Deportaciones masivas de inmigrantes no autorizados: el caso del Pastor Max Villatoro y de otros millones que no tienen nombre

Deportaciones masivas de inmigrantes no autorizados: el caso del Pastor Max Villatoro y de otros millones que no tienen nombre

David Guzmán Fonseca- Sin lugar a dudas, una de las discusiones más importantes que se tienen en la actualidad política estadounidense es la que se refiere al problema migratorio. Ambos bandos del espectro político se debaten entre los que consideran la expulsión de los millones de inmigrantes no autorizados hasta los que creen en la creación de un proceso que permita legalizar a todos los inmigrantes en el país. Sin embargo, aunque la discusión política en el Congreso estadounidense ha quedado estancada entre discusiones partidistas, una de las políticas de gobierno que ha tomado más fuerza ha sido la deportación masiva de miles de inmigrantes no autorizados. De acuerdo con datos del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, entre el año 2000 y 2013 se han removido o devuelto cerca de 16 millones de inmigrantes no autorizados, de los cuales alrededor de 2 millones han sido expulsados durante los primeros cinco años del mandato del presidente Barack Obama (2009 a 2013). Esto demuestra que aunque el partido demócrata tiene un discurso mucho más conciliador frente al tema migratorio, la política de deportación masiva de inmigrantes no autorizados parece ser un tema común en ambos partidos.

Un claro ejemplo de las medidas severas realizadas bajo la administración actual es la reciente operación “Cross Check”, llevada a cabo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en ingles) entre el 1 de marzo y 5 de marzo de 2015, y en la que se removieron 2.059 inmigrantes no autorizados. Sin embargo, debe esclarecerse que de acuerdo con nuevos lineamientos impuestos por ICE a finales del año pasado, se ha dado un enfoque a la deportación de inmigrantes no autorizados con cargos criminales o que puedan ser considerados como amenazas a la seguridad nacional. De acuerdo con esto, en un comunicado de la misma agencia se hace hincapié en que todos los capturados en la operación eran criminales y que constituían un riesgo para la seguridad pública. Pero muchas dudas y reclamos han surgido frente al peligro que algunas de las personas que fueron capturadas representaban para la comunidad.

Uno de los casos que más controversia ha generado es el del pastor menonita Max Villatoro, originario de Honduras, quien predicaba en la Iglesia Torre Fuerte de Iowa City, en el estado de Iowa. De acuerdo con un informe del Comité Central Menonita de los Estados Unidos, el pastor Villatoro no representa ningún tipo de peligro para la comunidad y por el contrario se había convertido en un pilar de la suya. El Comité argumenta que a pesar de que el pastor fue encontrado culpable de manejar bajo la influencia en 1998 y luego por haber falsificado documentos para la obtención de una tarjeta de identificación en 1999, en la actualidad el padre de cuatro menores estadounidenses no representa una amenaza para la seguridad. Así mismo, el informe asegura que ICE no está siguiendo los lineamientos sobre prioridad para deportación y por el contrario se han enfocado en expulsar a inmigrantes no autorizados que han cometido delitos menores hace muchos años. El informe afirma que de las 2.059 personas capturadas, 960 tenían ofensas menores y 476 habían cometido ofensas migratorias. El Comité afirma que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas debió de haber utilizado su poder discrecional para dejar que personas como el pastor pudieran permanecer en el país y por el contrario enfocarse en otros inmigrantes que en verdad representan un peligro.

Si bien es cierto que el informe publicado deja en claro los problemas que ICE tiene al enfocar sus esfuerzos en política migratoria, también revela la necesidad de solucionar los vacíos jurídicos que se generaron al poner en pause las Acciones Ejecutivas en materia migratoria del Presidente Obama. Más aún demuestra la clara necesidad de una reforma al sistema migratorio estadounidense, el cual no responde a las necesidades actuales y resultantes de los flujos no autorizados de inmigrantes hacia los Estados Unidos.

Por otro lado, aunque el caso del pastor Villatoro parece manifestarse como una muestra de la injusticia del sistema, partiendo de este caso se deben generar dos tipos de discusiones. La primera tiene que ver con el trato que se debe dar a inmigrantes no autorizados que han cometido delitos en el pasado y que por ende han puesto una mancha en su record criminal. Es probable que en caso que se dé una reforma migratoria, a aquellos que han cometido delitos en el pasado se les impongan aún más trabas que aquellos que no los han cometido o incluso que se les imposibilite legalizarse.

El segundo debate tiene que ver con la importancia misma que se le ha dado al caso del pastor Villatoro y que no se le ha dado a los millones de otros inmigrantes que han sido deportados y que posiblemente tienen un record similar o mejor al del pastor. Es interesante que los medios sólo se han enfocado en este caso por que el deportado es un pastor, pero muchas veces no siguen los casos de inmigrantes que trabajan en labores del campo, construcción o servicios. Sin lugar a dudas es lamentable que el pastor Villatoro haya sido separado de su familia y deportado a su país natal, pero son aún más lamentables los casos de millones de deportados que no tienen nombre y que han sido ignorados y olvidados por los medios.

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