Cuba y EE UU: La nueva época del ron con Coca Cola

Cuba y EE UU: La nueva época del ron con Coca Cola

David Guzmán Fonseca- Después de la guerra Hispano-Estadounidense de 1889, Cuba logró la libertad de España, pero al mismo tiempo se consagró como un país muy cercano a los Estados Unidos. Una muestra de esto es que Cuba fue uno de los primeros países por fuera de los Estados Unidos en recibir su propia planta embotelladora de Coca-Cola. A la cercanía económica, política y cultural entre ambos países, es a la que le debemos el famoso trago “Cuba Libre”, que según historias fue creado a principios del siglo XX cuando un soldado estadounidense en un bar cubano pidió mezclar el ron cubano y la bebida estadounidense. Durante gran parte de la mitad del siglo XX, Cuba se consolidó casi como una apéndice del territorio de Estados Unidos, como el Miami del Caribe. Por las calles de la Habana aún se ven vestigios de la influencia norteamericana, como lo son la copia casi idéntica del Capitolio estadounidense o el antiguo hotel Hilton. Sin embargo, después de la Revolución Cubana y la llegada al poder del líder comunista Fidel Castro, todos los bienes de empresas y ciudadanos estadounidenses fueron nacionalizados. Según datos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, los bienes nacionalizados por el gobierno cubano ascienden a 1,8 billones de dólares de la época o alrededor de 7 billones de dólares actuales. Estas nacionalizaciones y la reticencia del gobierno cubano a pagar indemnizaciones por ellas llevó al embargo por parte del gobierno estadounidense, que no permite que ningún bien cubano sea exportado a los Estados Unidos y que sólo permite que medicamentos y comida sean exportados hacia Cuba.

Desde la época del embargo, la economía del país ha sobrevivido en gran parte gracias a la ayuda de dos países principales: Rusia y Venezuela. Rusia fue uno de los más grandes benefactores de Cuba durante la Guerra Fría, al convertirse en el principal comprador del azúcar cubano, el cual compraba en grandes cantidades y con altos subsidios. Después de la caída de la Unión Soviética a finales de los años ochenta, Cuba enfrentaría un ambiente económico más complicado, al perder uno de sus más importantes socios. Muestra de esto es que según datos del gobierno cubano, su economía se contrajo en alrededor de un 35 por ciento entre 1990 y 1993. Aunque el gobierno realizó algunas reformas para aliviar la crisis, la llegada al poder del presidente venezolano Hugo Chávez se convirtió en la fuente de energía fundamental para la economía cubana.

De la misma forma, la gran cantidad de doctores cubanos llegaron a ser un producto de exportación de alta calidad necesario para los objetivos sociales de la Revolución Bolivariana. Por otra, aunque los Estados Unidos y otros países han impuesto embargos o trabas a las exportaciones cubanas, gran parte de los países de Europa están abiertos a éstas, principalmente en lo que atañe al azúcar, los cigarros, productos minerales y productos farmacéuticos, así como representa gran parte del turismo a la isla.

En la actualidad, la economía cubana enfrenta las crisis por las que pasan las economías de sus socios y protectores. En el caso de Venezuela, puesto que los precios del petróleo se encuentran a niveles no tan favorecedores como durante el gobierno de Hugo Chávez, el país se enfrenta a limitaciones presupuestales más marcadas, que no sólo le generan dificultades para responder a las demandas de los ciudadanos venezolanos, sino también a los compromisos adquiridos con el gobierno cubano. Por su parte, Rusia pasa por una profunda crisis financiera, también impulsada por la disminución de los precios del petróleo y la falta de confianza en el rublo (la moneda local). Además de esto las sanciones impuestas por Occidente después de anexar Crimea y apoyar a los rebeldes en Ucrania, han generado que Rusia tenga más dificultades para acceder a los mercados financieros internacionales en busca de préstamos.

Estos problemas propios y ajenos han llevado a que el gobierno del presidente Raúl Castro instaure reformas al sistema económico socialista. Gran parte de las reformas se han encaminado a liberalizar y disminuir el control del Estado sobre las actividades productivas, posibilitando la creación de trabajos independientes y el surgimiento de un incipiente mercado inmobiliario. También se ha aceptado la inversión extranjera en el país, especialmente en las áreas de explotación minera y petrolífera, y en el área de farmacéuticos, siendo los principales socios Brasil y China.

Igualmente, ante los cambios anunciados en diciembre de 2014, que permiten un acercamiento entre los gobiernos del presidente estadounidense Barack Obama y su contraparte cubano Raúl Castro, las posibilidades para la economía cubana parecen cambiar. Como parte de las medidas anunciadas a finales del año pasado, se han flexibilizado las exportaciones hacia Cuba de alimentos, productos de construcción y telecomunicaciones, así como la posibilidad de intercambios financieros. Asimismo, turistas con licencias que visiten Cuba pueden traer consigo cerca de 400 dólares en productos cubanos, incluyendo 100 dólares en tabaco. Sin embargo, es necesario aclarar que ni el embargo ni las restricciones al turismo estadounidense han sido levantados, puesto que sólo el Congreso de los Estados Unidos puede llevar a cabo estas modificaciones. Así, aunque se han dado cambios importantes en la economía cubana y el potencial de las relaciones entre la isla y los Estados Unidos parece ser favorable, aún existe mucho por hacer.

Todavía no podemos esperar que en los bares cubanos se vuelva a servir el Ron con Coca-Cola, pero sí que conforme se vayan profundizando las relaciones entre ambos países, las posibilidades para que industrias y ciudadanos estadounidenses regresen a la isla se vuelven mayores. Es difícil pensar que Cuba se abrirá al capitalismo y dejará de lado los cincuenta años del Castrismo de un momento a otro, pero sin lugar a dudas los pequeños cambios que ha realizado el gobierno, así como las posibilidades de un Estados Unidos más abierto al debate y la normalización de las relaciones pueden marcar un punto de inflexión para la economía cubana y su gente. No obstante, como gran parte de los problemas sin solución en los Estados Unidos, al final la responsabilidad recae en el Congreso de este país y ahí las decisiones posiblemente tomarán aún más tiempo que la Coca-Cola en llegar a Cuba.

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