan tratando de imponer el guión de siempre, aunque esto implique seguir negando, olvidando o ignorando las graves situaciones internas por las que pasan cada una de estas naciones.

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