Boko Haram: la radicalización islamista en África

Boko Haram: la radicalización islamista en África

David Guzmán Fonseca- Mucho se escucha en los medios sobre el conflicto en el Medio Oriente y las luchas en el Mundo Árabe, pero una violencia de la que no se habla mucho y de la que poco entendemos es la que actualmente ocurre en el Oeste de África, en particular en los estados de Nigeria, Chad, Camerún y Níger. Actualmente estas naciones enfrentan la presencia y ataques del grupo islamista Boko Haram. Muchos recuerdan el secuestro de cerca de 270 niñas en Nigeria en abril de 2014, las cuales fueron separadas de sus familias, convertidas en esclavas sexuales y en algunos casos fueron forzadas a casarse con militantes del grupo. Sin embargo, no es mucho lo que se ha hablado sobre el grupo desde entonces y tal vez muchos aún nos preguntamos quiénes son y qué objetivos tienen. Para empezar, el nombre de esta agrupación terrorista podría traducirse como “La Educación Occidental es Prohibida” o como “La Influencia Occidental es un Pecado”, proviniendo del arraigado resentimiento que el grupo tiene hacia la educación secular y en inglés impartida en Nigeria. De acuerdo con el centro de investigación estadounidense Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations), Boko Haram fue creado en el año 2002 en el estado de Borno, al noreste de Nigeria, por el clérigo islamista Mohammed Yusuf, con la intención de formar un estado islámico en Nigeria en el cual se aplicaran las leyes sharias o islámicas y en el que la educación fuera basada en los designios musulmanes ortodoxos. Estas leyes representan una serie de códigos de conducta que rigen todos y cada uno de los detalles de la vida de aquellos cobijados ante esta ley, desde cuestiones morales hasta la regulación de actividades financieras y de contratos.

Sin embargo, fue sólo hasta el 2009 que Boko Haram se enfocó en remover y transformar el gobierno de forma violenta. Fue en este año cuando el grupo reaccionó frente a leyes impuestas por el gobierno central de Nigeria que les exigía el uso de un casco cuando utilizasen motocicletas. De acuerdo con la organización Observatorio de Derechos Humanos (Human Rights Watch), el gobierno nigeriano respondió a las protestas de forma violenta y en la represión se dio una violación masiva de derechos humanos por parte de las fuerzas estatales. Estas acciones llevaron por un lado a la radicalización del grupo y por otro a que el grupo se separara entre varias facciones, al morir el fundador del grupo a manos de fuerzas estatales. Después de este momento escalaron las acciones violentas, los ataques terroristas y los secuestros de mujeres y menores de edad. Igualmente, Boko Haram también radicalizó su ideología y los grupos terroristas con los cuales se alineaba. Según información del Departamento de Estado de los Estados Unidos, a partir del año 2009 las acciones del grupo se comenzaron a volver mucho más sofisticadas, similares a las utilizadas por Al Qaeda en Argelia, lo cual hizo asumir a las autoridades que ambos grupos estaban en contacto y compartiendo técnicas terroristas. Igualmente, el 7 de marzo de 2015 el grupo islámico informó que prometía su lealtad al Estado Islámico de Irak y el Levante (conocido como ISIS o ISIL por sus siglas en inglés). Este último grupo es famoso por difundir en la internet las decapitaciones de extranjeros secuestrados y por su activa participación y poderío en los conflictos de Irak y Siria.

De acuerdo con datos obtenidos del Seguidor de Seguridad Nigeriana (Nigeria Security Tracker o NST), un proyecto del Consejo de Relaciones Exteriores que busca medir el número de muertes a causa de la confrontación en Nigeria, han habido 35.775 muertes hasta el mes de marzo del presente año. De estas muertes, 11.212 han sido perpetradas por Boko Haram, 10.671 han sido el resultado de confrontaciones entre el Estado y el grupo islámico, 5.123 han sido causadas por actores estatales y el resto han sido causadas por otros grupos y sectores. Igualmente, según datos oficiales, el conflicto ha generado 1,5 millones de desplazados a causa de la violencia.

Por otro lado y a pesar de que los medios han perdido interés en la situación en Nigeria, la violencia en Nigeria no ha disminuido desde el secuestro masivo del año pasado. Según informes de las agencias BBC y Reuters, hace un par de días alrededor de 400 mujeres y niños desaparecieron en la ciudad nigeriana de Damasak (aunque según cuentas de medios y personas locales el nombre podría superar las 500 personas). El futuro de estos secuestrados es incierto, como lo es el de los cientos de niñas que aún quedan en poder del grupo. Muy posiblemente se convertirán en esclavas sexuales, serán forzadas al matrimonio y en el caso de los niños se les instruirá en el islamismo extremo y la yihad, convirtiéndolos en posibles miembros del grupo o en atacantes suicidas. Igualmente, en las pasadas elecciones presidenciales del 28 de marzo de 2015, se presentaron actos violentos que desencadenaron en la muerte de 41 personas en la zona noroeste de Nigeria, donde Boko Haram tiene una fuerte presencia. Dentro de los muertos se encuentran un legislador de la provincia de Gombe, además de votantes que murieron cuando estallaron varias bombas en sitios de votación. El presidente actual, Goodluck Jonathan, se enfrentó al ex dictador militar nigeriano Muhammadu Buhari, quien proviene de la región norte y mayoritariamente musulmana del país. De acuerdo con información de medios nacionales e internacionales, las elecciones del pasado sábado tienen una importancia significativa considerando que fueron unas de las más reñidas de los últimos tiempos y dan como posible ganador al líder opositor Buhari. De ganar éste, se genera un cambio en el partido y las políticas gobernantes, así como se crea la posibilidad de una nueva estrategia para enfrentar a Boko Haram.

Como hemos visto, el grupo Boko Haram y el terror que han impartido en el Noroeste de África no ha cesado y por el contrario sus acciones parecen radicalizarse aún más desde que saltaron a la fama por el secuestro masivo de las niñas en abril de 2014. Igualmente, aunque el grupo ha cometido graves violaciones a los derechos humanos, el gobierno nigeriano también ha jugado un papel fundamental en la violencia en el país. Sin embargo y aún más alarmante es la falta de atención que se le ha puesto en los medios a los sucesos recientes, como si la vida de los cientos de personas que siguen moriéndose y desapareciendo constantemente en África no merecieran la misma atención que recibieron las niñas secuestradas el año pasado —ahora también casi olvidadas—.

Deportaciones masivas de inmigrantes no autorizados: el caso del Pastor Max Villatoro y de otros millones que no tienen nombre

Deportaciones masivas de inmigrantes no autorizados: el caso del Pastor Max Villatoro y de otros millones que no tienen nombre

A 50 años de Selma, la lucha por los derechos civiles ahora toca a los Latinos

A 50 años de Selma, la lucha por los derechos civiles ahora toca a los Latinos